Emergencias del tracto urinario comunes en pequeños animales

21 Noviembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la veterinaria Érica Terrón González
Algunas de las emergencias más habituales por las que perros y gatos acuden al veterinario se relacionan con problemas urinarios.

Las emergencias del tracto urinario pueden afectar tanto a los riñones como a las vías urinarias. Para diagnosticar una disfunción de estos órganos se requiere una historia completa, un examen físico y varios análisis laboratoriales e incluso puede ser útil el diagnóstico por imagen para analizar determinadas lesiones.

Las preguntas previas al propietario, una vez más, son fundamentales. Estas deben incluir desde el comportamiento y frecuencia de las micciones, al volumen y color de la orina, pasando por el consumo de agua y medicamentos, sin olvidarnos de afecciones previas que pudiesen involucrar al aparato urinario.

Abordaje de las emergencias del tracto urinario en pequeños animales

Durante el examen físico del animal supuestamente enfermo se deben evaluar los siguientes parámetros:

  • Temperatura corporal.
  • Estado de hidratación.
  • Color de las mucosas y el tiempo de relleno capilar.
  • Frecuencia cardiaca y respiratoria, el pulso.
  • Palpación abdominal de los órganos, de posibles masas anormales, de la presencia de líquido o del dolor.
  • Estado de los genitales externos.

Una vez tomadas estas variables, el veterinario estará listo para comenzar a sospechar de una patología subyacente. A continuación, te mostramos las emergencias del tracto urinario más comunes en pequeños animales.

Trombofilias en perros.

La azotemia

La azotemia se define como una concentración anormal de urea, creatinina y otras sustancias nitrogenadas de desecho en la sangre. Tanto la urea como la creatinina pueden aumentar en circulación debido a un fallo en su eliminación por vía urinaria.

Por otro lado, un alto nivel de urea también puede ocurrir por un aumento de su producción en el hígado debido a una hemorragia gastrointestinal. Igualmente, la urea en sangre puede incrementarse tras una comida excesivamente proteica, pero también por hambre, fiebre o deshidratación.

Como podemos observar, la azotemia puede ser transitoria y, por lo tanto, no siempre implica enfermedad o insuficiencia renal.

¿Qué es la uremia?

Este término se utiliza cuando la azotemia se asocia con alteraciones metabólicas y/o fisiológicas. Algunas de ellas pueden ser la depresión, la anorexia, las náuseas y vómitos, la diarrea, la deshidratación, el estupor o el coma.

Estos signos aparecen por el síndrome tóxico que resulta del aumento sostenido de la urea en la sangre, a raíz de una función renal anormal. Para que se produzca la uremia, la función de ambos riñones debe reducirse, al menos, en un 75 %. La uremia puede ocurrir tanto en animales con insuficiencia renal como con trastornos de las vías urinarias.

Evaluación del paciente con azotemia/uremia

Las pruebas diagnósticas son mayoritariamente laboratoriales. Es necesario valorar, en la sangre, la creatinina y urea, la glucosa, los electrolitos y la proteína total. En orina, hay que prestar atención a los valores del sedimento, la proteína, la glucosa y hacer un cultivo en busca de microorganismos.

Puede ser interesante realizar radiografías abdominales y pélvicas, ecografía abdominal y estudios de contraste en el animal.

Evaluación de la producción de orina

Es uno de los instrumentos más importantes para la vigilancia inmediata de la función renal en pacientes críticos. La producción normal de orina puede reducirse en animales deshidratados y aumentar en animales ingresados y con una vía puesta.

En todas las situaciones de emergencia, el volumen de orina dentro de la vejiga debe evaluarse. Además, siempre que sea posible hay que analizar una muestra de orina antes de establecer una terapia.

Algunas de las emergencias del tracto urinario más comunes en perros y gatos: oliguria y anuria

Respectivamente, estos términos significan micción reducida y micción ausente. En ambos casos debe definirse la causa, ya que puede no estar produciéndose orina en cantidades normales. Aun así, la orina también puede producirse de forma normal y sin embargo no poder expulsarse.

La anuria prolongada es un problema importante, pues todo animal necesita eliminar desechos a través de la orina y la incapacidad de hacerlo le genera trastornos graves. La bradicardia, la hipotermia, la palidez de las mucosas, la hiperventilación y la halitosis son signos típicos en estos casos.

Estos signos indican graves trastornos metabólicos y electrolíticos derivados de la acumulación de las sustancias de desecho en el organismo.

Otros problemas urgentes: la fuga de orina debida a una lesión en el aparato urinario

La lesión puede producirse en el riñón, en la vejiga o en las vías urinarias y suele deberse a un traumatismo. El problema de una lesión a nivel renal es que puede causar una hemorragia o la liberación de orina en la cavidad abdominal. Por desgracia, esto podría derivar en una peritonitis.

La obstrucción de las vías urinarias —por ejemplo por cálculos renales— también puede tener consecuencias similares. Si un riñón o uréter están involucrados, el otro par puede funcionar adecuadamente, enmascarando el daño. Sin embargo, si hay una fuga de orina en la cavidad abdominal, el daño se hará evidente.

La ruptura de la vejiga o la uretra puede ser causada por un traumatismo contundente, un tumor, cálculos, etc. Esta condición puede incluso ser propiciada por una mala práctica del veterinario durante un intento de desobstruir las vías urinarias bloqueadas.

Un perro sujeta un estetoscopio.

Como hemos podido ver, las emergencias en el tracto urinario se pueden presentar de múltiples formas y con cuadros clínicos variados. Si sospechas del malestar de tu can o de cualquier otro mamífero doméstico, acude con presteza al veterinario.

  • King L, Boag A. BSAVA manual of canine and feline emergency and critical care. 2nd ed.