¿Puede tener una mascota un abogado de oficio?

22 diciembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el abogado Francisco María García
Aunque se ha ido avanzando mucho en materia de derechos de los animales, ¿en la actualidad puede tener una mascota un abogado de oficio?

En los últimos años hemos avanzado significativamente en materia jurídica respecto a la protección de los animales. No obstante, el maltrato animal sigue siendo una triste realidad en España, y es que acumula miles de denuncias a cada año. Por ello, muchos defensores de los animales se preguntan si es posible otorgar un abogado de oficio para defender una mascota.

Esta es una cuestión compleja de la legislación española, que es la personalidad jurídica atribuida a los animales. En principio, parece lógico que solo es posible atribuir un abogado de oficio a un ser que tiene reconocidos sus derechos ante la ley. Si no, ¿para qué se recurriría a la Justicia?

Con ello en mente, lo apropiado es empezar hablando sobre cómo los animales aparecen en la ley española. Lo siguiente será analizar si es posible que una mascota sea representada por un profesional del derecho.

El estatus jurídico de los animales en la ley española

No hace muchos años que el Código Penal español empezó a tratar el maltrato animal y el abandono como delitos, por los cuales se pueden aplicar sanciones económicas y penas en cárcel. De hecho, solo a partir del 2015 los actos de crueldad hacia los animales dejaron de pasar completamente impunes a los ojos de la Justicia.

A pesar de este avance fundamental (y tardío), el Código Civil español seguía dando a los animales un estatus jurídico de ‘bienes muebles’. Por un lado, ello significaba que podrían ser objeto de embargos e hipotecas, como un vehículo.

Por otro lado (mucho más alarmante), este estatus alienaba los animales de cualquier facultad cognitiva o emocional, como la capacidad de sentir. Después de todo, los objetos o las cosas no experimentan dolores, ni mucho menos emociones propias.

Gato como abogado

En este contexto, el bienestar de una mascota difícilmente era considerado durante un proceso judicial o administrativo, especialmente si ello implicaba infringir la libertad de cada persona a utilizar sus bienes. O sea, siempre prevalecería el derecho a la propiedad reconocido al ser humano, y no la integridad física y emocional de un animal que carecía de un marco legal.

La llegada del cambio: animales como seres sensibles

En el año 2017 se aprobó la proposición de ley de modificación del Código Civil, la Ley Hipotecaria y la Ley de Enjuiciamiento Civil sobre el régimen jurídico de los animales. Su principal objetivo era generar un estatus judicial especial para los animales de compañía, para reconocerlos como seres dotados de sensibilidad.

Ello significa un paso fundamental para que el bienestar animal tenga que ser llevado en consideración con políticas públicas y acciones jurídicas. Pero, además (y sobre todo), significa una condición sine qua non para seguir luchando por el reconocimiento legal de los derechos de los animales.

No obstante, la proposición tiene una serie de limitaciones. En primer lugar, se aplica solo a las mascotas domésticas; es decir, que los animales silvestres y de granja pueden continuar siendo comprendidos como bienes muebles. Y, en segundo lugar, no es suficiente para ‘comprobar’ que las mascotas tienen ciertos derechos naturales o adquiridos ante la Justicia.

Ahora bien, qué tiene que ver todo esto con la posibilidad de otorgar un abogado de oficio a una mascota. A continuación, analizamos cómo está la situación en la actualidad.

Abogado de mascotas

Entonces, ¿puedes una mascota tener abogado?

Según las actuales leyes españolas, la respuesta es: ¡no! Aunque se reconozca que el Estado y sus correspondientes organismos y actores deben proteger a los animales, aún no se puede otorgar un abogado de oficio a una mascota.

Básicamente, porque los derechos de los animales todavía no están reconocidos por la ley española. Por ello, un perro o un gato no pueden tener voz activa en los tribunales mediante un abogado, sino que la protección de su bienestar se realiza de forma pasiva e indirecta.

Esta situación es diferente en países como Suiza, que ya están más avanzados en materia de derecho animal, por el que el estado puede llegar a otorgar un abogado de oficio a una mascota para defender su integridad. Aunque esta posibilidad suele estar reservada para casos extremos de maltrato grave que amenazan la supervivencia del animal.

Aparte de lo que dice la ley, también debemos poner atención en la opinión ciudadana. Para muchas personas aún suena extraño que una mascota pueda tener voz dentro de los tribunales.

Sin embargo, si los maltratadores tienen derecho a un abogado para defenderse, incluso en situaciones de maltrato evidente, ¿por qué debemos negar la posibilidad de representación a las verdaderas víctimas, que son los animales?

  • Real Decreto de 24 de julio de 1889 por el que se publica el Código Civil. Extraído de: https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1889-4763
  • Proposición de Ley de modificación del Código Civil, la Ley Hipotecaria y la Ley de Enjuiciamiento Civil, sobre el régimen jurídico de los animales. Extraído de: http://www.congreso.es/public_oficiales/L12/CONG/BOCG/B/BOCG-12-B-167-1.PDF