El mastín del Pirineo

El mastín del Pirineo es una raza de origen español tradicionalmente utilizada para guardar los rebaños. La Federación Cinológica Internacional lo incluye como moloso en su clasificación oficial. De musculatura extremadamente potente y proporcionada, este perro actuaba como defensa contra animales como el lobo o el oso.

Orígenes del mastín del Pirineo

Como fiel aliado del pastor montañés, el papel principal de esta raza se basaba en la guarda de los rebaños. Autóctono aragonés, su día a día incluía largos recorridos trashumantes desde los Pirineos aragoneses hasta la zona del Maestrazgo. Debido a sus dimensiones, sin embargo, mantenerlo resultaba muy caro. Esa fue la razón por la cual la raza entró en declive tras la Guerra Civil, con la crisis de los años de posguerra.

 

¿Cómo pudo, pues, sobrevivir este mastín hasta nuestros días? Rafael Malo Alcrudo, Daniel Llorens Guerrero y Jaime Graus Morales, apasionados de los perros y, más concretamente, de esta raza, decidieron fundar en 1977 el Club del Mastín del Pirineo en España. Afiliado a la Real Sociedad Canina de España, su objetivo primordial es la conservación, mejora y fomento del animal.

Con la mencionada crisis de posguerra, su patrimonio genético se vio empobrecido con prácticas de mestizaje. Así, su supervivencia como raza pura se vio amenazada. Con la fundación del club, se reunieron los escasos ejemplares puros  que corrían libres por el campo y se sentaron las bases para su recuperación. A día de hoy, es una raza conocida y respetada internacionalmente. No sólo gracias al club originado en nuestro país, sino a muchos otros localizados por toda Europa y Estados Unidos.

Apariencia y proporciones

De cuerpo muy fuerte y robusto, combina la potencia de un perro montañés con la flexibilidad y agilidad propias de su raza. Su pecho es ancho, musculoso: su pelo grueso y tupido oculta una musculatura digna de un oso.  La fisionomía en conjunto del mastín del Pirineo es la propia de una raza acostumbrada al trabajo físico y a la defensa del rebaño.

En cuanto a su color, su pelaje suele ser de tonalidad blanquecina, con la máscara que caracteriza a los mastines. Las manchas que puede presentar repartidas por el cuerpo serán del mismo color y bien marcadas. Para los criadores, ni los ejemplares tricolores ni los completamente blancos son deseados. Entre los colores más apreciados encontramos, por orden de preferencia, los siguientes: 

  • Blanco puro o blanco nieve con manchas gris medio
  • Dorado amarillo intenso
  • Pardo
  • Negro

En cuanto al tamaño, no parece haber un límite máximo. Cuanto más grande sea el mastín, mejor. Con una altura mínima de 77 centímetros para los machos, y de 72 para las hembras, el perro puede alcanzar una altura espectacular. No sólo eso, sino que los criadores aprecian que los machos sobrepasen, como mínimo, los 81 centímetros de altura. Al formar parte de la familia de los molosos, su estructura ancha, sus orejas caídas y su abundante pelaje le confieren un aspecto bonachón e inofensivo.

Mastin del pirineo tumbado

Un moloso afable

A pesar de su imponente aspecto, este mastín es de carácter manso y cariñoso. Como perro guardián, además, es ideal. Nunca retrocede ante las amenazas y es leal a su amo. Su inteligencia y autoridad le confieren una presencia respetable entre otros canes, con los que no demuestra, por lo general, una conducta agresiva.

Sus habilidades para el combate son el producto de siglos de peleas contra el lobo. Su ladrido es grave y territorial, apto para dar la señal de alarma en espacios abiertos. Como perro de familia, será un animal respetuoso con los niños y fiel a su amo, aunque requiere espacios abiertos y abundante ejercicio.

Cuidados

Al ser una raza grande, el mastín del Pirineo tiene un importante historial de displasia de cadera y de torsión de estómago. Esta última patología es especialmente grave y potencialmente mortal. Se suele dar en razas grandes de pecho profundo y estómago distendido. Ahí es donde se acumulan gases hasta que los ligamentos ceden y presionan el bazo, que distorsiona el intestino.

El dolor e inflamación de la zona abdominal, así como un comportamiento anormal e inquieto, son los síntomas más visibles. Un seguimiento regular por parte del veterinario se aconseja en esta raza, cuyo gigantesco cuerpo puede generar múltiples problemas.

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