Los perros nos regalan su corazón

Virginia Duque Mirón · 9 noviembre, 2015

Cuando pensamos por primera vez en adquirir una mascota, y nos decidimos por un perro, lo hacemos pensando en que son más expresivos, más leales y más cariñosos que otro tipo de mascotas que se pudieran obtener. Estamos seguros de que cuando lo adquiriste y pasaron los días, los meses y los años, jamás pensaste que pudieran regalarte su corazón.

Hay muchos ejemplos reales de perros que han dado su corazón a sus dueños incluso llegando a arriesgar la vida por ellos. Veamos algunos.

Perros que regalaron su corazón

Mano y pata formando un corazón

Ángel canino

Este no es el nombre del perro del que hablaremos a continuación, pero fue el apodo que recibió por la gente de la localidad de Campinas, cerca de Sao Paulo, en Brasil. Una madre sin corazón dejó a su bebé recién nacido aún con el cordón umbilical tirado en un basurero. ¡Qué triste! Pero este ángel canino hizo de tripas corazón y lo recogió en su boca llevándolo a la casa más cercana para pedir ayuda.

¿Cómo pudo saber este animal lo que tenía que hacer? Sin duda, los perros nacen con una necesidad de ayudar y de dar todo de sí mismos para hacer felices a los demás. El bebé fue llevado al hospital y se salvó.

Clover

Este perrito llegó a su nuevo hogar y a los seis días ya se vio en la necesidad de entregar su corazón por alguien. En su nueva casa había un niño diabético, Rico. Sus niveles de azúcar se descontrolaban muy a menudo. Un día Clover llegó a la cama de la mamá de Rico y empezó a empujarla con su pata hasta que la despertó.

La mamá que no entendía qué quería el animal, pensó que quizá quería decirle algo sobre Rico y rápidamente se dirigió a la habitación del niño. ¡Y qué bien hizo! Al niño se le habían bajado los niveles de glucosa de 118 a 40, algo que podría haberle costado la vida. Sin duda, aun cuando no había tenido tiempo para conocerlos mucho, Clover, el perro héroe, ya había entregado su corazón a esta familia y especialmente a Rico.

Birillo

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Este perro que ni siquiera tenía pedigree estaba en la playa con su dueño cuando escuchó los gritos de un niño de cinco años que no podía mantenerse a flote en el agua. Birillo intentó atraer la atención de su dueño con empujones y ladridos, pero este no logró entender lo que el perro quería decirle.

No había otra opción, Birillo lo sabía. Se lanzó al agua y empezó a nadar en busca del niño que se estaba ahogando. Cuando otro bañista vio lo que estaba sucediendo corrió en busca del niño. Por fin el pequeño pudo ser arrastrado hacia la orilla, pero desgraciadamente Birillo, perdió su vida. Entregó su corazón a ese niño que ni siquiera conocía.

Poppy

Poppy es un perro labrador que fue entrenado para convivir con personas que sufren ataques epilépticos. Un día, Poppy empezó a lamer a su dueña en el cuello de forma desesperada consiguiendo que esta se incorporara en el sofá. Esto lo hizo porque el animal sintió que su dueña iba a tener un ataque epiléptico y la posición en la que estaba sentada no era segura.

Cuando el ataque sucedió, el animal empezó a lamer la boca de su dueña para impedir que muriera asfixiada por una excesiva cantidad de saliva. ¿Cómo sabía el perro que iba a sufrir su dueña un ataque y lo que tenía que hacer para salvarla? No lo sabemos, pero está claro que ya le había entregado su corazón desde hacía tiempo y esta era su forma de demostrarlo.

Sin duda, los perros nos entregan su corazón aun cuando nosotros no lo sabemos. En múltiples ocasiones han demostrado tener más amor y sentimientos que muchos seres humanos. Por eso, si los perros están dispuestos a hacer cosas tan heróicas como estas, ¿no crees que deberíamos corresponderles con nuestro amor y cuidados incondicionales?