¿Tiene sentido el dicho “llevarse como el perro y el gato”?

Mariela Ibarra Piedrahita 11 febrero, 2015

Posiblemente todos hayamos escuchado el dicho de  llevarse como el perro y el gato, haciendo relación a que se llevan tremendamente mal. Este mito sobre una enemistad nata entre felinos y caninos está fundamentado en el instinto predador de ambas especies, recuerda que antes de la domesticación se alimentaban de lo que cazaban y esto es algo que permanece muy arraigado en sus conductas.

Este instinto es aún más fuerte en los felinos, pues llevan una dieta carnívora casi en su totalidad, e incluso muchos de sus sentidos están adaptados para hacerlos los mejores depredadores posibles, además de llevar un proceso de domesticación más corto que el perro. Así que será más difícil trabajar con ellos el aspecto de la convivencia con otras especies, sin embargo, no es una labor imposible.

Lograr una convivencia entre perros y gatos

perro y gato

 

Normalmente es más fácil lograr una convivencia pacífica entre perros y gatos si se educan desde pequeños a tolerar la presencia de otros animales. Es por eso la importancia de socializar a las mascotas desde que son pequeñas, esta simple enseñanza te facilitará mucho la vida cuando tu mascota sea adulta. Incluso notarás si se acostumbran a estar juntos desde pequeños, como desarrollan conductas propias de la otra especie, pues estos aprenden de sus padres y congéneres, así como del ambiente, y estos contactos condicionarán sus comportamientos cuando sean adultos.

Los cachorros tienden a ser más juguetones que cazadores, pues el juego es una de las actividades por las que agudizan sus sentidos y sus habilidades. Sin embargo, también es posible socializar animales adultos, aunque esto requerirá de paciencia, cuidado y atención. Aunque, si hablamos de preferencias, es mejor tener un gato adulto e introducir un perro cachorro al hogar. Los perros adultos son menos tolerantes a la introducción de extraños (animales, personas, incluso bebés) en su territorio.

A continuación te damos algunos consejos que te pueden ayudar para que esta transición sea lo más pacífica posible.

Dale tiempo de adaptación a la nueva mascota

Ya se trate de un perro o un gato, cuando introduzcas una mascota en tu hogar (en especial si tienes otros animales adultos) debes darle un tiempo para que se adapte al nuevo espacio. Él deberá sentirse primero cómodo en tu hogar, explorarlo y que se acostumbre a estar en él.

Para esta faceta es mejor que tengas al perro y al gato separados, pues será mejor que los presentes una vez la nueva mascota no se encuentre bajo el estrés de estar en un nuevo entorno.

La presentación es lo más importante

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Ahora bien, una vez que notes que la nueva mascota se siente cómoda en tu casa, llega el momento de la presentación. Es prudente, desde la llegada de la mascota a tu casa, frotar ambos animales con una toalla para que se impregne de su olor y ponerla debajo de la manta o colchón donde el otro duerme, seguramente ya habrán tenido la oportunidad de olerse y saber que hay otro animal en la casa, pero de esta manera lo acostumbras a su olor en un espacio donde él se siente cómodo y cuando no se encuentra en estado de alerta.

Lo mejor es que lleves al perro (así sea cachorro) a dar un buen paseo para que esté cansado al momento de la presentación, así reducirás las posibilidades de que salga a perseguir al gato. No dejes que tu perro o cachorro se acerque al gato la primera vez, lo más probable es que quiera olfatearlo, cosa que incomodará al gato y hará que salga corriendo, teniendo como resultado una persecución. Sería ideal si, durante el tiempo que permanezcan en la habitación, el perro esté acostado, así el gato ganará confianza y querrá acercarse, pero mantenlos vigilados.

Si la reacción del gato es esconderse o trepar a un lugar alto, permíteselo. Le llevará un tiempo acostumbrarse al perro y es mejor que este se le acerque cuando sienta el deseo de hacerlo, no fuerces la situación.

No los dejes sin vigilancia

No se te ocurra dejarlos sin vigilancia, lo mejor es mantenerlos separados mientras no estás en casa o no puedes supervisarlos. Este proceso puede llegar a ser largo dependiendo de la edad de las mascotas, pero teniéndolos vigilados evitarás que salgan corriendo uno detrás del otro.

Premia las buenas conductas, por ejemplo cuando dejan que el otro se les acerque, con buena disposición se pueden lograr grandes cosas en nuestras mascotas.

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