Problemas de los collares de castigo: la salud de tu perro está en juego

Laura Huelin 17 mayo, 2018
Estos accesorios provocan secuelas psicológicas que podrían ser irreversibles; asimismo, pueden provocar dolor y daños físicos que afecten a la respiración, al metabolismo, a las fosas nasales, al cuello, etc

Alguna gente todavía emplea collares de adiestramiento para solucionar los problemas de comportamiento de sus perros. Sin embargo, estas herramientas están prohibidas en varios países porque provocan más daño que beneficios, por lo que te queremos detallar aquí los problemas de los collares de castigo y cómo afectan a la salud de tu perro.

Qué son los collares de castigo

Los collares de castigo, también llamados collares de adiestramiento, son una serie de collares o aparatos que se colocan en el cuello de los perros. Cuando el perro hace algo indebido, el collar le hace daño, con la intención de que deje de hacerlo: tirar de la correa, ladrar, o mostrarse reactivo frente a otro perro, por ejemplo.

Estos collares, sin embargo, no solucionan estos comportamientos: solo buscan inhibir el síntoma, pero en ningún momento aportan una solución a su raíz. Los perros pueden ladrar por muchos motivos diferentes, de la misma manera que pueden tirar de la correa por motivos distintos. Castigar al perro cuando hace algo que no nos gusta no es enseñarle: para enseñarle, debemos mostrarle el comportamiento que sí queremos.

El cuello de los perros

Todos los collares están situados en la garganta de los perros: como para todos los mamíferos, es una zona delicada del cuerpo y clave en su desarrollo neuronal y hormonal. La garganta no solamente es una estructura blanda sin huesos, sino que además contiene muchas glándulas secretoras de hormonas, como la tiroides. Además, algunos de los nervios principales de la médula espinal están ramificados en el cuello.

Se ha demostrado que el uso de los collares de adiestramiento o castigo provoca estrés de una manera continuada: el estrés aumenta los niveles de cortisol. El cortisol provoca mal humor, disminuye las hormonas que facilitan el descanso, la calma y la felicidad. Esto se traduce en incapacidad de descansar, irritabilidad y un estado emocional más exaltado: por lo tanto, un peor autocontrol y, a nuestros ojos, un peor comportamiento.

Problemas de los collares de castigo de pinchos

Los collares de pinchos, como su nombre indica, tienen púas que se clavan en el cuello del perro. Uno de los problemas de los collares de castigo es que, aunque algunos tengan un protector de plástico en la púas, esto no evita que hagan daño.

Estos collares pueden provocar lesiones en la piel e incluso heridas: los pinchos en ocasiones perforan la piel, y además provocan el rozamiento continuo contra el cuello del perro. La presión contra la tráquea provoca tos crónica y colapso traqueal, que afecta a la capacidad de respiración de los perros hasta, incluso, impedirles respirar todo el oxígeno necesario.

Collares de pinchos para perros

Los pinchos presionando continuamente contra las glándulas secretoras de hormonas alteran su funcionamiento normal: aparecen problemas de tiroides y, por lo tanto, problemas metabólicos; también se pueden ver afectados el sistema linfático, circulatorio y aparecer enfermedades autoinmunes.

Es común encontrar contracturas y otras lesiones de espalda en perros que llevan collares y correas tirantes; el porcentaje se dispara cuando el collar, además, es uno de pinchos. El dolor no solamente afecta al bienestar y a la calidad de vida de los animales, ya que también afecta al comportamiento, provoca miedo y quizás desemboque en agresividad.

Problemas de salud provocados por los collares eléctricos

Los collares eléctricos envían una descarga eléctrica a través del cuello del perro. Algunos tienen diferentes niveles de voltaje e incluso la opción de enviar solo una vibración: en todos los casos es doloroso, molesto y confuso para los animales, porque si no, no serían efectivos.

Consecuencias de usar el collar antiladridos

Además de todos los problemas citados en el apartado anterior, la corriente eléctrica se ramifica por todo el cuerpo: en la garganta se sitúan nervios que conectan directamente con la médula espinal, y, por lo tanto, con el resto del cuerpo y el cerebro. Una descarga eléctrica en el cuello tiene repercusiones en todo el cuerpo.

Problemas de salud provocados por los collares de citronella

Por fortuna son poco comunes, pero existen los dispositivos que rocían un aerosol, normalmente compuesto por citronella, directamente sobre las fosas nasales del perro. El olfato es el sentido fundamental de los perros y la nariz es un órgano sensible.

Aplicarle en este lugar un producto tan agresivo como un aerosol puede irritarle las mucosas o alterar su funcionamiento normal, resecando o produciendo humedad excesiva, provocarle dolor y pérdidas de sensibilidad. Podría incluso dañar las glándulas odoríferas, lo que impedirá al perro explorar el mundo con normalidad y afectará a su comunicación con otros perros.

El olfato para los perros es imprescindible para su bienestar: a través de él exploran el mundo y se comunican con otros animales. Un perro sin olfato no solamente no puede ser feliz: otro de los problemas de los collares de castigo es que un perro sin olfato no puede tener calidad de vida.

Problemas psicológicos derivados del uso de estos collares

Estos collares no solamente tienen consecuencias físicas: también psicológicas. Los castigos en la educación de un perro no funciona, y habitualmente empeoran el comportamiento que se pretendía evitar.

El uso continuado de castigos provoca inseguridad, estrés y miedo. Estos se acentúan si además están acompañados de una sensación de dolor. El miedo y el estrés son las causas más frecuentes de agresividad en perros, y son los grandes detonantes de ataques y mordeduras.

Collares malos para perros

Los daños psicológicos que provoca el uso de estos collares pueden ser muy difíciles de revertir. Las malas asociaciones que haga durante su adiestramiento con estos collares pueden ser imposibles de borrar.

Finalmente, los castigos no solucionan la raíz del problema de comportamiento de los perros. Además, en muchas ocasiones, el perro no entiende por qué está siendo castigado. Mediante el uso de estos collares no se le está aportando ninguna información útil sobre cuál debería ser su conducta.

Estas herramientas deberían estar descartadas desde el principio en la educación o el adiestramiento de los perros. Son peligrosas a corto, medio y largo plazo; y los problemas de los collares de castigo no siempre son reversibles. Las teorías de la educación han avanzado mucho en las últimas décadas y, por fortuna, hoy en día existen otras técnicas más rápidas, seguras, fiables y sencillas de emplear.

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