10 curiosidades de los tiburones

Los tiburones van más allá de sus potentes mandíbulas y de su capacidad depredadora. Aquí te presentamos algunos rasgos de ellos que te sorprenderán.
10 curiosidades de los tiburones
Samuel Sanchez

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Sanchez el 08 octubre, 2021.

Última actualización: 08 octubre, 2021

Los escualos se conciben como animales asesinos y sanguinarios, pero no todas las especies cumplen este estereotipo. Aquí te mostramos 10 curiosidades de los tiburones, pues estos peces cartilaginosos tienen rasgos fascinantes que van mucho más allá de sus mandíbulas y su condición depredadora.

Los tiburones representan el pináculo de la cadena trófica en el ecosistema marino y, además, su aparición se remonta a tiempos muy antiguos. Estos fósiles vivientes tienen rasgos arcaicos desde un punto de vista evolutivo, pero aun así se mantienen como los reyes indiscutibles de los mares. Aprende más sobre ellos en las siguientes líneas.

1. Los tiburones no tienen huesos

Se suele decir que todos los tiburones son peces, pero cabe destacar que esta clasificación tiene poco interés taxonómico. En realidad, los escualos se localizan en la clase Chondrichthyes, caracterizada por la ausencia de huesos. Los tiburones, las rayas y las quimeras se encuentran en este grupo y poseen un esqueleto cartilaginoso.

Específicamente, todos los tiburones están agrupados en el superorden Selachimorpha. Se cree que existen unas 500 especies dentro de este taxón (más todas las que quedan por descubrir) y destacan por su variabilidad a nivel comportamental y ecosistémico. Dicho de otro modo: los tiburones son peces en el sentido estricto de la palabra, pero no comparten clase u orden con los que poseen un esqueleto óseo.

2. Su piel es una auténtica armadura

A diferencia de los peces óseos, los tiburones presentan unas escamas especiales formadas por fibras de colágeno flexibles. Estas estructuras reciben el nombre de escamas placoideas dermoepidérmicas y son análogas a los dientes de los vertebrados. Son muy resistentes, pero crean vórtices a favor de la corriente del agua y disminuyen mucho el gasto energético del tiburón al nadar.

Estas escamas son hidrodinámicas, así que le permiten al tiburón nadar con el menor gasto energético posible. 

¿Cuántos dientes tiene un tiburón?

3. Una variedad corporal apabullante

Una de las curiosidades más llamativas de los tiburones es la radiación adaptativa que han experimentado desde su aparición (hace 420 millones de años). Todos los escualos tienen un cuerpo fusiforme, branquias y cuentan con 8 aletas: 2 dorsales, 2 pélvicas, 2 pectorales, una anal y una caudal. Más allá de estos rasgos comunes, la variabilidad se hace muy vigente.

Por ejemplo, la especie más pequeña registrada hasta la fecha es Etmopterus perryi, con unos 20 centímetros de longitud. En la otra cara de la moneda tenemos al tiburón ballena Rhincodon typus, cuyo porte puede sobrepasar los 18 metros sin dificultad. Solo su boca mide más de 1 metro y la piel presenta un grosor de 10 centímetros.

Los tiburones presentan una variabilidad inmensa, ya que se han adaptado a una gran cantidad de ambientes y estrategias en su larga historia. 

4. Una mandíbula liberada

Tal y como ocurre en las rayas en otros peces cartilaginosos, la mandíbula de los tiburones no está adherida a su cráneo. Por este motivo, son capaces de abrirla sin hacerse daño mucho más que la mayoría de vertebrados. De todas formas (y debido al estrés mecánico que sufre), el aparato mandibular requiere un apoyo constante: las teselas.

Las teselas son bloques cristalinos de cálcio situados en posición de mosáico. Gracias a ellas, la mandíbula se muestra fuerte y preparada para absorber estrés mecánico.

5. Expertos en mantenerse a flote

Otra de las curiosidades de los tiburones es que estos carecen de la vejiga natatoria, una estructura llena de gas que permite a los peces óseos modular su flotabilidad en la columna de agua. ¿Cómo pueden flotar los escualos en la inmensidad marina? La respuesta se encuentra en su hígado, que está repleto de una sustancia conocida como escualeno.

El entorno hepático supone un 30 % del peso del tiburón y permite su flotabilidad. De todas formas, su utilidad es limitada y el animal debe confiar en gran parte en la fuerza de sustentación propia de la locomoción en el medio acuático para mantenerse a flote.

6. Rastreadores natos

Tal y como indica el portal Oceana, los escualos son excelentes depredadores y deben contar con un sistema de rastreo infalible para localizar a sus víctimas. Por esta razón, poseen unos receptores olfatorios especializados capaces de detectar hasta una gota de sangre entre un millón de unidades de agua dulce. Su rango de detección puede superar hasta los 100 metros de distancia.

Un detalle de los dientes del tiburón luminoso.
Un detalle de los dientes del tiburón.

7. Dientes en ristras

Otra de las curiosidades más llamativas de los tiburones se detecta al observar su mandíbula. Mientras que los seres humanos tenemos una media de 32 dientes permanentes, los escualos cuentan con filas de piezas dentarias por debajo de las utilizadas y estas no dejan de crecer. Los tiburones pueden perder hasta 1000 dientes por año, pero los renuevan sin ninguna dificultad.

Un tiburón tigre (Galeocerdo cuvier) puede perder hasta 24 000 piezas dentales en solo 10 años.

8. Los tiburones no pueden parar de nadar

Seguro que este dato ya te suena, pues es uno de los más conocidos cuando se habla de los escualos. Debido a su fisiología primal, algunos tiburones deben permanecer todo el rato con la boca abierta y el cuerpo en movimiento para bombear agua a través de sus branquias. De pararse, se ahogarían por la falta de oxígeno en sus tejidos.

Aunque este dato pueda parecer muy impactante, es necesario destacar que no todos los escualos presentan esta limitación. Algunas especies de los fondos portan unos espiráculos detrás de sus ojos, rasgo que les permite oxigenar el cerebro y el aparato ocular aún parados. Por ello, pueden descansar en los fondos marinos sin morir ahogados.

9. Un sentido accesorio

Más allá de su potente olfato, los tiburones cuentan con un sentido accesorio que les ayuda a cazar. Estos peces cartilaginosos portan unas ampollas de Lorenzini repartidas por su región cefálica (de cientos a miles) cuya función es registrar las señales eléctricas emitidas en el medio. Por ello, son capaces de detectar a las presas que se encuentran bajo tierra gracias al campo electromagnético que sus cuerpos emiten.

Los tiburones martillo (pertenecientes al género Sphyrnidae) son los que más afinado tienen el sentido de la electrorrecepción.

Un tiburón martillo gigante.

10. Los tiburones están en peligro

Por desgracia, es muy difícil terminar un espacio como este en una nota positiva. Los tiburones son los reyes de los mares y han sobrevivido a miles de años de presión evolutiva, pero no pueden hacer frente a la mayor amenaza de la Tierra: la actividad humana.

Se estima que 100 millones de tiburones mueren al año por la pesca (accidental o voluntaria) con fines monetarios y que las poblaciones de escualos se han reducido en un 71 % en poco más de 50 años. Si no se protegen las poblaciones de estos gigantes cartilaginosos, pronto solo quedarán de ellos los registros bibliográficos.

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