La tierna historia del perro ciego salvado por su perro guía

Francisco María García · 1 agosto, 2016

Todos sabemos que los perros guía son animales maravillosos, capaces de dar un sentido nuevo a la vida de sus dueños con su empatía y su incansable dedicación. Algunos obtienen cierto reconocimiento cuando aparecen en las redes sociales, otros se hacen famosos por alguna proeza especial. Pero son muchos más los casos que pasan desapercibidos y que esconden valiosas enseñanzas. La de un perro ciego salvado es una bonita historia.

Un perro ciego salvado y su compañero. Dos amigos inseparables

Un ejemplo de amistad canina es la tierna historia de amistad entre Tanner y Blair. Tanner es un golden retriever, epiléptico y ciego de nacimiento. No había apenas esperanza para él cuando ingresó en el hospital para animales Woodland West, en Oklahoma.

Tanner, el perro ciego salvado, únicamente tenía dos años, pero ya había pasado por dos hogares que habían acabado tirando la toalla con él. Los evidentes traumas que arrastraba y las convulsiones epilépticas que sufría prácticamente cada noche hacían que los doctores valorasen muy seriamente la posibilidad de sacrificarle. No tenía sentido prolongar su dolor.

Pero un acontecimiento y visita inesperada dio un giro a la historia. Blair, un labrador retriever, apareció en la misma clínica. Venía de vagabundear y sobrevivir en las calles, con heridas de bala que dejaban pruebas de lo mal que lo había tenido que pasar. El miedo se leía permanentemente en su expresión apocada y su comportamiento esquivo.

En un principio nadie imaginó que Tanner y Blair, tan abandonados por la fortuna hasta entonces, fueran a conectar al instante. Pero así fue. Los dos perros comenzaron a pasar tiempo juntos y los profesionales del hospital no tardaron en visualizar importantes avances pareciendo que el perro ciego salvado tendría posibilidades de una vida normal.

Un perro lazarillo improvisado

Ocurrió de forma natural. Nadie adiestró a Blair para coger la correa de Tanner y empezar a guiarle. A cambio, el contacto con Tanner logró reducir considerablemente los niveles de ansiedad de Blair.

Los empleados de la clínica afirmaron que Tanner dejó de tener convulsiones y Blair se fue haciendo cada vez menos asustadizo. Esta bella historia de amistad no tardó en llegar a los medios de comunicación y los ofrecimientos de hogares adoptivos se multiplicaron.

Los veterinarios de la clínica decidieron que fuesen donde fuesen, Tanner y Blair debían ir juntos. Algunos meses más tarde, la pareja terminó siendo acogida por una familia de Jenks, una pequeña localidad ubicada en el condado de Tulsa. No sólo continúan unidos, sino que han encontrado un tercer compañero llamado Louie, un perro que ya vivía con su nueva familia y que les acogió encantado.

Más ejemplos de perros lazarillos

En las noticias descubrimos historias muy hermosas, perros que salvan la vida a sus dueños y a otras personas. Hay muchas curiosidades sobre los canes.

En 2001, un ingeniero colombiano invidente llamada Omar Eduardo Rivera, que trabajaba en el piso 71 de una de las Torres Gemelas de Nueva York, se salvó de la muerte gracias a ‘Salty’, su perro lazarillo, que lo ayudó a descender las escaleras y alcanzar la calle, según ha explicado hoy el superviviente a los medios de su país.

Aquel día, Rivera, empleado del Departamento Tecnológico de Servicios de Información de la Autoridad de Puertos del Estado de Nueva York, llegó temprano a trabajar para entregar unos documentos preparados para una importante reunión que se celebraría en su empresa.

Acompañado de su perro guía, se sorprendió, según sus mismas palabras, cuando alguien gritó: “¿Qué diablos hace este avión acá?”. Pero un poco más tarde hubo un impacto, un ruido tan estruendoso que prácticamente lo escuchó como a su oído. El edificio se comenzó a estremecer y eso es lo que recuerda.

En esos momentos el perro-guía, de la raza labrador, que estaba al lado de su escritorio, se levantó y salió fuera de la oficina, de forma nerviosa, mientras se escuchaban pedazos de vidrio cayendo.

En medio de la confusión…un perro amigo

Rivera continúa su narración, “Tuvimos muchas dificultades, confusión, arriba había mucho humo, olor a gasolina. Al principio había mucho pánico, algunas personas trataban de coger el primer lugar para evacuar, pero en realidad yo considero que hubo bastante prudencia”, añadió.

En esos momentos en que reinaba la confusión, Rivera rezaba por poder continuar vivo. Pero su perro lazarillo Salty se encargó de guiar a su dueño y amigo sano y salvo hacia la calle. El ingeniero descendió junto con su jefe, Danna Enrigt, que en el piso 64 o 65, intentó quitar la correa de ‘Salty’, para agilizar el paso, pero el can se negó a seguir sin ella y tuvo que calmarlo.

Fuente de la imagen: www.abc.es