Sin ti no será lo mismo…

Virginia Duque 17 enero, 2017

Tener una mascota es una experiencia única: Por eso cuando la vivimos queremos repetirla. Sin embargo, cuando adoptamos un animal, somos conscientes en mayor o menor medida que un día morirá, antes que nosotros. Entonces sabemos que nos tocará decirle, “sin ti no será lo mismo”.

No estamos preparados para la muerte a pesar de que millones de personas afirman que esta es algo natural de la vida. Estamos preparados para gozar de otras cosas naturales de la vida como el aire, la naturaleza, ver un bebé nacer o disfrutar un amanecer. ¿Cómo podríamos estar preparados para algo que nos hace sufrir?

Perder a una mascota es uno de los peores tragos que existen. Y si además esta tiene una enfermedad y nos toca ver día a día cómo la consume por dentro y por fuera, se nos parte el alma.

Una de las mejores formas de enfrentarse a este dolor es recordar los buenos momentos. Es bonito sentirse agradecidos por todo lo que ese animalito hizo por nosotros.

Hemos intentando plasmar los sentimientos de una persona que está pasando o ya ha pasado por esa situación.

Sin ti no será lo mismo

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Te miro y no puedo evitar que las lágrimas acudan a mis ojos, pero tampoco puedo evitar sonreír. Tengo una extraña mezcla de sentimientos que no me deja dormir. Me encantaba observarte mientras dormías. De hecho, aún lo sigo haciendo, solo que ahora, con dolor.

Intento pensar en lo bueno, traer a mi mente los recuerdos de cuando viniste a casa por primera vez. Asustado te metías entre mis piernas. ¡Eras tan tímido, tierno y dependiente! ¿Cómo no amarte?

Con el paso de los meses, de los años, me demostraste día a día tu lealtad. Nunca me hiciste sentir que alguien me pudiera robar tu amor. Siempre estuviste a mi lado dándome cariño cuando lo necesitaba.

Hoy, cuando te miro, cuando te veo debilitado y consumido por esta amarga enfermedad que te acecha, intento crear un puzzle de hermosos recuerdos en mi mente que me hacen valorarte, agradecerte y extrañarte a pesar de que aún no te has ido.

No sé qué será de mi vida sin ti, sin ti no será lo mismo. Sé que me quieres ver feliz, hasta débil como estás aún haces esfuerzos por hacerme reír. A veces incluso inventas las ganas de jugar para verme feliz. Sé que no te gusta que sufra, pero a mí tampoco me gusta ver cómo tú lo haces.

No te preocupes por mí

Por tanto, solo quiero decirte que no te preocupes por mí. Yo estoy bien, estaré bien aunque sin ti no será lo mismo. Solo quiero saber que estarás tranquilo los días que te quedan, saber que lo estoy haciendo bien, que te estoy cuidando como mereces…

Te miro, te observo e intento buscar en tus ojos la respuesta que el veterinario me ha pedido. Dice que estás sufriendo mucho, que es mejor terminar con ese sufrimiento, pero me resigno a perderte. No puedo dejar de pensar, ¿y si te recuperas?

Sé que esta enfermedad ha ido consumiéndote, sé que no tiene cura, pero ¿y si aún existen los milagros? ¿Y si decido decir sí al veterinario y había alguna posibilidad? ¿Qué pasa si me equivoco y pierdo a lo que más quiero por hacer las cosas rápido? ¿Y si no lo hago y te alargo el sufrimiento haciéndote infeliz?

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¡Cuánto desearía que hablaras! ¡Cuánto desearía que pudieras ayudarme a tomar esta difícil y dolorosa decisión! Por eso miro tus ojos, pensando que sin ti no será lo mismo, pero intentando buscar la respuesta que necesito. En el fondo la sé, pero no quiero rendirme, no quiero resignarme a perderte. ¡No puedo hacerlo!

No importa lo que pase, donde tú vayas o dónde yo esté, tú has sido una parte de mi vida, mi familia, mi amigo y aunque sin ti no será lo mismo, voy a luchar por ser feliz, como tú siempre has querido. Adiós mi gran amigo, gracias por todo, y no olvides que siempre vivirás en mi corazón porque nuestro amor y amistad son y serán eternas.

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