¿Cuáles son las consecuencias de la desungulación en gatos?

Aunque es una práctica ya prohibida, nunca está de más recordar las consecuencias de la desungulación en gatos. En contadas excepciones, su realización puede ser necesaria.
¿Cuáles son las consecuencias de la desungulación en gatos?
Sara González Juárez

Escrito y verificado por la psicóloga Sara González Juárez el 10 febrero, 2021.

Última actualización: 10 febrero, 2021

La desungulación en gatos es una práctica que, como la mutilación estética en perros, hace ya tiempo que se prohibió en el Convenio Europeo sobre Protección de Animales de Compañía. Sin embargo, nunca viene mal recordar las consecuencias de esta intervención, ya que es posible que haya un motivo de salud para realizarla.

En primer lugar, podrás leer cómo se realiza esta mutilación y, más adelante, las consecuencias que trae consigo. Entenderás enseguida por qué esta práctica se cuestionó desde el principio.

¿En qué consiste la desungulación en gatos?

La desungulación u oniquectomía es una intervención quirúrgica mediante la cual se extirpan las últimas falanges de cada dedo y, con ello, las uñas del felino. El objetivo principal de esta práctica —antes de su prohibición— era que el gato no pudiera arañar a su dueño ni estropear el mobiliario.

Actualmente, solo se permite si con ello se resuelve algún problema de salud, como procesos inflamatorios crónicos, tumores, infecciones persistentes graves y gangrenas en la zona de la falange distal. En estos casos, además, la oniquectomía se limitará a extirpar solo las falanges afectadas, no todas.

Esta práctica, fuera del mencionado caso de necesidad por salud, podrá ser considerada como un acto de maltrato animal. Es una operación que conlleva mucho dolor, tanto durante como después de la operación. Para que te hagas una idea, imagina que te cortaran la punta de todos los dedos. Absurdo, ¿verdad? Pues espera a leer las consecuencias.

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¿Cuáles son las consecuencias de la desungulación en gatos?

El hecho de quitarle las uñas a un felino no es algo que lo deje indiferente, por supuesto. A continuación, puedes leer cómo afecta al día a día del animal la desungulación en gatos.

Complicaciones del postoperatorio

Aparte del intenso dolor y las hemorragias, en el postoperatorio de una oniquectomía se esperan complicaciones en más del 50 % de los casos. Entre ellas, encontramos las siguientes:

  • Que la uña vuelva a crecer si no se ha extirpado la raíz adecuadamente.
  • Neuropraxia o parálisis radial, si los nervios se han visto afectados.
  • Infecciones oportunistas y necrosis.
  • Dolor neuropático crónico, cuya respuesta al tratamiento suele ser pobre.
  • Cojera persistente, por los cambios de postura que supone caminar sin la última falange.

Como ves, las consecuencias de esta intervención son graves. Incluso sin tener en cuenta los puntos que vienen a continuación, la desungulación en gatos nunca suele ser la primera solución que se propone a ningún problema.

Consecuencias de la desungulación en gatos para su vida diaria

La postura y la forma de caminar se ven afectadas para el resto de su vida, pues los gatos se apoyan sobre sus dedos para caminar y se ven obligados a apoyarse en la palma —pasan de ser digitígrados a ser palmígrados—. Con el tiempo, esto les puede provocar lesiones musculares, articulares y óseas, con el dolor que ello conlleva.

Las uñas cumplen muchas funciones en la vida diaria de los felinos y carecer de ellas tiene graves consecuencias. A nivel físico, la más importante es que sus hombros y la parte superior de la espalda se debilitan poco a poco, ya que arañar es la principal actividad que los mantiene fuertes.

Consecuencias psicológicas

Sin uñas, actividades como escalar, mantenerse en superficies estrechas y cavar se vuelven difíciles o imposibles, por lo que las conductas de juego se ven reducidas. Los comportamientos que se quieren evitar con esta mutilación, como los arañazos o rascar los muebles, son básicos para los felinos: es su forma de defenderse y marcar territorio.

Un gato que no puede defenderse, cazar, trepar ni marcar territorio, ¿puede ser feliz? La respuesta obvia es que no. Todas estas carencias, unidas al dolor y otros problemas físicos, tienen un impacto psicológico que suele acabar en trastornos de ansiedad, angustia y miedo.

Un gato siamés con una bola de pelo.

Apuntes finales

Los gatos arañan. También maúllan, rascan muebles, orinan fuera de su caja y pueden causar alergia. En definitiva, hacen cosas de gatos. Esto no es un motivo para mutilarlos, ya que no son el juguete de nadie ni deben estar indefensos ante una amenaza.

Por suerte, la conciencia en estos asuntos es cada vez mayor y ya existen muchísimas alternativas para evitar agresiones o deterioro de mobiliario, desde los rascadores hasta las técnicas de modificación de conducta. En cualquier caso, todo tutor que comparta su vida con un felino sabe que los arañazos son marcas de guerra que compensan todo lo demás.

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