Ney, un perro al que siempre recordamos

Si pasaste alguna vez por la Plaza de Lugo, en A Coruña, quizá te hayas cruzado con Ney, un perro tan querido que hasta se le erigió una estatua. El animal falleció hace ya dos años, pero se mantiene vivo en el recuerdo de su dueña. Y también en el de todos los vecinos y transeúntes que supieron quererlo.

Conoce la historia de Ney, el can de la Plaza de Lugo

Ney era un hermoso Golden Retriever que les robó el corazón a los coruñenses con su carácter bondadoso y su buena predisposición con niños y adultos. Era la mascota de Marisol, la dueña de una floristería que cerró recientemente.

El negocio estaba ubicado en la Plaza de Lugo. Allí se veía siempre el peludo, acompañando a su dueña y haciendo las delicias de clientes y caminantes.

Tanto era el cariño que se le tomó al animal, que los habitantes de A Coruña habían decidido erigirle una estatua en vida. Se formó una comisión y se empezaron a recaudar fondos.

Pero a pesar de la buena voluntad, el dinero no logró juntarse. Y, tres meses después de festejar sus 13 años, Ney falleció, pero la estatua no había podido levantarse.

Conoce la historia de Ney, un perro que supo robarse el corazón de los habitantes de A Coruña.

Ney, un perro inmortalizado en bronce

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Fuente: www.lavozdegalicia.es

Al poco tiempo de morir el peludo, un matrimonio -que pidió permanecer en el anonimato- donó los 12 mil euros que costaba erigir la escultura. La obra pertenece al artista Miguel Couto y ahora inmortaliza al animalito en la Plaza de Lugo.

Fue así como todos pudieron tener siempre presente a Ney, un perro realmente querido. Si hasta la estatua de bronce está perdiendo su color, a la altura de la cabeza, porque nadie puede dejar de acariciarla, de la misma manera que lo hacía con el precioso y simpático Golden.

El dinero previamente recaudado por la comisión fue donado a una organización sin fines de lucro que trabaja en defensa de los animales.

Recordando a Ney

Después de la muerte de Ney, Marisol pensó que ya no tendría más perros. Sin embargo, al poco tiempo llegó a su vida Coco, un can mestizo que había sido abandonado por sus dueños.

La nueva mascota de la mujer pronto se ganó el cariño de los vecinos, que seguramente lo extrañarán tanto como a Ney, ahora que el negocio cerró definitivamente sus puertas.

Pero queda el recuerdo de los buenos momentos. Por ejemplo, cuando Ney confortaba a un vecino que tenía Alzheimer. La familia lo traía a diario en su silla de ruedas y el hombre sonreía cuando acariciaba al perro.

O la ceremonia de sacarse fotos con chicos y grandes, que ahora se replica junto a su estatua. Y la travesura de robarle bocadillos a los niños, a pesar de que en los últimos años el can debía llevar una dieta más estricta. Por eso, a veces tenía colgado un cartelito en su cuello para pedirle a la gente que no lo alimentara.

El legado de un perro

Entre anécdotas y buenos recuerdos Ney sigue vivo en el corazón de todos los que lo conocieron y gozaron de su amistad. Ahora cuentan su historia a todo aquel que quiera escucharla, mientras se toma una foto junto a la escultura.

Es que la fama de Ney pasó los límites de la plaza y de la ciudad. Su imagen pudo verse en el canal internacional de Televisión Española. Y los donativos para la estatua llegaron desde los lugares más recónditos.

Pero además, su página de Facebook (Ney, el perro de la Plaza de Lugo), hoy se ha convertido en un punto de encuentro para aquellos que quieren y cuidan a los animales.

Aquí te dejamos unas imágenes de Ney, un perro tranquilo, simpático y juguetón. Y que supo ganarse el corazón de todos los que tuvieron el privilegio de conocerlo.

Fuente de las fotos: La voz de Galicia

 

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