Los gatos y los viajes

Cristina · 3 septiembre, 2015

Aunque muchas veces decimos que nuestras mascotas se parecen a nosotros, que no deja de ser cierto, la verdad es que, según vamos conociendo a nuestro animal, empezamos a no estar siempre tan de acuerdo.

Por ejemplo, a nosotros, los humanos, nos encanta viajar, pero a los gatos no.

Por qué a los gatos no les gustan los viajes

Para casi todas las personas la posibilidad de hacer un viaje, sobre todo si es de placer, se presenta como una oportunidad de salir de la rutina, conocer nuevos lugares y experimentar sensaciones diferentes.

Sin embargo, los gatos son muy diferentes a nosotros en ese sentido.

El gato es un animal de costumbres. Es decir, le gusta llevar una vida llena de rutinas que le dan seguridad. No es una mascota especialmente activa, sino que más bien disfruta llevando una vida cómoda y sin demasiadas emociones, sobre todo en el caso de los criados únicamente en el hogar.

Además, debido a su carácter independiente, la sola idea de estar unas cuantas horas, las que dure el viaje, encerrado en algún sitio le aterraría, si pudiera pensar, claro.

Tampoco le gustan los lugares nuevos. Aunque en la mayoría de los casos no lo percibamos, afortunadamente, los gatos marcan su territorio con su olor. Por este motivo llegar a un lugar que no huele a él le desconcierta bastante.

¿Es necesario viajar con el gato?

gato en bolsa

Una pregunta que deberíamos hacernos llegados a este punto es si de verdad queremos o debemos llevarnos a nuestro gato con nosotros de viaje. Decimos esto porque los gatos son, hasta cierto punto, mascotas que no necesitan grandes cuidados.

No sería nada descabellado pensar en dejar a nuestro amigo solo en casa durante una semana, asegurándonos de que alguien de su confianza y de la nuestra lo visite una vez al día para cambiarle el agua, darle comida, limpiar su arenero y mostrarle afecto.

Quizás sea esta la mejor manera para que ambos disfrutemos de esa semana de vacaciones: nosotros en el destino elegido y nuestro gato en casa con todas sus necesidades cubiertas y evitándole la tensión de realizar un viaje.

Claro que, si nuestras vacaciones son más largas, es posible que, por un lado, no queramos comprometer a nadie para que tenga que quedarse a cuidar de nuestro gato y, por otro, que no nos guste estar tanto tiempo alejados de él.

¿Cómo viajar con gatos?

maullidos gato

 

Por fin está decidido. Hemos evaluado pros y contras y tenemos claro que lo mejor es que nuestro gato nos acompañe en el viaje. Empezaremos por decir que, con independencia del destino elegido y el medio de locomoción empleado, los gatos deben viajar siempre en el interior de un transportín.

Solo de esta manera estaremos garantizando su seguridad, y también la nuestra.

Si el viaje es largo, puede que el gato no lo pase demasiado bien. Podemos utilizar la empatía para darnos cuenta de que no es una sensación muy agradable la de pasar varias horas encerrados en un habitáculo de reducidas dimensiones.

Así, sería bueno que las semanas previas al viaje permitamos a nuestra mascota que se habitúe a pasar tiempo en su interior. Procuremos que relacione la estancia en el transportín con sensaciones agradables.

La música, nuestras palabras o el premio de la comida pueden ser de ayuda.

Cuando llegue la hora de viajar, introduciremos en el compartimento algún objeto que huela a nuestra casa para que se sienta más seguro. Si el viaje es en coche tenemos la ventaja de que podemos detener la marcha cada cierto tiempo para que el gato haga sus necesidades en su arenero, que necesitaremos llevar con nosotros a nuestro destino.

Sin embargo, si vamos en tren, autocar o avión, las cosas cambian. Dependiendo de las horas que dure el viaje necesitará tener cubiertas ciertas necesidades en el interior del transportín. Pero, sobre todo, intenta que no sea demasiado largo.

Hay algunos veterinarios que aconsejan sedar ligeramente a los gatos para que la experiencia sea menos dura. Consulta con el suyo.

Una vez que lleguéis a vuestro destino, permite que se familiarice con el nuevo lugar y estáte atento a su reacción, podría mostrarse alterado. Después coloca sus cosas en el emplazamiento que consideres más adecuado.

Por cierto, disfruta de la estancia.

Imagen cortesía de Rafa Merelo Guervós.