Una azafata alemana adopta un perro callejero en Buenos Aires

Alba Muñiz 18 agosto, 2016

Esta es la historia de Olivia y de Rubio. Como todo relato de amor verdadero, no conoce de idiomas ni de fronteras. Ella es una azafata alemana. Él, un perro callejero argentino. Se conocieron durante los viajes de trabajo de la mujer a Buenos Aires. Hoy, Rubio vive en Friesland, un distrito rural ubicado al oeste de Hamburgo, y se convirtió en la feliz mascota de Olivia.

Así se conocieron la azafata y el vagabundo

Todo empezó en octubre de 2015, cuando la azafata llegó al hotel de la zona de Puerto Madero donde se hospedaba cada vez que tenía como destino la capital argentina. Fue entonces cuando, en la entrada del edificio, la mujer se encontró con un perro callejero.

Olivia conectó de inmediato con el animal, que recibió gustoso sus caricias. Al día siguiente, cuando salió a dar un paseo, vio que el can continuaba en la puerta del hotel, pero al reconocerla comenzó a seguirla y caminaron juntos largo rato.

Cuando llegó el momento de la despedida, la mujer pensó que ya no volvería a ver a su amigo de cuatro patas. Pero, pese a sus suposiciones, no se trató de un adiós sino de un hasta luego.

Como para que no te queden dudas de que el amor por una mascota no conoce de fronteras, te contamos los detalles de la historia de Rubio, el perro callejero argentino que fue adoptado por Olivia, una azafata alemana.

Un perro callejero persistente y fiel

perro callejero
Fuente: Facebook de Olivia Sievers

Grande fue la sorpresa de Olivia cuando, tiempo después, y de regreso a Buenos Aires, vio a Rubio recibiéndola en la entrada del mismo hotel de Puerto Madero.

Tras la alegría del reencuentro, la azafata decidió contactar a una protectora de animales para que le buscaran un hogar al perro. También lo llevó a una veterinaria para que lo revisaran, le proporcionaran la atención necesaria y pusieran sus vacunas al día.

A través de la asociación, el animalito fue ubicado en un hogar transitorio, pero se escapó. Luego encontró cobijo en la casa de una persona que lo quería bien pero ya tenía un gato. Y can y felino no lograron congeniar. Ante esta noticia, Olivia, que monitoreaba la situación del perro desde Alemania, decidió finalmente adoptarlo.

Rubio, de Buenos Aires a Friesland

Fue así que la mujer le pidió a los integrantes de la protectora que la ayudaran con la documentación necesaria para que Rubio pudiera viajar sin inconvenientes hasta su nuevo hogar.

Tras unos 20 días de resolver distintos trámites, el animal emprendió finalmente su camino a Europa, donde fue recibido por el novio de Olivia en el aeropuerto de Frankfurt.

El recorrido continuó hasta Friesland, donde Rubio pudo encontrarse una vez más con Olivia,  ahora en un paisaje distinto pero con la misma felicidad de siempre.

Por muchos finales felices

Rubio ya se convirtió en el nuevo integrante de la casa que Olivia comparte con su novio y otros dos perros en Alemania.

De acuerdo a las publicaciones de la página de Facebook de la azafata, al animalito se le ve feliz y pleno, jugando con sus nuevos amigos perrunos en un bello y florido jardín.

Ojalá esta historia sirva de incentivo para que muchos Rubios se encuentren con sus Olivias y la triste realidad de los animales en situación de abandono comience a revertirse más temprano que tarde.

Si quieres una mascota, prefiere la adopción

perro callejero adoptado por una azafata 3
Fuente: Facebook de Olivia Sievers

Si bien está demostrado que el amor por una mascota no reconoce fronteras, de todas formas no es necesario irse hasta el fin del mundo para adoptar una.

A la vuelta de la esquina, o en un refugio cercano, seguramente hay muchos animalitos que fueron abandonados y están esperando ansiosos una segunda oportunidad.

Así que ya lo sabes, si te decides a convertirte en el feliz y responsable dueño de un entrañable amigo de cuatro patas, elige el camino de la adopción. No te arrepentirás.

Fuente Fotos: Facebook Olivia Sievers

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