¡Nunca lo hagas! Cosas que tu perro odia

Alba Muñiz · 21 abril, 2016

Sin darnos cuenta y pensando que son temas que no les molestan, y que incluso les agradan, podemos llevar adelante acciones que incomoden o mortifiquen a nuestras mascotas. Presta atención porque, en el siguiente artículo, incluimos algunas de las cosas que tu perro odia.

Para ti son demostraciones de afecto, para tu peludo…

Aunque el perro acepte muchas actitudes tuyas porque te quiere, o te reconoce como su amo, hay ciertas cuestiones que francamente lo abruman. Muchas de ellas tienen que ver con la forma que eliges para mimarlo. Por ejemplo:

Autor: M.Peinado
Autor: M.Peinado
  • Abrazarlo de forma constante. Es que, al hacerlo, lo inmovilizas y haces que se sienta indefenso y sometido.
  • Darle toquecitos y palmaditas en la cabeza. Si prestas atención, observarás que ante esta acción tuya, el animal cierra los ojos y agacha la cabeza, como un gesto de sumisión.
  • Apretarle los mofletes. Es que así, aunque no lo parezca, estás bloqueando su movilidad y muchos de sus sentidos.

Aunque puedan pasarte desapercibidas, hay muchas cosas que puedes estar haciendo cotidianamente y que tu perro odia. Presta atención a sus reacciones y, en la medida de lo posible, evítale esos malos momentos.

No le pongas ropas ni disfraces;  es un can, no un humano

Muchas personas insisten en humanizar a sus perros, sin respetar las características particulares de cada especie. Esto se nota muy gráficamente en aquellas que quieren vestir a sus canes como si fueran seres humanos.

Incluso un gran negocio se mueve alrededor de este fenómeno: diseños exclusivos que se renuevan cada temporada, ropas similares para dueños y mascotas, infinidad de accesorios…

Sin embargo, no olvides que a los perros no les interesa para nada andar a la moda. Y que lo único que puedes llegar a ocasionarle a tu peludo al vestirlo es incomodidad y problemas de piel si las telas son inadecuadas.

En realidad, los canes solo deberían usar –de acuerdo al clima de la región en donde viven- sencillos abrigos en invierno o algún protector cuando salen a pasear y llueve.

Sonidos y olores que tu perro odia

El oído es uno de los sentidos más desarrollados del perro. Percibe mucho antes que tú muchos sonidos y seguramente has podido observar cómo lo afectan los truenos y los fuegos de artificio.

Pero también pueden llegar a alterarlo ruidos cotidianos, como el de la aspiradora o el del secador de pelo. E incluso los gritos o la música a todo volumen.

También hay ciertos olores que, aunque para ti sean más que agradables, resultan detestables para los canes y su excepcional olfato. Es el caso de los aromas de distintos productos de limpieza de la casa. Y es un hecho que no soportan los perfumes que tú puedas ponerte. Prefieren, sencillamente, tu olor natural.

Así que trata de mantener alejado a tu peludo de estos ruidos y olores hogareños. Seguramente te lo agradecerá.

Otras cosas que tu mascota detesta

Entre muchas otras cuestiones que molestan a tu perro, podemos anotar:

  • Que le soplen en el hocico o en las orejas. Resístete a esta acción, aunque la cara que ponga el peludo sea por demás graciosa.
  • Que les toquen las plantas de los pies. Son zonas muy sensibles de su cuerpo y pueden sentir cosquillas.

Lo ideal es que siempre busques ponerte en el lugar de tu peludo y que trates de interpretar su lenguaje corporal para saber qué  le agrada o le desagrada.

Intenta evitar hacer cosas que molesten a tu amigo de cuatro patas

humanizar a un perro vistiéndolo

Entonces, ahora que ya sabes algunas cosas que tu perro odia, evítale estas situaciones cuando menos incómodas.

Quizá si prestas atención notarás que, en algunos casos, te está haciendo notar su malestar de distintas maneras. Un veterinario o un especialista en comportamiento animal son buenos consejeros al respecto. No dudes en consultarlos.

Y, si hay niños en la casa, explícales de manera adecuada qué acciones no deben realizar para que su querida mascota no pase malos momentos.

Así como educas a tu amigo de cuatro patas para que aprenda a convivir en una casa según los criterios humanos, la contrapartida debería ser que, al menos, le evites cosas que lo incomodan. Es más sencillo de lo que parece.