Hiperplasia benigna de próstata en perros

Si tu can es mayor, debes prestar atención a cualquier signo de hiperplasia benigna de próstata en perros. Aquí te contamos cómo reconocer la condición.
Hiperplasia benigna de próstata en perros
Sara González Juárez

Escrito y verificado por la psicóloga Sara González Juárez el 21 octubre, 2021.

Última actualización: 21 octubre, 2021

Cuando los canes envejecen, algunas afecciones propias de la edad son casi inevitables. Este es el caso de la hiperplasia benigna de próstata en perros. Aunque pueda pasar desapercibida, es importante tenerla en mente por si aparecieran síntomas.

En este artículo podrás indagar en esta patología y aprender a identificar los signos que la caracterizan. No te lo pierdas, pues garantizar el bienestar en la tercera edad de los perros es tan importante como en el resto de sus etapas vitales.

¿Qué es la hiperplasia prostática benigna en perros?

La hiperplasia prostática benigna en perros consiste en un crecimiento no tumoral (benigno) que hace que la próstata aumente de tamaño. Este agrandamiento es palpable mediante tacto rectal, de ahí que se incluya como parte de las exploraciones periódicas del animal.

La próstata es una glándula sexual accesoria que rodea la uretra, el conducto por el que viaja la orina hacia el exterior del cuerpo. Por eso, al agrandarse la próstata, esta presionará tanto la uretra como los órganos circundantes, causando molestias y problemas. Algunos trastornos asociados son los quistes o las infecciones secundarias.

Los principales trastornos que afectan a la próstata son la hiperplasia benigna, la metaplasia escamosa, la formación de quistes, los abscesos, los quistes paraprostáticos y las neoplasias.

Como se decía arriba, esta hiperplasia benigna es propia de la edad. De hecho, el 80 % de los machos no castrados la padecen, aunque puede ser asintomática en la mayoría de los casos, al menos hasta los últimos años de vida del animal.

La próstata de un perro.

Causas de la hiperplasia benigna de próstata en perros

Aunque no está claramente comprobado, los datos apuntan a que la hiperplasia benigna de próstata ocurre debido a un desequilibrio entre los andrógenos y los estrógenos. Ambos son tipos de hormonas sexuales presentes en diferente proporción en machos y hembras, siendo en los primeros prevalentes los andrógenos (como la testosterona).

Se piensa que un aumento en los estrógenos puede causar una sobreproducción de dihidrotestosterona (DHT), lo que se traduce en la hiperplasia de la próstata y la creación de quistes. Al principio estos crecimientos son pequeños (del tamaño de granitos), pero a medida que aumentan de diámetro se unen para formar el sobrecrecimiento general.

Síntomas de la enfermedad

Cuando el agrandamiento de la próstata comienza a afectar a las estructuras que tiene alrededor, se producen unos síntomas específicos. Los más comunes son los siguientes:

  • Dificultad para defecar: el perro intenta defecar, pero verás que hace varios esfuerzos hasta que lo consigue.
  • Estreñimiento: se considera que el can está estreñido cuando lleva más de 48 horas sin defecar.
  • Heces aplanadas: son consecuencia de la presión de la próstata sobre el recto, que queda desplazado hacia arriba.
  • Hematuria: presencia de sangre en la orina.
  • Pérdida de sangre no relacionada con la micción.
  • Dificultad al orinar: por la presión de la próstata sobre la uretra.
  • Cojera o molestias al caminar en las patas traseras: son síntomas menos habituales, pero pueden ocurrir si la próstata está presionando los nervios de la zona pélvica.

¿Cómo diagnosticar la enfermedad?

Son varias pruebas las que se necesitan para hacer un diagnóstico correcto de la enfermedad. Aunque lo habitual suele ser un tacto rectal, se realiza también todo lo siguiente en la clínica:

  • Examen físico completo.
  • Análisis de sangre: hemograma y bioquímica para descartar otras enfermedades de la próstata.
  • Análisis de orina.
  • Radiografía: útil para ver el tamaño, la forma, el contorno y la ubicación de la próstata hiperplásica.
  • Uretrocistografía retrógrada: un estudio radiológico que consiste en introducir una sonda a través de la uretra antes de la radiografía. Se suele usar para evaluar la porción de la uretra que pudiera estar obstruida.
  • Seguimiento con ecografía.

Aunque puedan parecer muchas pruebas, no te alarmes: lo importante es detectar si hay alguna patología asociada a la hiperplasia, ya que son comunes las infecciones y los quistes. La propia hiperplasia tiene un tratamiento sencillo que puedes leer en el siguiente apartado.

Tratamiento

Puesto que se trata de un cuadro originado por un desequilibrio en las hormonas sexuales, el tratamiento ideal es la orquiectomía o castración. De hecho, este procedimiento también funciona como método preventivo si el can ha sido castrado en su juventud. La reducción del tamaño de la próstata comienza a los pocos días de la intervención, llegando a un 70 % en un par de meses.

En caso de detectarse alguna patología asociada, se pondrá en marcha un tratamiento accesorio para abordarla.

Existen casos en los que la intervención pueda ser arriesgada, como en perros muy ancianos o con alguna patología cardiovascular. En esos cuadros se recurre a terapias farmacológicas hormonales, castración química o implantes subcutáneos. No obstante, estos tratamientos son temporales e insuficientes a largo plazo.

La resonancia magnética en mascotas es esencial para el diagnóstico de enfermedades.

Si bien es sencillo proporcionar calidad de vida a los canes que padecen esta patología, también es fácilmente prevenida con la castración. Esta operación te la recomendarán en la mayoría de los centros veterinarios, pues es la mejor forma de dejar de preocuparte por la mayoría de afecciones graves del aparato reproductor canino.

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