Una camita original para gato reciclada de un monitor

Antonia Tapia · 5 marzo, 2015

¿Quieres una idea ecológica y única para consentir a tu mejor amigo? A continuación te explicamos cómo reciclar un viejo monitor de ordenador y convertirlo en una camita original para gato. Siguiendo estos sencillos pasos, podrás hacerle un lugar especial para él solo.

¿Cómo hacer una camita original para tu gato?

juguetes gatos 2

Lo primero que debes hacer es encontrar un monitor viejo de ordenador, algo relativamente sencillo pues por el avance tecnológico de los últimos años, casi todos hemos reemplazado nuestros antiguos monitores, por pantallas planas con mayor resolución.

Si tú tiraste el tuyo, no te preocupes, seguramente si preguntas en tu muro de Facebook si alguien te dona un monitor viejo, encontrarás respuesta rápido. Tu amigo se deshace de un traste que le ocupa mucho espacio y ambos ayudáis al medio ambiente reciclando.

Lo ideal es que sea un monitor entre unas 15 y 19 pulgadas, para que tu minino se sienta cómodo en su interior. Una vez tengas el monitor deberás ponerte manos a la obra, que es lo más divertido.

El siguiente paso es desmantelar el monitor. En esto deberás tener mucho cuidado. Puedes optar por pedirle a un técnico que te ayude a desmontarlo, pues los monitores, al igual que los televisores, suelen almacenar una ligera carga en sus capacitores por algunos meses. Ahora si quieres hacerlo tú mismo, no hay problema, solo ten cuidado porque el monitor puede estallar y podrías tener un accidente.

Para desmontarlo pon el monitor bocabajo. Todos se desarman de una manera muy similar. Necesitarás un destornillador plano, uno Philips, pinzas de punta y de corte y unos guantes de linaza.

Retira la base. Es importante que hagas esto, más allá del proceso de desarmado del monitor, para que la cama de tu amiguito quede estable y horizontal. Generalmente, tienen un pequeño seguro de plástico que los sujeta al monitor. Encuéntralo, presiónalo y deslízalo, saldrá con facilidad.

Busca todos los tornillos que veas y aflójalos. Consérvalos para cuando lo vayas a cerrar. Es probable que, además de tornillos, encuentres más seguros de plástico como el de la base. Casi siempre se encuentran cerca de donde se conecta el cable de energía. Una vez hecho esto, retira el chasis.

Te darás cuenta que hay una cubierta metálica. Busca los tornillos que la sujetan y suéltalos.

Retira el monitor. Aquí es donde debes tener cuidado con la electricidad. Igualmente te recomendamos que busques a un profesional que te diga cómo hacerlo o retíralo completamente, soltándolo del marco del chasis con cuidado de no tocar la parte del capacitor, que es en donde cierra el cono del mismo, lo único es que esta parte quede inservible para reciclarse.

Te darás cuenta que la base tiene sujeta la tarjeta de circuitos. Separa todos los que tenga y colócalos en una caja. Si tuviste un amigo que te echó la mano con el monitor, regálaselas, seguramente parte de los componentes electrónicos le sirvan. Lo que también te darás cuenta es que hay tornillos por todos lados. Algunas de estas partes suelen estar sujetas de manera que habrá que deslizarlas de la base para soltarlas.

Una vez tengas el chasis, el marco del monitor y la base libres de otros elementos, ármala de nuevo con los tornillos que habías guardado.

Pasos finales

gato y frio

Limpia perfectamente todo el monitor, tanto por fuera como por dentro con algún solvente para que puedas pintarlo a tu gusto.

Cuando esté limpio aplica dos manos del solvente para plástico, para que no tengas problema cuando vayas a aplicar el color. Elige un color que vaya con los ojos de tu gato o algo que contraste con su pelaje como base.

Sé creativo. Para decorar el monitor puedes usar etiquetas de huellas de gato, dibujar algunas siluetas felinas en el costado o incluso usar las teclas de algún teclado que ya no utilices para poner el nombre de tu amiguito: la imaginación es tu único límite.

Para finalizar toma las medidas del interior y busca un cojín de base. Recuerda que entre más pachón esté, más calor le dará a tu gato y si ya tiene algún paño favorito -a los gatos les encanta echarse sobre ellos- colócalo en el interior para que se vaya acostumbrando.

No lo presiones. Tu gato es lo bastante curioso como para acercarse él solo a su nuevo refugio. Cuando se dé cuenta lo acogedor de su nueva cama, seguro no podrás sacarlo.