Cómo tratar el miedo a los ruidos fuertes en el perro

Tormentas, fuegos artificiales, ambulancias, un plato rompiéndose, una olla que se cae, motos estruendosas… Cada vez que tu perro escucha uno de estos ruidos fuertes, desaparece. Ni rastro de él. Aunque después de tantos meses o años a su lado ya lo conocemos, está debajo de la cama. Pero, ¿de dónde viene ese temor a los ruidos fuertes? ¿Esto se puede tratar? 

¿Cuáles son las causas?

Hay varios motivos que se pueden atribuir a este temor:

  • Socialización deficiente. En su crecimiento es posible que, cual bebé, hayamos intentado omitir todo tipo de ruidos (como tirar de la cadena del wáter) para no asustarlo o no despertarlo. Sin duda, un perro que ha sido criado de ese modo, será más propenso a tener temor a los ruidos fuertes cuando crezca.
  • Experiencia traumática. Algo del pasado que haya sucedido, o a nuestro perro o a nosotros, puede traumar al animal sientiendo miedo por los ruidos con los que relaciona la experiencia. Por ejemplo, un perro que ha sido atropellado por una moto, sentirá pánico cada vez que escuche alguna. Un perro al que hayan asustado bruscamente con un petardo que estaba muy cerca de él sentirá pavor cada vez que escuche un petardo o un sonido que se le parezca.
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Del mismo modo, el perro puede ver como una experiencia traumática algo malo que le suceda a su dueño. Por ejemplo, puede pasar que el dueño de un perro se enferme y él presienta que su amo no está bien. De repente llega el 061 y el animal escucha esa intimidante sirena. Sea que su dueño se ponga bien o no, el animal temblará cada vez que escuche un sonido de ambulancia. Estos son solo algunos ejemplos de cómo pueden traumar a un perro los ruidos fuertes.

  • Los genes. Hay algunas razas de perro hipersensibles que tienen miedo hasta del ruido de una mosca que vuela. Así que eso se transmite por generaciones.
  • Nosotros mismos. Sí, tal y como lo oyes, nosotros podemos crear miedo en nuestras mascotas a los ruidos fuertes. Si cada vez que escuchamos un ruido gritamos, nos sobresaltamos o hasta nos escondemos, nuestro animal actuará del mismo modo. Por tanto, cuando escuchemos ruidos fuertes, como una tormenta, petardos o cualquier otro, debemos actuar de forma normal para que nuestro amigo se calme.

¿Cómo actuar ante los ruidos fuertes?

Nunca lo abraces ni le des mimos, pues de esa forma le estarás demostrando lástima porque tiene miedo,              cuando en realidad ese miedo es irracional y lo que tenemos que hacer es quitárselo, no promoverlo. Como ya hemos dicho antes, debemos demostrarle con nuestra actitud que todo está bien, que no pasa nada.

Por otro lado, si el animal tiene la costumbre de esconderse bajo una silla, mesa, o cama, no lo fuerces a salir de lo que para él es su refugio. Ese refugio es lo que le ayuda a calmarse después de los ruidos fuertes y lo que le hace sentirse seguro. Si lo forzamos a salir de él, le estaremos arrebatando lo único que tiene para protegerse y es probable que el perro se ponga más nervioso y se agrave la situación.

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Si la fobia ya está establecida

Si es algo genético o un comportamiento que ya viene de tiempo atrás, ve al veterinario. Hay terapias que pueden ayudar a tu mascota a vencer este miedo. Además, si el veterinario lo considera necesario, podrá medicar a tu mascota con D.A.P. Esta es una copia sintética de una feromona que las perras utilizan para tranquilizar a sus cachorros. Tiene efecto en todos los perros, sean de la edad o el tamaño que sean.

Respecto a la terapia, estas son sus formas:

  • Habituación y desensibilización. Se trata de habituar al animal a que escuche el ruido que tanto miedo le causa, quizá a través de grabaciones. El secreto consiste en ponerlo en un volumen muy, muy, muy bajo. Conforme el perro se vaya habituando, es decir, que ya no reaccione cuando lo escucha, subiremos un punto el volumen. Así poco a poco, el perro perderá el temor a ese ruido fuerte.
  • Contracondicionamiento. Como hemos dicho antes, el temor a los ruidos fuertes, o a uno en particular, suele ser porque el perro lo relaciona con algo negativo. Por eso, vamos a reacondicionar eso haciendo que lo asocie a algo positivo. Ambas técnica se pueden usar de forma simultánea. Por ejemplo, cuando el perro escuche el ruido a un volumen que le haga tener una reacción, le daremos una golosina.

De ese modo, asociará el ruido a tener cosas que le gustan e irá perdiendo el miedo.

Como siempre te decimos, con amor y paciencia, perseverancia y cariño, podrás lograr que tu perro sea feliz.

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