El ragdoll, un gigante muy amable

Los que los conocen y quieren dicen que bastará pasar unos pocos minutos con estos animales para hacer cambiar de parecer a cualquiera que afirme que no le gustan los gatos. También te contarán que tienen algunas actitudes de perro, porque corren presurosos a recibirte aunque te hayas ausentando poco tiempo, son muy cariñosos y suelen seguirte por toda la casa. Te presentamos al ragdoll, un minino que puede llegar a pesar 10 kilos y alcanzar los 90 centímetros de longitud pero que, cuando se relaja entre tus brazos, parece un muñeco mullido. De ahí su nombre, que se traduce como “muñeca de trapo”.

El origen del ragdoll fue discutido durante años. No obstante, todo parece indicar que proviene de los descendientes de Josephine, una gata de angora de color blanco que en 1963 parió unos gatitos de características muy particulares: gran tamaño, hermosos ojos azules y pelaje sedoso de longitud media. La dueña de Josephine realizó cruces selectivos entre estos animales y también con algunos de otras razas. Los gatos que presentaban los rasgos que se buscaban fueron seleccionados para conseguir una línea pura.

Conociendo al ragdoll

gatitos ragdoll

Estos amables gigantes de ojos azules y de aspecto fuerte y sólido pueden tardar unos tres años en alcanzar por completo su desarrollo físico. Cuando lo hacen, los machos pesan entre 5,4 y 9 kilogramos y las hembras entre 4,5 y 6,8.

Los gatitos ragdolls son totalmente blancos cuando nacen. Por lo general, a partir de la semana de vida empiezan a aparecer el color y el patrón. Es que el ragdoll es una raza colorpointed. Esto significa que presentan un esquema de color regido por el gen cs (gen de la línea albina) y que produce coloración más oscura en los llamados puntos de color (extremidades, cola, cara y orejas). El resto del cuerpo tiene un pelaje de tono más claro, dependiendo del color del point, debido a que la temperatura del cuerpo afecta a la densidad del color.

Hay quienes definen al ragdoll como un gato con lo mejor de otras razas: su pelo es tan manejable y bello como el del birmano; su carácter, tan cariñoso y apacible como el del persa; su salud tan buena como la del Bosque de Noruega y su tamaño tan grande como el del Maine Coon.

Te detallamos otras características físicas:

  • Cuerpo largo y musculoso, con pecho ancho y huesos moderadamente robustos.
  • Cabeza de tamaño mediano, ancha y cuneiforme, con carrillos y mentón bien desarrollados y hocico redondeado y medianamente largo.
  • Ojos grandes y ovalados; orejas medianas, anchas y de puntas redondeadas; nariz con ligera inclinación (mirada de perfil).
  • Cuello corto y macizo.
  • Patas de longitud mediana (las traseras más largas que las delanteras), con pies de forma redonda y con mechones de pelo que sobresalen en la zona de los dedos.
  • Cola larga, tupida y gruesa en la base y deshilachada en el extremo; con forma de penacho.
  • Pelaje semilargo, denso y suave y con escasa tendencia a enredarse. De color marrón, grisáceo, chocolate, crema o rojizo.

Así es el ragdoll, un gigante muy amable que se hace querer

gato ragdoll

El ragdoll es un gato sociable, tranquilo y dócil, aunque no desdeña los juegos. Maúlla poco y de forma débil. Para compensar, su ronroneo es casi permanente.

Hogareño, inteligente y curioso, se adapta fácilmente a los cambios y convive sin inconvenientes con otras mascotas, sean o no de su misma especie.

No le gusta quedarse solo y su felicidad consiste en dar y recibir afecto de sus dueños.

Por todas estas características, es ideal para estar con niños o ancianos. Se ha empezado a utilizar en terapias, dado que es capaz de transmitir la calma y la tranquilidad que algunas personas necesitan para mejorar su estado físico y emocional.

Además, es una raza longeva y sana, aunque puede llegar a formar “bolas de pelo” en su aparato digestivo, que son fácilmente tratables. No obstante, recuerda que, a pesar de su nombre, no tienes un muñeco en tu hogar, sino una mascota: dale alimento balanceado de buena calidad, vacúnalo, desparasítalo y llévalo al veterinario de forma periódica para asegurarte de que todo marche bien.

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