Un gatito salva la vida de su dueña avisándole de que estaba enferma

Virginia Duque Mirón · 21 septiembre, 2015

Se ha dudado en muchas ocasiones del sexto sentido de los animales y de los vínculos especiales que estos forman con sus dueños.

Sin embargo, hay muchas experiencias reales que demuestran que los animales están preparados para amarnos hasta límites insospechados así como para salvarnos la vida si fuera necesario. Sin duda, cada vez es más real esta frase:

 Una vida sin un animal, es un error.

– Anónimo

Este es el caso de Tom, un gatito independiente y pasota que un día se convirtió en alguien insistente y pesado sin razón aparente, al menos eso creía su dueña. ¿Te gustaría conocer la historia de este adorable gatito? Aquí te la contamos.

Hace mucho tiempo…

gato y mujer

Sue McKenzie iba paseando una cálida tarde de primavera cuando escuchó unos suaves pero intensos maullidos que provenían de una pequeña caja de cartón.

No pudo resistirse a acercarse hasta ella y allí estaba: una bella bolita de pelo de color blanco y negro, un gatito desesperado por salir de la caja y, al parecer, con mucha hambre.

“¿Cómo puede haber personas tan malas para abandonar a un ser tan bello?”, pensó Sue. Fue un amor a primera vista. Cuando el gatito la vio, sus maullidos cesaron. Había llegado su salvadora, o al menos eso esperaba.

Sue no pudo resistirse, aunque nunca había pensado tener un animal, no podía dejarlo allí. Lo cogió, le compró un biberón para alimentarlo y lo llevó a casa. Ya solo quedaba lo más importante: ponerle un nombre.

El único contacto que Sue había tenido con los gatos era con uno de dibujos animados que conocía desde niña, y así lo llamó: Tom.

Un gatito independiente

Conforme pasaron los días, Sue cada vez iba conociendo más a Tom y viceversa. Al principio Sue no sabía cómo sería su convivencia, pues su vida era muy complicada para hacerse cargo de un animal. Sin embargo su gatito era, y es, especial.

Era extremadamente independiente y pasota, prácticamente se podría decir que su gatito no le hacía ni caso. 

Tan solo aparecía cerca a la hora de comer y, con suerte, quizá Sue se ganara unos retozos en su pierna en señal de agradecimiento.

El cambio

gato

Por todo eso, Sue se sorprendió cuando un día su gatito Tom se subió junto a ella en el sofá, apretó su cabeza contra su cuerpo y dando un salto, subió a la parte más alta del sofá y empezó a jugar con el cuello de Sue, apretando sus patas cual masaje contra este.

Aunque sorprendida, Sue no podía negar que le gustaba la sensación, tanto la física como la emocional. Creyó que su gatito se había vuelto loco por un día, pero nada más lejos de la realidad.

El gatito Tom repitió durante semanas el mismo movimiento día tras día, hasta el punto que empezaba a volver loca a Sue.

Sue no entendía muy bien qué estaba pasando con su gatito, así que decidió ir al médico para saber si algo en su cuello o un olor especial atraía la atención de su amado minino.

Los resultados fueron sorprendentes y tristes a la vez. Sue tenía un bulto en el cuello que resultó ser un cáncer en los glóbulos blancos conocido como linfoma de Hodgkin.

Tal como su médico le dijo, gracias a su gatito Tom lo habían descubierto a tiempo y después de muy pocas sesiones de quimioterapia,concretamente seis, el cáncer desapareció por completo.

Sue le debe la vida a su gatito quien ,más allá de querer molestarla con sus movimientos diarios, quería advertirle.

Hoy Sue está totalmente sanada y Tom, su gatito salvador, sigue siendo su compañero de casa. Ella le está muy agradecida pues, de no ser por él, ¿quién sabe si se habría descubierto su enfermedad?

Eso sí, una vez que todo se calmó y Sue volvió a estar sana, Tom volvió a ser el mismo y a ignorar a su amada dueña.