Los perros y el veterinario

Antonia Tapia · 8 mayo, 2015

Sabes bien que tu perro no se siente fascinado de ir a ver al veterinario. Esto es por muchas razones que a cualquiera estresarían: un ambiente desconocido, suelos resbaladizos y, muchas veces, exámenes poco agradables con vacunación y desparasitación incluidas. Además, los consultorios de los veterinarios siempre están llenos de muchos olores, extraños sonidos y gente desconocida: como para que tu mascota se sienta feliz de ir. Por ello, te damos algunos tips para que sus visitas sean lo más gratas posibles.

Pasa a saludar al veterinario con tu perro

Los lugares desconocidos suelen causar ansiedad en los animales. Por ello, nada mejor que familiarizar a tu perro con el consultorio de su médico. Si te queda en el barrio, pasa de vez en cuando, cuando saques a pasear a tu perro, haz que lo pesen y sal. Esto hará que se familiarice con el lugar y no le sea tan ajeno cuando vaya a su consulta. Si quieres hacerlo mejor, lleva algunos de los premios en alimento que sabes que le gustan  y haz que todos los que trabajan en la clínica le den alguno. Si  es un cachorro, trata de hacerlo lo antes posible.

Toca a tu perro todos los días en diferentes zonas de su cuerpo

caricias perro

Si acostumbras a tu perro a que lo toquen no le será del todo extraño cuando lo lleves a ver al veterinario. En los exámenes de rutina le revisarán ojos, orejas, boca, escucharán sus pulmones y corazón y lo tocarán para determinar que no tenga lesiones. Si es algo que haces tú diariamente, será menos probable que se sienta invadido. De igual manera, a ti te servirá para familiarizarte con su anatomía y descubrir si tiene algún bulto, hendidura o zona que se haya puesto blanda, para que lo consultes de inmediato con el especialista.

Juega con la boca de tu perro

 

Lo más difícil es hacer que tu mascota se deje sujetar de la boca, sobre todo cuando se trata de limpieza dental. Es algo que la mayoría de los dueños de perros no hacen y es fundamental para su salud. Para acostumbrar a tu pequeño amigo, es recomendable que, desde cachorro, tengas la rutina de abrir su boca, hacer una pequeña inspección y darle un premio. Así tu perro irá haciéndose a la idea de que cada vez que examines o limpies su boca recibirá una golosina.

Acostumbra a tu perro a que lo tumbes, le des la vuelta y lo sujetes

Aun los perros más sociables y que se dejan tocar por la gente tienen problemas cuando se trata de sujetarlos fijamente o de darles vuelta. Sin embargo, en las visitas al veterinario, en particular si se trata de una emergencia, estos tratos serán fundamentales para salvar la vida de tu mascota. Si al jugar con tu perro o sacarlo a pasear practicas estas situaciones, a tu can le harán aprender que esto no es algo violento cuando lo hagan otros humanos, al igual que lo harás tolerante a pasar tiempo dado vuelta. Trata de sujetarlo suavemente cuando se dé la vuelta a que le acaricies la barriga y ve aumentando el tiempo en el que mantienes así a tu animal.

Enséñale a sentarse, ponerse de pie, recostarse y girarse

perro obediente

El entrenamiento básico es una ayuda enorme a la hora de las visitas al veterinario. Si le pides a tu perro que sea él quien haga los movimientos iniciales, al no ser manipulado por alguien, le será menos estresante. Además de los comandos de sentarse, ponerse de pie, echarse o girarse, el que enseñes a tu perro a dar la pata, a seguir tu dedo con la mirada o que fije su mirada en la tuya, es de gran ayuda para ciertos tratamientos médicos.

Familiariza a tu perro con un bozal

Los bozales no indican que un perro sea fiero. Para muchos exámenes, sobre todo en zonas sensibles, su veterinario probablemente le coloque un bozal. Si acostumbras a tu mascota a usar uno, esto será menos traumático para él en caso de necesitarlo por una urgencia médica. Pregunta al especialista por algún bozal suave de entrenamiento para que lo coloques de vez en cuando a tu animal. Recuerda que todo es para hacer su visita al veterinario lo más cómoda posible.