Una mujer salva a un bebé elefante y lo adopta en casa

Francisco María García · 9 abril, 2016

Muchas veces nos planteamos las limitaciones de meter una mascota en casa por cuestiones de espacio. Pero algunas historias, como es el caso de la del bebé elefante Moyo, nos descubren todas las posibilidades. Su caso peculiar está dando la vuelta al mundo a través de las redes sociales.

Una preciosa historia

elefantes en africa

Moyo era un bebé elefante que estuvo a punto de morir. Se hallaba atravesando un río junto a su manada, y la corriente lo arrastró, separándolo de su familia. Pero quiso la fortuna que el refugio llamado Wild is Life lo rescatara, y su fundadora, Roxy Danckwerts, lo acogió como su nueva madre. Ahora Moyo la acompaña en todas las tareas domésticas, ayudando en lo que puede.

El detalle lógico de este caso es que el crecimiento de Moyo va a complicar un poco todo. Cuando el elefante era un bebé seguía a su propietaria por todo el refugio teniendo muchos espacios comunes, pero más de un año después, la cuestión tiene el aspecto de ir cambiando. Moyo, bien o mal acostumbrado, todavía quiere seguir a su dueña a todas partes, pero crece muy deprisa y esto le va a limitar cada vez más.

La convivencia se está convirtiendo en un conjunto de caos en la vivienda, elementos rotos y situaciones que rebasarían la paciencia de cualquiera, pero el amor mutuo del elefante por su dueña, y el de ella por él, están por encima de esas limitaciones. Recientemente se ha editado un vídeo con este caso concreto.

Moyo pesó más de cien kilos al nacer. Hemos visto películas donde animales salvajes se adaptan a la vida doméstica. Pero lo normal es que, si continúa con su rápido crecimiento, Moyo tenga que vivir en un espacio más adecuado conforme va pasando el tiempo. Por el momento ambos disfrutan de un amor que va más allá de la diferencia entre especies.

Cuidados de un bebé elefante

Los elefantes necesitan atención adecuada por personal especializado en cuestiones del día a día como sus alimentos, el cuidado de la piel y su enorme necesidad de beber agua, de hasta 200 litros al día, con un aporte extra de más líquido si las temperaturas son altas.

En la forma de soportar el calor, los elefantes africanos tienen más resistencia que los asiáticos, entre otras cosas porque su hábitat los ha acostumbrado a aguantar mejor las altas temperaturas.

 Cuando los elefantes beben, tienen que hacerlo de una forma muy tranquila para evitar cualquier pelea u otras conductas agresivas. También necesitan agua para asearse y bañarse. En cuanto a las características del agua potable, tiene que contener el nivel de metales adecuado, sin contaminación de las tuberías. Hay que tener en cuenta la cantidad de agua que toman.

La piel del elefante debe cuidarse cada día, incluyendo la zona de las orejas, los bolsillos de los colmillos, las patas traseras, el estómago y la piel que rodea los ojos. La piel muerta de la parte posterior hay que retirarla, pues puede pasar un largo período de tiempo para que el animal se desprenda de ella por sí solo.

Después del baño, lo ideal es que el animal se seque lo antes posible, sin tomar aire frío.

Alimentación durante el crecimiento del bebé elefante

elefantes

Para alimentar a una cría de elefante, lo mejor es usar una botella grande que contenga una mezcla de leche desnatada y aceite de coco. Aunque al principio las tomas se deben hacer cada tres horas, se irá reduciendo las comidas hasta tres veces al día, más vegetación cada vez. Hay que tener en cuenta que el elefante necesita leche durante tres años y el aceite de coco para cinco.

Los bebés de elefante precisan mucha atención, contacto y cariño, hay que interactuar con ellos a cada momento, dándole mucha agua y disfrutando de juegos físicos, como empujar, juegos cariñosos de lucha, etc.

Para la noche es muy positivo cubrir al elefante con una gran manta rasposa para imitar a la madre, e incluso dormir a su lado hasta los dos años.

También la socialización es importante, es decir, unirle a otros de su especie para que se comunique. Las manadas salvajes suelen aceptar a los elefantes huérfanos muy bien gracias a que son unos animales muy sociables entre ellos.