La mejor mascota para las personas mayores

Francisco María García · 13 enero, 2017

Cuando somos mayores, las personas necesitamos compañía. Tener al lado a un perro ayuda a superar la soledad del día a día para las personas mayores. Es importante tener en cuenta que el can sea adulto por muchas razones.

Mascotas para personas mayores, la mejor medicina

Un perro como mascota puede ser la mejor medicina que un médico puede prescribir a una persona solitaria en la tercera edad. Además de la compañía recibida, tendrá en el animal un compañero. Será alguien a quien cuidar, cepillar, alimentar, hablar, jugar y ser responsable. Un can puede ser exactamente lo que la persona mayor necesita.

Antes de regalar un perro a las personas mayores, hay que solicitar su consentimiento. No solo es la compañía, también atender las necesidades de la mascota. Pasearlo, recoger sus necesidades, jugar con el can, llevarlo al veterinario, etc. Son muchas las cosas que hay que hacer, y por muchos años. Por ello, estas personas mayores deben estar dispuestas.

La elección de la raza adecuada para las personas mayores

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Como sabemos, los perros pueden tener diferentes temperamentos y actitudes dentro de una raza determinada, dependiendo de muchos factores. Estas variables pueden ir desde la forma en que fueron educados por el criador, hasta por el medio ambiente en el que crecieron, e incluso factores hereditarios.

En el momento en que las personas mayores adopten un perro, es posible que el animal pueda ser algo travieso, o por lo contrario, totalmente tímido.

Es cierto que un perro adulto se puede adaptar a la situación en la que debe vivir todo con paciencia y amor del nuevo propietario, que en este caso sería una persona anciana.

En general los perros pequeños son los preferidos por las personas mayores. Son más fáciles de manejar y de mantener. Lo que implica que los pequeños animales son ideales para las personas mayores, a diferencia de los canes grandes.

Razas mestizas para personas mayores

La opción ideal para tener un perro de compañía para las personas mayores se encuentra en un refugio de animales. Tienen algunos de los mejores peludos que jamás se puede encontrar y la mayoría de estos lugares tienen un personal que puede ayudar a encontrar lo que necesita a un precio asequible.

El perro que se adopte no tendrá que ser un cachorro, sino uno capacitado en la obediencia y con una idea de cómo comportarse en el mundo del humano.

Yorkshire Terrier

Estos pequeños suelen medir 20cm de altura. Es un animal cariñoso y feliz que siempre estará alerta a los extraños. El Yorkie necesita un cepillado diario y caminatas al aire libre. También les encanta jugar en la casa con una pelota u otro juguete. Los Yorkies no arrojan pelo. Este es un gran can de compañía que es leal a su familia y le encanta vivir en un apartamento junto a la gente.

Boston Terrier

Otro perro de pequeño tamaño, entre 35cm y 45cm de altura, con una esperanza de vida de 10 a 14 años. Se trata de un excelente perro guardián, que arroja poco pelo. Otra buena opción para las personas mayores.

Cocker

Su peso está alrededor de 10kg a 12kg y mide entre 38cm a 40cm, con una esperanza de vida de 14 a 16 años. El Cocker es juguetón, sensible, dulce, sensible, dispuesto a complacer y obedecer los deseos de su familia.

Chihuahua

Conocido por su pequeño tamaño, pesa entre 1kg y 2kg y mide entre 12cm a 22cm, tiene una esperanza de vida de 15 a 18 años. Los chihuahua tienen un buen montón de energía y prefieren unos revolcones en la casa para una siesta en el sofá.

Beneficios para las personas mayores

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La convivencia con animales de compañía puede ayudar a mantener la autoestima de estas personas. Contribuye a hacerles sentirse necesarios y útiles, disminuir la depresión, centrar su interés, impulsarles a cuidarse más, participar en eventos sociales relacionados con los animales o simplemente realizar actividades físicas.

En el caso de las mujeres, está demostrado que una mascota favorece la socialización con otras personas, mientras que en caso de los varones estimula la realización de actividades físicas de forma generalizada.

Se trata de una relación mutua, en la que las personas mayores se benefician de la compañía de los animales, reduciendo la soledad pero también en la que las mascotas se sienten queridas y encuentran un hogar, dar y recibir cariño es la clave.