La doma clásica, todo un espectáculo

Mariela Ibarra Piedrahita · 29 abril, 2015

La doma clásica es una de las disciplinas olímpicas de la equitación. Dentro de este entorno es una de las más exigentes, pero da como resultado unos espectáculos hermosos, que tienen como eje principal la fuerza, belleza y destreza del caballo.

En el dessage, como se conoce a la doma clásica, el jinete logra exaltar la majestuosidad del animal, en las cuales se evidencia un nivel de compenetración con el caballo, producto de un arduo entrenamiento que dan como resultado una de las disciplinas más armoniosas del universo, que corresponde al caballo dentro del deporte.

Lo que se intenta presentar a través de la doma es un equilibrio total entre el caballo y el jinete, en el cual se puede vislumbrar no solo la fortaleza del caballo, sino también su sensibilidad, delicadeza y un nivel profundo de colaboración con su entrenador. La idea es que el caballo luzca sereno mientras se desplaza sutilmente durante el espectáculo, dejándose guiar de manera confiada por su jinete, ya sea haciendo inclinaciones, caminando en línea recta, trotando o dando curvas.

Una de las características principales de este deporte es la postura que tienen que tener la cabeza del caballo, que deberá permanecer elevada, con el cuello ligeramente arqueado. El caballo deberá permanecer atento a las sutiles indicaciones que le da su cuidador, aunque esto es producto de un entrenamiento metódico, que busca generar en el caballo confianza y equilibrio.

Razas más usadas

caballos

Para practicar este deporte son apropiadas todas las razas, igualmente sacarán bastante provecho del entrenamiento, en especial en lo que implica fortalecer los lazos con el jinete y mejorar el autoestima del animal. Sin embargo, para las presentaciones y espectáculos son más comunes las razas denominadas “de sangre caliente”, pues tienen una contextura más atlética y se adaptan mejor al entrenamiento tan exigente, siendo el gran favorito el Holandés de sangre caliente.

Orígenes

Por curioso que parezca esta disciplina tiene su origen en el mundo militar. En la antigua Grecia los soldados dependían en gran parte de la velocidad y agilidad de los caballos, al igual que era importante que estos tuvieran nervios de acero al momento de enfrentarse en el campo de batalla contra los ejércitos rivales, por lo tanto, eran sometidos a un entrenamiento riguroso, tratando de perfeccionar cada una de las habilidades que les darían ventaja en la batalla.

De hecho, algunos de los movimientos que eran usados para el entrenamiento militar de los caballos son usados aún en nuestros tiempos, aunque a un nivel competitivo.

Se incluyó la doma clásica como una disciplina olímpica a partir de 1912. Sin embargo, esta sólo podía ser practicada por oficiales de caballería. No fue sino hasta 1952 que se abrió la posibilidad de participación a los civiles, incluyendo a las mujeres.

Entrenamiento

Como hemos indicado anteriormente, lograr perfeccionar esta disciplina toma mucho tiempo, además de demandar un reforzamiento continuo y un cuidado riguroso del animal.

El primer paso corresponde en introducir al caballo dentro de los parámetros de la equitación básica, una vez el animal ha aprendido lo suficiente, se inicia el entrenamiento en los diferentes pasos, como el piaffe, que es un trote elevado que hace el caballo sin avanzar del lugar en el que se encuentra.

También se le enseña a dar vuelta sobre si mismo (pirueta) y a dar una caminata lenta manteniendo dos patas levantadas en diagonal (pasage). Después seguirán los saltos de mayor complejidad, como aquellos en los que debe levantar las cuatro patas del suelo a la altura del vientre o saltar con las patas delanteras mientras las traseras se estiran un poco hacia atrás (capriole).

El jinete por su parte, debe mantenerse en perfecto equilibrio, mientras genera en el caballo una sensación de comodidad que le permita mantenerse sereno, sin confundirse o negarse a seguir instrucciones.

Algunas reglas

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Este deporte es muy demandante, entre sus exigencias se encuentran:

  • Equinos de más de seis años de edad.
  • La pista debe ser blanda (para cuidar los cascos y patas del animal), teniendo 60 metros de largo por 20 de ancho.
  • Lo juzgan tres expertos, quienes se encargan de penalizar teniendo en cuenta errores en la ejecución de los movimientos o el excederse del tiempo.
  • Se encuentra prohibido el uso de fustas o de vendas en los animales.
  • Se puede trenzar o recoger la crin y la cola del caballo.
  • Los jinetes deben realizar diferentes ejecuciones escalando la dificultad, presentadas con antelación a los jueces.