Cómo evitar la agresividad en los perros

Cristina 23 mayo, 2015

Tener un perro es una experiencia de lo más gratificante. Sin embargo, en ocasiones puede convertirse en una auténtica tortura si es un animal agresivo. De ahí la importancia de que esto no suceda, ya que puede conllevar graves consecuencias de las que todos somos conscientes. Por eso, en este artículo te vamos a mostrar cómo evitar la agresividad en los perros.

Una cierta agresividad en los perros es normal

perro obediente

Tenemos que tener en cuenta que una cierta agresividad en los perros es natural. Se basa en que el perro es un animal sociable, preparado para convivir en manada o jauría. Dentro del grupo existe una jerarquía. Hay un jefe de manada, o súper-alfa, perros alfa dominantes en distintos niveles, pero no tanto como el líder, y luego otros que son más sumisos. El jefe de la manada utilizará la agresividad para controlar y proteger al grupo, además de castigar lo que no considera adecuado. El resto de miembros también lo hará, para mantener el status, subir en él, cuidar de los cachorros o conseguir comida. Los más sumisos también pueden comportarse así por miedo. Es algo natural: garantiza la supervivencia del conjunto y las relaciones que mantienen unos con otros.

Cuando les toca convivir con humanos, ellos siguen manteniendo los mismos comportamientos. Por este motivo actúan como si nosotros fuéramos parte de esa manada y, dependiendo de su rol en el grupo, nos asignará a nosotros uno. Por eso es fundamental que pronto perciba quién manda en casa. Por supuesto, tenemos que ser nosotros.

Un caso aparte es el de los dueños que buscan un perro con fines distintos a los de la convivencia. Encontrarás más información en el artículo ¿Existen perros agresivos o hay dueños peligrosos?.

Qué aspectos tener en cuenta para evitar la agresividad en los perros

perro obediente

Es fundamental que tengamos en cuenta estos cuatro puntos para evitar la agresividad en los perros:

1.Información.

Establece, en primer lugar, el tipo de perro qué deseas: de compañía, guardián o cualquier otro.

Luego, medita en el entorno en el cual vivirá: si hay niños, personas mayores, el tiempo que disponemos para cuidarle, cómo es nuestra casa, si hay otras mascotas… En fin, todo lo que el animal encontrará cuando llegue.

Después, ya puedes empezar a recabar información acerca de las distintas razas que existen y elegir la más adecuada para tus circunstancias. Los perros tranquilos y obedientes pueden ser una buena eleción.

2.Educación. Es importante que tengas en cuenta que en la vida de un perro hay dos momentos claves en el desarrollo de su personalidad. Ambos suceden mientras todavía es un cachorro:

  • Socialización Primaria: hasta el segundo mes de vida. En este período la madre instintivamente estimula a los más sumisos para que se hagan más fuertes, al tiempo que trata de apaciguar el carácter de los que son más agresivos. De ahí que resulte vital que el destete no se produzca antes de que finalice esta etapa.
  • Socialización Secundaria: comienza al final de la anterior y se prolonga hasta los cuatro meses. En este tiempo, como dueño, tienes que adoptar el papel que ha desarrollado hasta entonces la madre y hacer que la mascota entienda que ahora tú eres el jefe de la manada.

Si no quieres correr riesgos y si el perro es para convivir en un entorno familiar, escoge al que ha demostrado un carácter más sumiso dentro de la camada.

3.Castigo. Independientemente del cachorro escogido, hay que seguir educándolo. Es fundamental que el perro comprenda cuanto antes lo que representa el premio y el castigo, y hay que evitar siempre golpear al animal. Asimismo, es imprescindible que se premie o se reprenda la acción al momento, ya que el perro no tiene la capacidad de relacionar un hecho con otro si no suceden al momento.

4. Veterinario. El papel del veterinario es fundamental. Cada vez que lo visites, debes comentar con él cualquier conducta agresiva que haya manifestado el animal. Cuanto antes se diagnostique una posible agresividad, antes podrá tratarse. No pases por alto las señales. Si lo hacer pensando que es algo temporal, cuando quieras actuar puede ser demasiado tarde. Recuerda que este tipo de tendencias no disminuyen por sí mismas, sino todo lo contrario. La agresividad en los perros siempre va a más.

5. Adiestrador. Si, a pesar de todos tus esfuerzos, tu perro sigue mostrando agresividad, lo mejor es que busques la ayuda de un adiestrador. Hay muchas técnicas que solo deben ser impartidas por un profesional. En este artículo podrás ver 5 beneficios de adiestrar a un perro.

Pon en práctica todos estos consejos y conseguirás que tu perro no sea agresivo.

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