La atención de cachorros y gatitos huérfanos

Mariela Ibarra Piedrahita · 14 abril, 2015

Desafortunadamente, ya sea porque la madre los rechaza, porque los abandona o muere, existen ocasiones en que queda un recién nacido huérfano. Se conocen como cachorros y gatitos huérfanos a aquellos que no se encuentran bajo la protección materna y requieren de nuestra ayuda o la de una madre sustituta, para garantizar que pueda sobrevivir hasta el destete.

Los animales en esta condición son incapaces de valerse por sí mismos, por lo tanto dependerán del cuidado de un tercero para asearse, alimentarse, protegerse, resguardarse del frío e interactuar con otros.

Debe tenerse en cuenta al momento de cuidar a un cachorro o gatito huérfano si este es prematuro, de ser así deben intensificarse las atenciones para garantizar su correcto desarrollo y supervivencia.

Alimentación

Los perros y gatos recién nacidos deben tener una dieta exclusiva de leche para animales lactantes. Normalmente a través de la leche, la madre protege a los cachorros fortaleciendo sus sistemas inmunológicos, de esta manera se encuentran a salvo de virus y bacterias que pueden afectar seriamente su organismo.

Se deben alimentar al menos cuatro veces al día. Sin embargo, esto dependerá de las semanas que tenga el huérfano. Los cachorros más pequeños, débiles o con menos tiempo de vida, deben alimentarse cada 3 horas para fortalecerlos y alentar su desarrollo.

La leche sustituta debe suministrarse tibia y con lentitud, pues alimentarlos con leche fría o de forma rápida puede causar regurgitación, bronco aspiración y diarrea. Lo ideal es que el sustituto que uses sea recetado por el veterinario, así evitarás reacciones adversas.

Si el cachorro no quiere comer no lo obligues, pero  cuando pasa mucho tiempo sin alimentarse, puede ser una mala señal. Los huérfanos pasan casi todo el tiempo que están despiertos comiendo, si alguno no lo hace de manera adecuada o regular, lo mejor es que lo lleves al veterinario. Recuerda vigilar sus deposiciones, si observas alteraciones en el color, textura u olor, algo no anda bien.

No uses leche de vaca para alimentar a un recién nacido, le hará daño, en general contiene mucha grasa y azúcares, los organismos de los perros y los gatos no los pueden procesar, ni siquiera cuando son adultos, así que no es recomendable alimentarlos con ella.

Ambiente

cachorro labrador albino

Los huérfanos requieren de un espacio cálido y cómodo, debes protegerlos con mantas sobre una base acolchada, de preferencia que sea absorbente. Ten presente que los recién nacidos no pueden regular su temperatura, por lo que el frío termina siendo una grave amenaza para ellos.

En caso de que el cachorro sea muy pequeño, deberías considerar una fuente de calor artificial. En condiciones normales es la madre quien se encarga de proporcionar un microclima óptimo para ellos, así que al carecer de este ambiente, los huérfanos son más susceptibles a sufrir de hipotermia, que puede terminar causándoles la muerte.

Igualmente los animalitos necesitarán de estimulaciones externas que los inviten a explorar su entorno. Si bien el ruido excesivo, los olores y los estímulos visuales pueden generarles estrés, este resulta siendo bueno cuando es dosificado, pues ayuda al desarrollo neurológico del huérfano. Los animales que no reciben estimulación, desarrollan conductas atípicas, como el nerviosismo o la agresividad.

El contacto con los hermanos es bueno para ellos debido a que compensa la ausencia de la madre. Sin embargo, los huérfanos tienden a chuparse entre sí y pueden llegar a generarse lesiones cutáneas.

Higiene

perro adopta gatito

Los animales huérfanos son incapaces de cuidar de su higiene, por lo que están más expuestos a desarrollar infecciones. Se debe limpiar el pelaje del cachorro varias veces al día con una toallita o paño humedecido, al igual que se deben retirar las heces en el momento en que defequen.

El cuidador del huérfano también debe estar atento de lavarse bien las manos antes de manipular al cachorro, le puede trasmitir enfermedades a través de las manos sucias. La micción y la defecación se debe estimular frotando su vientre, partes traseras y zona perianal con un algodón humedecido, pues estas las empieza a realizar de manera voluntaria solo hasta la tercera semana.

Recuerda que los goteros, teteros y demás utensilios que uses con tu cachorro, deben permanecer limpios, pues es muy fácil trasmitir bacterias a través de la ingesta.