El hombre y el perro, amigos forever

Virginia Duque Mirón · 6 abril, 2017

Dicen que la amistad entre el hombre y el perro viene desde hace miles de años. Parece que las primeras civilizaciones ya tenían canes como guardianes o cazadores. Es más, los más adinerados obtenían los más bellos como mascotas.

¿A qué se debe esa relación tan estrecha? Parece existir una conexión muy especial entre el mundo humano y canino. ¿De dónde surge?

¿Por que el hombre y el perro son amigos desde siempre?

Los perros son animales de manada. Es decir, necesitan estar con alguien y a la vez sentir que tienen un líder. No hablamos de tiranía sino de alguien que le marque normas y le haga ver el camino por el que debe ir.

Al hombre, por otro lado, le gusta sentirse el líder de la manada. Disfruta la compañía, ama a los animales (por lo general) y le gusta sentir que otros dependen de él. En el lado más tierno surge ese deseo de cuidar y proteger a alguien más débil.

Por tanto, como dice el refrán: Se juntó el hambre con las ganas de comer. Sí, los perros tienen lo que nosotros necesitamos para sentirnos bien, y al parecer, nosotros tenemos lo que ellos necesitan. Es un trueque de lo más genial.

El resto lo hicieron ellos: nuestros amigos los perros. Cuanto más los conocemos más nos sorprenden y más los amamos. Ya no hablamos de belleza física, sino de su amabilidad, su empatía y sobre todo el amor, el cariño y la lealtad que son capaces de brindarnos.

Los perros se han ganado nuestro amor

Incluso cuando solo se usaban para trabajos de guardián o pastor, se pudo ver que los perros tienen capacidades que nos unen de una manera u otra a ellos, y por eso se empezaron a tener como mascotas.

Destacaron por su obediencia, su memoria, su afán por el trabajo bien hecho, su amabilidad, su carácter y su inteligencia. Rápidamente se vio que eran seres domesticables, fáciles de enseñar y que además podían entendernos y hacernos sentir mejor, como poco menos solos.

Cuando se empezaron a usar como mascotas, con el tiempo se fue viendo todo aquello que de manera innata surge de su interior hacia nosotros. Sentimientos que nos han unido a ellos de por vida. Actitudes que han hecho que hombre y perro formen una alianza eterna. Por ejemplo:

  • Nunca se enfadan. No importa que le hayas regañado, o incluso que le hayas dado un pequeño tortacito en el culete. Antes de que te arrepientas de tu regaño, ya lo tendrás a tu alrededor moviendo la cola y buscando tu amor.
  • Empatía. Es una de las características que más destaca en estos animales. Tienen la capacidad de ponerse en tu lugar e intentar hacer todo lo posible por hacerte sentir mejor.
  • Reconocen tu estado de ánimo. Un perro, aun sin que hables, es capaz de saber si estás triste, contento o enfadado, y como hemos dicho en el punto anterior, actuará en conformidad a eso.
  • Te quieren por encima de todo. Un perro te amará siempre. Esto ha quedado demostrado incluso en casos en los que ha sido abandonado. Un can ama hasta el final, sin importar el daño que le hagas. Triste pero cierto, pues ya que ellos nos ofrecen tantas cosas buenas, ¿no deberíamos corresponderle de la misma manera?

Los hay que dicen que la relación entre el hombre y el perro existe desde siempre, los hay que dicen que que va a existir por la eternidad. Nosotros, sin duda, quizá no tengamos una fecha exacta de cuándo comenzó esta química especial, pero lo que sí sabemos es que durará por la eternidad.

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