Este gato ayuda a su dueña a superar la ansiedad

Francisco María García · 28 noviembre, 2016

Molly es una joven que decidió adoptar a un gato sin orejas. Pero fue sin saber que este felino haría más por ella que cualquier otra persona. La ayudaría con la ansiedad que padece.

Por no tener orejas y ser tan peculiar, este gato no encontraba oportunidades de tener un hogar que lo aceptase de nuevo. Por ello pasaba sus días deprimido por los constantes rechazos de personas que asistían al refugio. Lo veían pero preferían adoptar otra mascota.

La aparición de Molly

Pero todo llega y un día se presentó la estudiante Molly Lichtenwalner. Esta lo vio y supo que eran el uno para el otro. Y la ansiedad que sufre estaba a punto de remitir.

Molly le llamó “Otitis”, un nombre muy significativo. El animal es un gato blanco de nueve años y medio que perdió sus orejas debido a unos quistes que lamentablemente le hicieron perder la audición.

Los anteriores dueños lo habían dejado en ese refugio porque no sabían cómo tratar a un animal con esas circunstancias.

Molly necesita ayuda

En palabras de la propia chica: “Sufro ansiedad severa a causa de un accidente de coche que tuve… Decidí que era hora de adoptar un animal que me ayudara con ello, porque abrazar a un amigo peludo ayuda mucho”:

El gato ‘Otitis’ es capaz de saber cuando está muy estresada con la ansiedad. O incluso cuando sufriendo un ataque de pánico para poder ayudarla.

Sobre esta ayuda, Molly ha dicho: “A veces es el único que consigue calmarme… Adoptarlo es lo mejor que he hecho. Definitivamente me ha rescatado él a mí, no yo a él”.

La falta de orejas no es ningún problema

Sobre el aspecto exterior del gato, su apariencia jamás ha sido un problema Molly. A pesar de que no tiene sus dos orejas y de su cara de gruñón,  ella lo considera un gato muy cariñoso y juguetón.

La chica piensa que lo mejor que ha podido hacer hasta ahora, ha sido rescatar a este gato. Nunca había sentido tanto apoyo emocional de algún ser como lo recibe de este felino.

Los beneficios de los gatos

En el aspecto psicológico, los gatos ofrecen una gran ayuda para niños, ancianos y cualquier persona.

Mediante su habitual ronroneo producen al ser humano un efecto relajante y tranquilizador. En el campo de la medicina ha dado excelentes resultados. Se conocen avances en el tratamiento de enfermedades cardiacas, psicológicas o la hipertensión. También son un buen remedio contra la ansiedad.

En general, se ha demostrado que las personas que conviven con mascotas viven más tiempo y con mejor calidad de vida que quienes no lo hacen.

De esta forma, diferentes estudios nos demuestran que la presencia de un gato o un perro en el hogar es buena para la salud. Entre el humano y su animal se desarrolla una relación afectiva generalmente muy armónica, que convierte a su mascota en un amigo y un confidente.

El regreso de la sonrisa

Algunas investigaciones han demostrado que los animales devuelven la sonrisa a una persona deprimida, reducen la ansiedad y estimulan el carácter social de alguien que es tímido.

Además, se potencia el control al que sufre impulsos violentos. También ayudan a bajar la presión arterial a los hipertensos y a relajar a las personas nerviosas.

La autoestima

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Fuente: www.red17.com

Otro beneficio importante que nos aportan estos animales es la capacidad de aceptarse a uno mismo. Su amor siempre es incondicional y no distinguen entre los bajos y los altos, los feos y guapos o entre ricos y pobres.

Un estudio muy conocido que se publicó hace pocas fechas en el American Journal of Cardiology descubrió que los dueños de gatos tenían significativamente menor probabilidad de morir dentro del período de un año después de un ataque cardíaco que aquellos que no tenían.

Lo que quedaba demostrado en el estudio es que acariciar a un gato o escuchar su ronroneo, supone tener una vasodilatación de las arterias y vasos periféricos que favorece la relajación.

Otros beneficios psicológicos para los niños

Los cuidados que los niños dan a los gatos, y a los animales en general, pueden ayudarles a madurar, a crecer, a darse cuenta de los valores que son realmente importantes en la vida y a adquirir un sentido del deber.

De esta forma, alimentar a un gatito, prepararle la comida o respetar sus horarios estimula el interés por la propia alimentación.

Pero hay más. Tener pendiente diariamente los horarios y las necesidades del animal también constituye un buen ejercicio para la memoria y la concentración de los más pequeños.

Para los ancianos tener un gato es considerado un antidepresivo natural. En muchas ocasiones la jubilación puede provocar en algunas personas un vacío al que se suma un sentimiento de dejar de ser útil para los demás

Fuente de las imágenes: www.red17.com