Trucos para ahorrar con tu mascota

Alba Muñiz · 15 mayo, 2015

En épocas de vacas flacas sale a relucir todo nuestro ingenio para ir capeando el temporal económico. Si tienes mascotas, sabes bien que implican un gasto fijo permanente, más allá de las emergencias veterinarias que puedan surgir. Por tal motivo, a la hora de achicar tu presupuesto, es algo que seguro tendrás que considerar para el obligado ajuste de tus cuentas.

Es obvio que todo dependerá del tamaño y cantidad de animales domésticos que tengas en tu hogar. Un pececito no es lo mismo que un San Bernardo, está claro. El tema pasa entonces por gastar menos sin que esto implique una menor calidad de vida para ti y tu familia, mascotas incluidas.

Algunas ideas para ahorrar con tu mascota

perros comiendo

No se trata de hacer magia, sino de buscarle algunas vueltas al tema para lograr ahorrar algún dinero. Los mascoteros saben que un buen alimento balanceado no es precisamente un producto económico. Pero también saben que darle a sus animales un pienso de menor calidad no es la mejor opción para disminuir gastos. Pondrás en riesgo la salud de tu mascota y terminarás gastando más de lo previsto en veterinarios. “Lo barato sale caro”, suele decirse. Este es un buen ejemplo para aplicar esta frase.

Tampoco es buena idea probar con comida casera, porque será más difícil garantizarle todos los nutrientes que necesita y que están incluidos de forma equilibrada en los piensos.

Sin embargo, hay otras formas de ahorro en este tema particularmente sensible para tu bolsillo:

  • Elige comprar bolsas grandes para abaratar el precio por kilogramo. La única precaución en este caso será mantener el pienso en un lugar fresco y seco. También puedes utilizar recipientes adecuados para mantenerlo a resguardo.
  • Puedes asociarte con otros amigos y vecinos mascoteros y hacer una compra al por mayor.
  • Consulta precios siempre. Te sorprenderás con las diferencias notables en el mismo producto que puede haber de un comercio a otro.
  • Busca la marca con mejor relación calidad–precio según las opciones que te señale tu veterinario.
  • Aprovecha ofertas y promociones.

Otras opciones para achicar gastos

perro veterinario

La salud es otra de las categorías en la que no puedes escatimar con tu mascota. Revisiones periódicas, vacunas o desparasitación son temas que no deben quedar afuera y que no son particularmente económicos. Sin embargo, también hay opciones para disminuir tus gastos:

  • Algunos veterinarios ofrecen una tarifa plana que cubre vacunas y consultas e incluyen descuentos en medicamentos, traslados y otras prestaciones.
  • Considera también la posibilidad de atender a tu mascota en un hospital veterinario universitario de carácter público. En estos lugares, los estudiantes hacen prácticas -controlados por sus profesores- y el precio de los servicios es notablemente inferior.
  • Averigua qué vacunas son absolutamente necesarias aplicarle a tu animalito y cuáles pueden ser optativas.
  • Pon atención a las campañas de vacunación y castración gratuita que se organizan de forma frecuente.
  • También hay organizaciones protectoras de animales donde puedes acudir a vacunar y esterilizar a tus animales a un precio módico.
  • Consulta con el veterinario cuáles son las alternativas genéricas a los medicamentos que le receta a tu mascota. O, si puedes, reemplazarlos por algún remedio para humanos, que quizá tengas en tu botiquín, ajustando la dosis.
  • Considera alguna opción casera y natural para eliminar pulgas y garrapatas en reemplazo de las pipetas y otros productos químicos. Ante la duda, consulta siempre a un profesional.

Y además:

  • Baña tú mismo a tu perro. Olvídate de la peluquería canina.
  • Reemplaza las galletas especiales, especialmente onerosas y que utilizas para premiar a tu can cuando lo adiestras, por algún alimento que tengas en tu casa y que el veterinario te haya autorizado a utilizar.
  • Ponte creativo y diseña y confecciona los abrigos, juguetes y rascadores para tus perros o gatos.

Si lo piensas bien, tu mascota también puede contribuir a reducir tus gastos. Salir a correr, a caminar y a hacer un poco de ejercicio con tu perro, por ejemplo, puede ser una buena opción para ahorrarte la cuota del gimnasio. Y acariciar y jugar con tu gato a diario, seguro que es la mejor forma de reemplazar al psicólogo y olvidarte, aunque sea por un rato, de tus preocupaciones, incluidas las crisis económicas propias o globales.