En el Metro de Madrid el problema no es un perro, es su dueño

Alba Muñiz 25 julio, 2016

Aunque todavía muchos no se han enterado, o si lo saben desconocen los detalles de la nueva disposición, los canes pueden viajar en el metro de Madrid junto a sus dueños desde el 6 de julio de 2016. Pero si bien algunos pasajeros no habituados a las mascotas manifiestan sus reparos, parece quedar claro que si se genera algún inconveniente, el problema no es un perro más o menos en un vagón, sino la irresponsabilidad de los propietarios.

Cambia, todo cambia

Todo cambio implica resistencias y dudas, sobre todo en aquellos que no se sienten alcanzados por las modificaciones. Y el tema se potencia si la novedad viene respaldada por una normativa que la respalda.

Fuente: Facebook Organización El Refugio
Fuente: Facebook Organización El Refugio

Ocurrió en todas las épocas y por asuntos diversos como el aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo y también, por qué no, por la posibilidad de que lo canes utilicen el metro.

En todo caso, el problema no es un perro viajando en un vagón junto a otros pasajeros. La cuestión pasa porque el dueño conozca las reglas del juego y se haga responsable de su mascota.

La entrada en vigencia de la norma que permite que los perros viajen junto a sus dueños en el metro de Madrid fue bien recibida en general, pero ocasiona algunas dudas en usuarios que temen más por la irresponsabilidad de los propietarios que por compartir vagón con un can.

Una medida pensada para beneficiar a todos y no para perjudicar a alguien

Tanto las autoridades madrileñas como los impulsores de la medida aseguran que la normativa se pensó para conciliar las necesidades y los derechos de todos los usuarios de ese medio de transporte, tengan o no tengan mascotas.

Por eso, las personas que accedan al metro con su peludo deben cumplir una serie de disposiciones. Por ejemplo:

  • Se acepta un solo animal por pasajero siempre que cuente con un microchip que lo identifique.
  • Los canes deben ir con bozal y sujetos con una correa de un largo máximo de 50 centímetros.
  • Tienen que viajar en el último vagón y no pueden ocupar los asientos.
  • No está permitido el acceso en horas punta durante días hábiles.

Principales reparos frente a la disposición de que los canes pueden utilizar el metro

Entre las dudas y objeciones que mencionan los usuarios del metro ante la novedad de que ahora también pueden viajar los perros, destacan:

  • Que los propietarios no se hagan cargo de las heces del animal.
  • Que surja algún inconveniente de seguridad por canes que no puedan ser debidamente controlados por sus dueños.
  • Que se genere algún inconveniente de salud en pasajeros alérgicos.
  • Que no se controle adecuadamente el cumplimiento de la normativa.

En relación a este último punto, autoridades del metro de Madrid señalaron que velarán porque todas cumplan con las disposiciones para viajar con sus peludos y que aquel que no lo haga se pueda enfrentar al pago de multas de hasta 200 euros.

El problema no es un perro en el metro, sino un dueño irresponsable

Perro en el metro

De todas formas, hasta el momento los canes no se han visto de forma masiva en el metro. Muchas personas todavía se están enterando del tema y los que están al tanto reclaman que les expliquen con claridad el alcance de la nueva disposición.

Con el paso de los días, y si se mejoran los temas de comunicación, seguramente la convivencia entre pasajeros que viajen con y sin mascotas será posible.

Y apelando a la responsabilidad de los propietarios, esta buena medida que favorece a tantas personas que no cuentan con otro medio para trasladar a sus canes, se incorporará a la cotidianidad madrileña como tantas otras cosas.

Y si ocurre algún pequeño incidente, no nos olvidemos que es el problema no es un perro que viaja en el metro. Es su dueño que no se está haciendo cargo de su mascota como corresponde.

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