¿Cuál es el origen de la palabra mojigato?

20 enero, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por el abogado Francisco María García
Algunas palabras tienen un origen curioso, incluso relacionadas con el mundo animal. Una de las mayores curiosidades consiste en saber cuál es el origen de la palabra mojigato.

La palabra mojigato es un vocablo que se utiliza para calificar a las personas y conlleva, por lo general, una connotación despectiva.

Existen diversas teorías sobre su origen y, con el paso del tiempo, se han ido agregando características. Se trata de un término que está muy influido por las costumbres sociales, las creencias religiosas y la semejanza con el carácter de los gatos.

¿A quién se lo llama con la palabra mojigato?

Son tres las cualidades que puede tener una persona para que se considere un mojigato. Una actitud humilde frente a los demás que esconde la verdadera estrategia para actuar en búsqueda de sus propósitos es la más común. Es decir, son mojigatos quienes fingen su temperamento para conseguir su objetivo.

En segundo lugar, son llamados así quienes reaccionan de forma exagerada frente a determinadas costumbres ajenas: cuando hombres o mujeres se sienten escandalizados por las actitudes de otros que no condicen con los hábitos propios. Estas actitudes demuestran en realidad que juzgan a otros por sus actos, pero en su interior son capaces de cosas peores.

También el término mojigato es utilizado para hacer referencia a diferencias en el orden de la moral. La moralidad excesiva es vista como una forma de disfrazar la verdadera personalidad bajo un manto de pureza.

Los mojigatos serían quienes ostentan ser tan buenos, puros con valores firmemente arraigados, que en realidad no serían tales, sino que fingirían para esperar el momento justo en el que deben actuar.

Compañeros discutiendo

Origen de la palabra mojigato

Desde la primera explicación en el año 1611 se han realizado varias modificaciones en cuanto al origen de la palabra mojigato. Pero lo que sí perdura es su relación directa con los queridos amigos gatunos, más precisamente con su característica personalidad. Todas coinciden en que se trata de una persona disimulada que manifiesta cobardía o humildad para lograr su cometido.

Algunos términos anteriores que podrían haber dado lugar a mojigato son: moxigato, mogigato, mogate, motagatta y gatomuso, todos asociados a diferentes maneras de llamar al gato en sus regiones o de su combinación con el ratón a quien busca atrapar. El origen que más adeptos tiene y se considera en la actualidad habla del ‘mojo gato’.

‘Mojo’ era una manera castiza de llamar a los gatos, por lo que el término sería una combinación de ambos calificativos, como nombrarlo por partida doble. Es una clara alusión a esas dos caras que posee el felino y con la cual se compara a este tipo de personas: por un lado, el aspecto tranquilo, pensante y dulce; por el otro, el estratega capaz de traicionar para llegar a sus propias metas en el tiempo justo.

Las culturas tradicionales y el perfil de mujer mojigata

Es real que la sociedad ha evolucionado con el paso del tiempo dando lugar a una mayor equidad entre hombres y mujeres. Sin embargo, no hace tantos años atrás las culturas estaban ceñidas a un machismo arraigado en los diferentes estratos sociales. En ese momento era muy escuchado hablar de las ‘mojigatas’, mujeres sumisas y dóciles en su carácter público.

Varios factores influían en la condición de este tipo de mujeres, entre ellos el entorno de crianza, las religiones y el patriarcado conservador. Las mujeres debían bajar sus cabezas, respetar las consignas familiares y actuar dentro de las normas de los esquemas machistas.

Realmente, se considera que las mojigatas eran aquellas que fingían este carácter para conseguir sus objetivos, entre ellos la inclusión en los grupos sociales de interés.

Niña mojigata

Para concluir

Se denomina mojigato a quienes aparentan humildad, sumisión o cobardía en sus acciones con el fin de lograr sus propios propósitos en el momento oportuno. Un caso de doble moral que se asemeja a la doble faz de los gatos. Una dualidad que se mantuvo a lo largo de los siglos a pesar de que hubo varias dudas sobre la etimología exacta.

El término fue utilizado para llamar a hombres y mujeres, pero en las culturas tradicionales era más común entre las mujeres. La explicación puede estar relacionada con las creencias religiosas y las costumbres sociales que daban al hombre un lugar de mayor protagonismo.