Perros que mejoran la vida de muchas personas

Virginia 22 diciembre, 2016

Los perros han sido símbolo de compañía, lealtad y amor incondicional mejorando el estado de ánimo de muchos. No obstante, además de como mascotas, hay distintas labores que canes entrenados realizan. Con ello mejoran la vida de la personas.

Son distintos servicios los que estos perros prestan. Pero tienen beneficios parecidos y con un objetivo común: mejorar la calidad de vida de personas que lo necesitan. No hace muchas décadas que se ha empezado a prestar atención a ciegos, minusválidos o personas con otra discapacidad.

Hacer de los perros un instrumento de terapia ha hecho que la vida de estas personas sea mucho mejor, con diferencia.

La abnegación de los perros que mejoran la vida de otros

terapia de perros con niños hospitalizados

Aunque no se puede negar el mérito de la primera persona que pensó que los perros podrían ser útiles para servicio a los más desfavorecidos, para rescate de personas o para dar servicio al país, tampoco se puede negar que el verdadero mérito es de los canes.

Un entrenamiento para ser un buen compañero que ayude a una persona no es fácil. Requiere de esfuerzo, disciplina y abnegación. Que los perros estén dispuestos a ello y que incluso arriesguen su vida por salvar la de otros no tiene precio. Ni siquiera muchos humanos estarían dispuestos a hacerlo.

¿Cómo será un día de uno de estos perros a los que entrenan? Uno de ellos nos lo cuenta.

Un día duro pero lleno de satisfacción

Desde que soy un cachorro vivo aquí, y cada día me levantan muy temprano para levarme al campo de entrenamiento. No entiendo muy bien el sentido que tienen los ejercicios, aunque físicamente me siento bien.

Después de muchas sesiones cortas, me doy cuenta de que el sol ya no está en el mismo lugar. Es probable que la mañana ya se haya ido. ¡Por fin llega la hora de comer! Ahí viene Eva, ella siempre me da golosinas, me acaricia y me trata muy bien. Todos aquí lo hacen, pero ella es especial para mí.

La hora de comer no dura tanto como me gustaría, aunque me dejan dormir una siesta. Pero pronto debo volver al campo. No entiendo el sentido de saltar obstáculos, pero me aplauden cuando lo hago bien, me dan premios deliciosos, nunca me regañan si algo no me sale y todos me hacen sentir que me quieren. ¿Qué más puedo pedir?

A veces Jorge, el entrenador, me agarra la cara mientras me acaricia, y me dice algo, como si me estuviera explicando alguna cosa, pero no hablo lenguaje humano. Sin embargo, imagino que quizá me dice que algún día entenderé para qué me servirá todo lo que hago en los entrenamientos. Pronto descubrí que así era.

Vi a muchos de mis compañeros irse con personas que vestían extraño, y algunas que venían en pareja vestían del mismo modo. Unos trajes eran azules, otros verdes, unos naranjas y quien me lleva a mí viste normal. Me acaricia, me coge por la correa y me monta en un coche.

Me toca marcharme

Parece que me voy para siempre, adiós Eva y Jorge, nunca os olvidaré. No sé a dónde voy, solo miro por la ventana intentando reconocer algo. Hay un edificio grande con una cruz verde y paramos ahí. Los pasillos son fríos, huelen raro y mucha gente va de blanco, de azul o de verde. No me gusta este sitio, me quiero ir pero… Esa mirada triste me cautiva. No sé por qué pero solo quiero eliminar la tristeza de esa expresión.

En la cama hay un… una… No sé si es niño o niña, no tiene pelo, pero sonríe cuando me ve. ¡Le gusto! Y a mí también me gusta él… ella… ¡ella! He escuchado que se llama Eva, ironías de la vida. Me pongo a dar vueltas y Eva sonríe, se ríe. Ya sé qué he venido a hacer aquí, o quizá no lo sé, solo sé que quiero ser amigo de ella, y quiero verla sonreír cada día.

Gracias a todos aquellos perros que mejoran la vida de las personas

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Los animales nos muestran un amor incondicional; los perros no cumplen con su trabajo por obligación, lo hacen porque nos quieren. Como en el ejemplo de este perrito, los canes de servicio, sin importar el servicio que hagan, muestran una empatía sin igual, dispuestos a llevar una vida de abnegación a cambio de tan solo una sonrisa, una caricia o un abrazo.

Hoy queremos agradecer a todos aquellos perros que han mejorado y aún mejoran la vida de personas ciegas, con cáncer, personas mayores, niños con discapacidades mentales, y todas aquellas facetas que no recordamos. Gracias y mil veces gracias, no solo por el trabajo que hacen sino gracias por existir, porque un mundo sin perros no sería tan hermoso.

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