Las mascotas son la mejor cura para depresión

Todos los que tenemos mascotas en casa sabemos que cuando nos sentimos tristes, estar a su lado nos cambia el ánimo. Abrazar a nuestro perro o gato es una terapia maravillosa que puede alejar la depresión, el dolor y la angustia. ¡No dudes en probar este tratamiento!

Mascotas y depresión

persona acariciando gato

El cariño, apoyo y lealtad que nos ofrecen nuestras mascotas son suficientes como para que cualquier episodio gris en nuestra vida se transforme en un arcoiris multicolor. El optimismo que expresan al vernos llegar, las ganas con que juegan o cómo nos lamen en el rostro muchas veces es lo único que precisamos para sentirnos mejor.

Los beneficios de tener una mascota son innumerables. Uno de ellos es la posibilidad de curar o reducir la depresión. El amor incondicional de tu perro o gato suele ser más genuino que el de las personas. Pero más allá de volvernos ermitaños o antisociales, podemos disfrutar de su compañía para mitigar los dolores.

Según los estudios, los animales tienen la capacidad para reducir de manera considerable todos los tipos de sentimientos negativos. La fatiga, el estrés, la tristeza, la congoja, la soledad, la angustia y la depresión se van como por arte de magia cuando estamos cerca de nuestras mascotas.

Las dos clásicas compañías que pueden lograr esto son el perro y el gato. Está comprobado que cuando miramos fijamente a nuestro can, el cerebro produce más hormona oxitocina, conocida como “la de la felicidad”. Por su parte, oír el ronroneo de un felino cerca de nosotros alivia la ansiedad y nos cama de inmediato.

¿Cómo elegir a una mascota para superar la depresión?

Ya sabemos que las mascotas ayudan a aquellas personas que sufren depresión (entre otros problemas emocionales). Lo siguiente que debemos tener en cuenta son las características que ese animal ha de cumplir para convertirse en nuestro amigo, familia o terapeuta.

En primer lugar el perro o gato debe ser tranquilo y relajado. Esto quiere decir que por ejemplo las razas más “energéticas” como los yorkshire, los caniche o los boxer no estarían permitidos. Pero atención porque también depende del temperamento o del carácter del animal en particular. Consultemos bien cómo es en el día a día.

En segundo término, podría ser una buena idea adquirir una mascota que ya haya pasado su etapa de cachorro. Esto sucede por varias razones: porque requiere menos atención un animal adulto que uno joven y porque ya sabremos más o menos cuáles serían sus hábitos o conductas. En el caso de personas ancianas con depresión, un perro o gato de más de 5 años sería perfecto.

Tercero, porque el perro suele ser mejor compañía que el gato en estos casos. No es preciso que los defensores de los felinos se pongan a la defensiva, sino que comprendan que si el dueño se siente deprimido o triste, precisará de una mascota que “acepte” mimos en cualquier momento del día. Los gatos suelen ser más independientes y prefieren estar solos. Además, los canes requieren más atención: ya con el hecho de sacarlos a pasear podemos dejar de lado la tristeza.

Además, tener mascota mejora tu estado por…

perro y gato con persona mayor

Otro consejo sería adoptar un perro callejero. ¿Por qué? Porque no existe un animal más agradecido en el mundo. Si cualquier peludo es amoroso con sus dueños… imagina cómo será esta alma que ha sido rescatada de todas las penurias que podamos imaginar. No le alcanzará la vida para devolverte ese favor. Las muestras de amor que recibirás a diario serán tu medicina contra la depresión.

Por último, si no puedes tener una mascota en casa por cuestiones de espacio, tiempo o dinero, te recomendamos que hagas una terapia perruna o gatuna de vez en cuando. ¿Cómo? Yendo a un refugio para animales, visitando a un familiar o amigo que tenga mascota o simplemente demostrando afecto a un perro abandonado. ¡Verás cómo te sientes mejor al instante!

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