Pato quita la depresión a un perro con su amistad

Virginia Duque Mirón · 4 noviembre, 2016

Desde hace unos días está corriendo por Internet un vídeo y una historia de una amistad conmovedora. Se trata de un pato y un perro. Quizá solo pueda parecer un caso peculiar de relación entre dos especies muy diferentes, pero lo conmovedor es la historia tras esa especial amistad.

Dicen que los amigos nos hacen reír y llorar, pero que también tienen la capacidad de consolarnos y hacernos sentir mejor cuando estamos tristes o deprimidos. Así mismo ha sucedido en el caso de la historia de hoy, ¡te la contamos!

George y Blake, una amistad incondicional

George y Blake compartían casa y dueña. Pero llegaron a ser más que eso, llegaron a ser amigos, incluso hermanos. Iban juntos a todas partes, se pasaban el día jugando, peleando, riendo… Se convirtieron en incondicionales contra todo pronóstico. Y eso que la dueña pensó que si adoptaba a otro perro no se llevarían bien.

Pero los animales nos sorprenden y así fue en el caso de estos dos perros, llegaron a ser uña y carne. Sin embargo, un día la vida de George cambió dando un trágico giro.

Blake enfermó y ya no tenía energía para seguir jugando con él, hasta que finalmente un día murió. Entonces George empezó a mostrarse desanimado. Ya no tenía apetito y estaba siempre lleno de tristeza y con la mirada perdida. Pronto se sumergió en una depresión enorme de la que parecía que no podría salir.

Según su dueña, intentaron todo por animarlo. Lo llevaron al veterinario, jugaban con él, lo paseaban más de lo acostumbrado, pero para George no era suficiente. Le faltaba algo, le faltaba Blake.

La amistad entre un pato y un perro

Cuando parecía no haber remedio para George, una sorpresa apareció en su jardín: un pato salvaje. Nadie sabe de dónde vino el animal, ni mucho menos la razón por la que ese día comenzó a seguir a George para todos lados.

Al principio, George se mostraba indiferente a su nuevo amigo, e incluso se podría decir que no le agradaba su presencia. Esto no fue un obstáculo para el pato, al que bautizaron como Donald. Donald seguí a cualquier lugar a George e intentaba atraer su atención a través de juegos e incluso molestándole con su pico.

Y lo consiguió, porque George, no sabemos si por curiosidad, por enfado o porque el pato le había despertado el deseo de jugar, pronto empezó a seguirlo. Este animal consiguió que el perro saliera a la calle por sí mismo después de mucho tiempo sin hacerlo.

Esta amistad entre un pato y un perro fue más allá. El pato mostró que no tenía ninguna intención de regresar a donde quiera que fuera su anterior hogar. Por tanto, el interés que George mostró en él y la perseverancia de Donald consiguió que se hicieran amigos.

Una amistad duradera

Fuente: lavozdelmuro.net
Fuente: lavozdelmuro.net

No se separan ni un minuto y van juntos a todas partes. Se han convertido en nuevos compañeros de juegos y ¡hasta duermen en la misma cama!

Esto ha logrado que George comience a salir de su depresión. Ahora se muestra más animado, tiene más ganas de salir, incluso de ir a correr a la montaña y ya no llora ni parece lamentar la muerte de su amigo Blake. No sabemos si el pato tuvo un sexto sentido para notar que George lo estaba pasando mal y decidió hacer algo al respecto.

No se sabe, pero es cierto es que nuevamente los animales vuelven a sorprendernos. Y sin duda, la empatía que siempre demuestran es digna de admirar y de imitar.

Nos gusta pensar que Donald tenía amigos y familia allá donde viviera antes. Pero un día apareció junto a George, lo vio mal y estuvo dispuesto a sacrificar todo por estar con él y ayudarle a sentirse mejor.

¿Quién dijo que los animales no tiene sentimientos? He aquí una muestra más de ello.

Fuente de las imágenes: lavozdelmuro.net