4 pautas para el uso de la bandeja higiénica de los gatos

Virginia Duque Mirón · 12 julio, 2016

Muchas personas escogen los gatos como mascota porque piensan que necesitan menos tiempo y son menos complicados que los perros, especialmente en lo que a sus necesidades fisiológicas se refiere. Ponerle una caja de arena o bandeja higiénica a un minino es suficiente para que siempre vaya ahí a hacer sus “cositas”.

No obstante, algunos se sorprenden al ver que su gato hace cositas en cada rincón de la casa ignorando su inodoro particular. ¿Cuál es la causa? Un mal uso de su bandeja higiénica. Por ello, en este artículo te hablamos de cómo usar de manera correcta esta bandeja para que tu gato sepa que ese es su sitio.

Cómo usar bien la bandeja higiénica de los gatos

arena biodegradable para gatos

No podemos negar que la bandeja higiénica para gatos fue un invento excepcional para enseñar a los felinos dónde deben ir a hacer sus cositas (lástima que no la haya también para perros). Aunque si queremos que nuestros mininos la usen y no vayan dejando restos por todos los rincones, nosotros somos los primeros que debemos saber cómo usarla.

Para ello vamos a darte una serie de consejos que poniéndolos en práctica favorecerán esta labor. Ten en cueta la siguiente:

El tamaño de la bandeja higiénica para gatos

Bandejas hay de todo tipo, colores y formas en el mercado, pero para escoger la adecuada para nuestro gato debemos tener en cuenta un aspecto importante: el tamaño.

El tamaño de esta debe permitir al felino caber dentro, girarse, escarbar en ella y quizá en ocasiones hasta saltar. Y es que para los gatos la caja de arena es más que solo un inodoro, es un lugar donde relajarse y tener intimidad.

No es necesario que la caja sea enorme, tan solo que se adapte a su tamaño y le permite realizar libremente algunos movimientos.

El modelo

Con la modernización a nivel mundial de todos los accesorios, incluidos aquellos para nuestra mascota, todo se maximiza ofreciéndonos un sinfín de opciones que, cuanto menos, logra confundirnos y no saber qué o cuál elegir.

Con los modelos de bandejas higiénicas sucede lo mismo. Uno de los modelos más deseados por los dueños de gatos es sin duda la cubierta. Es un arenero con una especie de caja superior que la cubre, evitando así que la arena salga fuera. Además, también esconde los olores y dispone de un filtro de carbón que los neutraliza.

Aun así, hay muchos gatos que pueden resistirse a entrar por la puerta de su nuevo inodoro, pues a un nminino no le gusta sentirse encerrado. ¿Cómo lograr que se acostumbre a usarla?

Para ello primero la dejaremos sin tapa para que el gato se acostumbre a ver su nueva bandeja higiénica. Tres días después pondremos la tapa pero sin puerta, para unos días más tarde añadir la puerta de modo que el felino ya pueda entrar y salir por ella.

Si tras seguir estos pasos el gato sigue resistiéndose, es mejor no insistir y cambiar a un arenero normal.

El lugar o ubicación

Como hemos dicho antes, la caja de arena es más que un simple inodoro para los gatos, es su lugar íntimo en el que hacer cosas que no harían delante de nadie. Por tanto, eso mismo necesitan: intimidad.

La bandeja higiénica deberá estar en un lugar en el que el gato se sienta a gusto y sobre todo, no observado. Debe sentir que nadie lo mira y que puede estar ahí tranquilamente el tiempo que necesite. Y por supuesto, no puede estar cerca de su plato de comida, ya que los gatos son animales limpios y ese gesto sería intolerable para ellos.

La arena

arena de los gatos

La arena la hay de todo tipo, incluso una en forma de perlas absorbentes de la humedad. Sin embargo, será el gato quien deba decidir qué tipo de arena quiere, pues es él quien debe sentirse cómodo y sentir que el lugar que pisa es confortable.

Hay que recordar que todos los días hay que retirar las heces del animal de la bandeja higiénica y cambiarla en su totalidad cada tres días, pudiéndose aumentar a una semana si la arena es de excelente calidad.

Siguiendo estos consejos será imposible que tu gatito quiera ir a otro lugar a hacer sus cositas.