Cuando el amor por un perro desafía las fronteras

Alba 7 agosto, 2016

¿Hasta dónde puede llegar el amor por un perro? Más allá de lo cotidiano, ¿serías capaz de desafiar fronteras para no separarte de él? Hoy te traemos algunas historias de personas que decidieron adoptar un peludo estando a muchos kilómetros de su hogar.

Cuando Arturo conoció a Mikael

Convengamos que los límites y las nacionalidades son cuestiones humanas y que los animales no saben de ello.

Es por eso que unos años atrás, cuando Arturo se cruzó en Ecuador con un grupo de atletas suecos, no tuvo reparos en trabar amistad con ellos.

Arturo era un perro abandonado que se les apareció de la nada a Mikael Lindnord y al grupo de deportistas con los que este participaba de una maratón en la selva ecuatariona.

El can estaba flaco y hambriento y los hombres, por suerte, no se hicieron los desentendidos. Le ofrecieron una hamburguesa y, desde entonces, el animalito no dejó de seguirlos.

Anónimas, mediáticas, grandes o pequeñas, son muchas las historias de amor por un perro que desafían las fronteras. Te contamos algunas.

Arturo, de la selva ecuatoriana a la nieve sueca

Pese al dificultoso recorrido de la maratón, Arturo siguió a los deportistas a sol y a sombra. Cuando llegó al momento de subirse a un kayak y realizar un trayecto nocturno, los suecos pensaron que era la hora de despedirse del can. Llevarlo con ellos en la embarcación implicaba un riesgo para todos.

Sin embargo, el perro se tiró al río para seguirlos y debieron subirlo a bordo. Así fue como Arturo hizo con los atletas 690 de los 700 kilómetros de la dura la competencia -Adventure Racing World Championship- que recorre la región andina, el Pacífico y el Amazonas.

Finalizado el encuentro deportivo, Lindnord comprendió que no podía regresar a su casa sin el can.

Después de que Arturo fuera atendido por veterinarios para curarle viejas heridas y se cumplieron los trámites requeridos para viajar al exterior, pudo emprender el camino a Suecia junto a su flamante amigo y protector.

Un can con libro, película y fundación

Hoy Arturo vive feliz con Lindnord y su familia, disfrutando de la nieve de Örnsköldsvik.  Su historia, que fue noticia en su momento, hoy se ha convertido en un libro que su dueño escribió junto a la escritora inglesa Val Hudson: Arturo: El perro que cruzó la jungla para encontrar un hogar.

Y no se descarta que pronto se filme una película contando el particular derrotero que llevó al peludo de Ecuador a Suecia.

Además, Lindnord ha impulsado la Fundación Arturo para ayudar a los perros callejeros de Ecuador y que se ha involucrado en la asistencia de los animales víctimas del reciente terremoto que asoló ese país.

Otros historias de amor por un perro que desafiaron fronteras

la historia de Toby 3

Pero la de Arturo no es la única historia de amor por un perro que trasciende fronteras. Más chiquitas, menos espectaculares e incluso anónimas, muchas fueron, son y serán las ocasiones en que la amistad entre canes y hombres no admite límites geográficos o políticos. Te contamos solo algunos ejemplos:

  • Cuando el conductor de radio y televisión argentino Raúl Portal visitó Cuba se encontró en su camino con una perra callejera que bautizó Chicha Candela y, desde entonces, se volvieron inseparables. De más está decir que la peludita se hizo famosa por acompañar al animador en sus programas de TV.
  • La alemana Emmy Karnot estaba de vacaciones en Filipinas cuando la vida puso en su camino a Buddy, un hermoso cachorro del que ya no pudo despegarse y que viajó con ella de regreso a su país natal.
  • Algunos años atrás, otro sueco andaba recorriendo a caballo la Patagonia argentina junto a un guía, cuando un perro comenzó persistentemente a seguirles. Cuentan que el hombre, que no era particularmente “mascotero”, se rindió ante Sigue, como fue bautizado el can, cuando este apoyó la cabeza en su regazo. Fue así que el viajero regresó a Estocolmo con su nuevo amigo.

Fuente de la imagen principal: Facebook de Mikael Lindnord.

 

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