Un niño montó su propio refugio de animales

Alba Muñiz · 31 enero, 2017

El amor de un niño por los perros y gatos abandonados lo llevó a acciones concretas. Empezó alimentando con lo que podía a los peludos callejeros y en 2014, a los 9 años, pudo montar un refugio de animales provisional en el garaje de su casa. Hoy en día, gracias a las donaciones, cuenta con un espacio propio donde los mininos y los canes son queridos, cuidados y curados.

Ken, el niño filipino que montó un refugio de animales

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Fuente: Facebook de Happy Animals Club

El Club de los Animales Felices está ubicado en Matina (Davao del Sur), en la isla de Mindanao, la segunda en tamaño de Filipinas. Hoy da un lugar a más de 60 perros y gatos en condiciones de ser adoptados y a otros que continúan su recuperación en el refugio.

Pero tres años atrás, Ken, el niño que lleva adelante este sueño, pegaba carteles en las calles para que lo ayudaran a alimentar y curar a la gran cantidad de mascotas abandonadas que se cruzaba camino a la escuela.

Sus padres, conmovidos por el compromiso de Ken con los animales, publicaron sus imágenes en internet. Así empezó a llegar la ayuda en forma de donaciones, que se tradujeron en comida de calidad y tratamientos veterinarios.

De esta manera, también se inició un refugio temporal en el garaje de la casa del muchachito. Allí recalaron los tres primeros refugiados. Se trató de los perros Blackie, Brownie y White Puppy.

Conoce la historia de Ken, el niño filipino que montó su propio refugio para animales abandonados.

Cómo es el Club de los Animales Felices

Sin duda, que Ken no pudiera ser indiferente a la cruel realidad que sufren las mascotas abandonadas fue el motor para que las donaciones -provenientes de distintas partes del planeta- no cesaran. Y para que también llegaran voluntarios para ayudarlo en el refugio de animales.

Hoy, el Club de los Animales Felices cuenta con un espacio de mil metros cuadrados donde perros, gatos y hasta vacas son tratados con el amor que se merecen y reciben todos los cuidados necesarios.

Ken se preocupa en destacar que en su refugio no se practica la eutanasia. Por eso, también intenta rescatar la mayor cantidad posible de animales de las perreras. Es que en esos lugares se suele sacrificar a los peludos que no son reclamados por sus dueños en un tiempo prudencial.

En busca de un hogar para los animales rescatados por Ken

Este admirable niño también brega por conseguir que los animalitos que tanto quiere puedan ser adoptados de manera responsable. No la considera tarea fácil, ya que según menciona, los filipinos parecen preferir mascotas de raza.

De todas formas, busca asegurarse de que los canes y los felinos encuentren un hogar en el que serán bien cuidados y recibirán cariño. Y dado que el maltrato animal es un tema que preocupa en Filipinas, el proceso de adopción incluye varios pasos.

Los interesados deben visitar el refugio más de una vez y pagar un honorario por la adopción. Esta es la forma de demostrar que están dispuestos a gastar dinero en su peludo. Además, hay que firmar un acuerdo que establece, entre otros puntos, que:

  • Los animales tienen que ser alimentados con comida adecuada y de calidad y ser atendidos por veterinarios con licencia.
  • Si las mascotas no están castradas al momento de la adopción, los nuevos dueños tienen que garantizar que serán operadas.
  • Los perros no pueden ser encerrados en jaulas ni estar atados y deben realizar actividad física de forma cotidiana.
  • Los gatos, en la medida de las posibilidades, tienen que permanecer dentro de las viviendas.

Ken, un ejemplo a seguir

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Fuente: Facebook de Happy Animals Club

El niño cuenta que desde que tiene memoria siempre quiso abrir un refugio de animales y no deja de declarar su amor por estos seres. En su casa tiene un perro y dos gatos que también fueron rescatados de la calle.

Si quieres conocer más sobre su encomiable labor, o ayudarlo con alguna donación, te dejamos un link para acceder a la página del Club de los Animales Felices. El refugio también tiene cuentas en Facebook y en Instagram.

Y la próxima vez que te cruces con un peludo abandonado, acuérdate de Ken. Nadie te pide que montes un refugio, aunque sería genial. Pero quizá algo puedas hacer para ayudar al animalito. Así que no te dejes ganar por la indiferencia.

Fuente de las fotos: Facebook de Happy Animals Club