¿Por qué nos parecen irresistibles los ojos de los perros?

Los perros despiertan emociones con la mirada. Esto no es casual, un estudio ha encontrado la base anatómica para este efecto.
¿Por qué nos parecen irresistibles los ojos de los perros?
Sara González Juárez

Escrito y verificado por la psicóloga Sara González Juárez.

Última actualización: 03 mayo, 2022

Estás comiendo, llega tu perro como todos los días, y espera a que le caiga alguna cosa (aunque nunca se la des). Una vez más, le dices que no y, de repente, ocurre: sus ojos se agrandan y sus cejas se inclinan. ¿Son de verdad irresistibles los ojos de los perros o es nuestra imaginación?

Pues bien, parece que el hecho de que se nos ablande el corazoncito es más un hecho previsible que una ilusión. Un nuevo estudio ha indagado en las expresiones faciales de los cánidos domésticos, con sorprendentes resultados a este respecto. No te lo pierdas.

El proceso de domesticación del perro

El origen de los cánidos se remonta a 50 millones de años atrás, los primeros fósiles considerados de cánido son del Prohesperocyon. Después, hace 30 millones de años, aparecieron los primeros cánidos similares al lobo y al chacal, emparentados con el perro.

Aunque resulte intuitivo pensar que el perro desciende del lobo, lo cierto es que ambos comparten un antepasado común que aún no se ha descubierto. Por tanto, el proceso de domesticación comenzó con perros, no con lobos.

Hace 15 millones de años, las poblaciones humanas de Eurasia estaban en proceso de expansión, por lo que fue inevitable que acabaran compartiendo hábitat con los perros de la zona. Se especula que estos se veían atraídos por los restos de comida de las poblaciones y los cultivos, pues era alimento fácil para ellos.

Con el tiempo, esta cohabitación dio paso a la estabulación de los cánidos. Ahí comenzó la selección artificial por parte del humano y esto fue la clave para crear un carácter mucho más gregario y complaciente de los canes domésticos. Con el paso del tiempo, este carácter daría origen a su uso como mascotas, documentado ya en la época romana.

“¡Mira, es que parece una persona!”

¿Cuántas variantes de esta frase has escuchado? Cuando contesta con ladridos, cuando ronca, cuando quiere sitio en el sofá y, sobre todo, cuando se comunica contigo. Los canes, salvo por ciertas diferencias inevitables, tienen una capacidad única para comunicarse con los humanos.

Y esto, aunque parezca obra de la casualidad, no es así ni por asomo. Los perros realmente te miran, levantan sus cejas y agachan las orejas para despertar tu empatía. Es un acto consciente y, por lo que parece, útil.

Pero, ¿cómo es esto posible? La respuesta es sencilla y predecible: es obra del ser humano, responsable del proceso de domesticación que has leído anteriormente. Más adelante tienes esta idea más desarrollada.

¿Por qué nos parecen irresistibles los ojos de los perros?

La domesticación transformó a los cánidos salvajes en perros, afectando tanto a su comportamiento como a su anatomía. En solo 33 000 años, este proceso transformó la anatomía de los músculos faciales de los canes domésticos de forma que se facilitara la comunicación con los humanos.

Un estudio publicado en 2019 explica este proceso. Nuestra especie seleccionó artificialmente aquellos ejemplares con expresiones más cercanas a las nuestras. Así, generación a generación, se moldeó lo que hoy se conoce como “ojos de cachorro”, una configuración facial en la que agrandan sus ojos y levantan la parte interior de las cejas.

Esta expresión incrementa el pedomorfismo o, dicho de otro modo, la similitud con un bebé humano o un cachorro de perro. Como podrás imaginar, los ojos grandes, vidriosos y las cejas tristes despiertan una conducta de empatía y cuidado en los demás, especialmente en el humano que lo observa.

Efectivamente, el chantaje emocional de tu perro funciona a nivel biológico.

Configuración anatómica de los ojos de cachorro

Como acabas de ver, no se puede negar lo irresistibles que son los ojos de los perros. Pero ¿cómo se llegó a este punto, en el que los canes son capaces de poner carita triste?

El estudio indagó en este proceso comparando la anatomía facial y el comportamiento de lobos y perros. Los resultados fueron reveladores, mientras que los primeros tienen un conjunto de fibras escaso e irregular para levantar la ceja, en los canes domésticos  es un músculo desarrollado y plenamente funcional.

Si bien ya se sabe que el lobo y el perro descienden de un antepasado común (y no el uno del otro, como se creía hace tiempo), lo cierto es que son válidos como pareja comparativa si lo que se quiere conocer es el efecto de la domesticación. De hecho, la única raza que tiene el músculo de elevación de la ceja poco desarrollado es el husky siberiano.

Ellos son como nosotros los hemos creado

Un perro con cara de confusión.

Al final, todo este proceso es obra de nuestra especie. Hemos convertido a unos canes silvestres en animales dependientes, complacientes y dóciles. Es por ello que no sorprende que sus expresiones se parezcan a las nuestras, inconscientemente hemos hecho que solo sobrevivan aquellas líneas genéticas que mejor se adaptaban a nuestras necesidades.

Aun así, la adaptación ha funcionado en ambas direcciones, la comunicación es más fluida y es difícil resistirse a su carita, sobre todo si la esclerótica (la parte blanca del globo ocular) es visible en su gesto. Sí, los ojos de los perros son irresistibles, y la ciencia lo avala.

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El origen del perro se remonta miles de años atrás. Los antepasados de los cánidos actuales eran muy diferentes a las razas actuales.



  • Acosta, A. Primer registro de perro doméstico prehispánico (Canis Familiaris) entre los grupos cazadores recolectores del humedal de Paraná inferior (Argentina). Antípoda Revista de Arqueología y Antropología, 13 (2011), 294, pp. 175-199.
  • Botigué, L. R. (2017, 18 julio). Ancient European dog genomes reveal continuity since the Early Neolithic. Nature Communications. https://www.nature.com/articles/ncomms16082?error=cookies_not_supported&code=00028f7c-97dc-4852-83de-e3199eb96312#abstract
  • Kaminski, J., Waller, B. M., Diogo, R., Hartstone-Rose, A., & Burrows, A. M. (2019). Evolution of facial muscle anatomy in dogs. Proceedings of the National Academy of Sciences116(29), 14677-14681.