¿Cómo y por qué evitar el tráfico ilegal de especies?

Evitar el tráfico ilegal de especies es la prioridad de muchas organizaciones y personas, pero ¿en qué consiste este delito y cómo evitarlo? Aquí te lo contamos.
¿Cómo y por qué evitar el tráfico ilegal de especies?
Sara González Juárez

Escrito y verificado por la psicóloga Sara González Juárez.

Última actualización: 10 diciembre, 2021

Desde hace años es de conocimiento general que la biodiversidad de la Tierra está en peligro y, con ella, el planeta mismo. Esta problemática necesita varias soluciones, siendo una de las más importantes evitar el tráfico ilegal de especies.

De esta medida y de muchas otras depende revertir el cambio climático, el deshielo de los polos, las pandemias y muchas otras amenazas a la vida. En este artículo nos centraremos en una de las acciones del ser humano que más perjudica al futuro y el presente del globo: la captura, el transporte y la venta ilegal de animales y plantas.

El comercio ilegal y el convenio CITES

Si eres amante de la naturaleza y te interesa protegerla, te resultará extraño pensar que en algunos países se considere legal el comercio de ciertas especies, así como sus partes o derivados de ellas. Has de saber que la ley de cada país regula la recolección y compraventa de cada especie en función de su valor económico para el humano, principalmente.

A nivel internacional, existe una regulación llamada convenio CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres). Gracias a este tratado se establece una red a nivel mundial de control del comercio de especies silvestres amenazadas.

Las transacciones registradas en CITES comprenden un 78 % de animales exóticos y un 22 % de especies de plantas.

A día de hoy, más de 37 000 especies de animales y plantas están incluidos en la lista CITES. Dentro de esta lista hay 3 apéndices que determinan el grado de protección sobre cada taxón:

  • Apéndice I: aquí se incluyen las especies en peligro de extinción. Su comercio, así como de sus partes y derivados, está prohibido.
  • Apéndice II: en este apartado se recogen las plantas y los animales cuyo comercio se regula por razones de conservación, pero no tienen por qué estar necesariamente en peligro de extinción.
  • Apéndice III: cuando una parte de la convención solicita que el comercio de una especie concreta se regule, dicho taxón entra en este apéndice hasta que el resto de partes lo apruebe o lo rechace.
¿Cómo y por qué evitar el tráfico de especies?

Los números del comercio ilegal

Sobre el papel, los números y las normas parecen impresionantes. No obstante, llevarlos a la práctica implica una gran cantidad de factores adversos a controlar, lo que resulta en problemas sin resolver como los siguientes:

  • Los millones de especies que no están incluidas en CITES dependen de la legislación de cada país, lo que las vuelve susceptibles de seguir siendo recolectadas y comercializadas sin importar qué consecuencias negativas pueda haber.
  • CITES se limita a regular el comercio: no tiene poder para detener actividades delictivas como la caza furtiva y la recolección ilegal de plantas si después no se comercia con ellas.
  • Si no se puede demostrar que las especies protegidas han cruzado la frontera contraviniendo las reglas de CITES, no hay forma legal de tomar acciones contra los traficantes.

Por tanto, se asume que los crímenes contra la naturaleza son mucho más amplios de lo que se refleja en documentos oficiales, enormes de por sí. En 2017 (el último año del que se tienen datos), se realizaron 20 762 incautaciones de animales y plantas en las fronteras y las aduanas.

El tráfico ilegal de especies mueve entre 10 000 y 20 000 millones de euros cada año, una cifra equiparable a la del tráfico de drogas y solo superada por la vemta ilegal de armas.

Las 2 especies más amenazadas son los elefantes (cuyo comercio de especímenes y sus partes ocupa un 33,1 % del total) y el palo rosa, una madera exótica procedente de zonas tropicales de África, América y Asia. El árbol del que procede este material ocupa el 40,7 % del total del comercio con especies amenazadas.

¿Por qué evitar el tráfico ilegal de especies?

Las razones para evitar el tráfico ilegal de especies que todo el mundo conoce son de sentido común: por el planeta, por los animales y por los propios humanos. No hay mucho que discutirle a estos argumentos. Ahora bien, los hechos que llegan al corazón son mucho más explícitos y concretos.

Seguro que has visto imágenes de un rinoceronte recortado en el atardecer de la sabana con su silueta. Es muy probable que también recuerdes reportajes en los que aparecen los trozos inertes del cuerpo del rinoceronte, ya sea por investigaciones encubiertas o en reportajes oficiales de su incautación. Ambas caras de esta realidad aluden a un proceso básico del ser humano: la empatía.

Todos los humanos tenemos la sensibilidad suficiente para horrorizarnos por la violencia y enternecernos con las imágenes idílicas. Por eso, la razón principal para luchar contra este tráfico es simple y, a la vez, llena de matices: nadie puede presenciar un abuso sin sentir que debe hacer algo para evitarlo.

A todo esto se añaden millones de detalles. Guerras financiadas con dinero de la explotación animal y humana, una Amazonia cada vez más pequeña, un oso polar flotando en un trozo de hielo, un elefante apaleado en un circo, una pandemia mundial, perros encogidos en la celda de un laboratorio: la lista podría seguir ad infinitum y el tráfico ilegal de especies es solo una parte de ello, lejano para el mundo occidental pero interrelacionado con cada aspecto de la vida diaria.

¿Cómo evitar el tráfico ilegal de especies?

Finalmente, llegamos a la parte más importante de este tema: ¿qué puedo hacer yo para evitar todo esto? ¿Qué poder tiene una persona individual contra las cifras que se cuentan por millones? La respuesta es simple: las personas también se cuentan por millones, y de uno en uno.

Muchas veces, los datos que llegan a nuestros oídos son de delitos físicamente lejanos: caza furtiva en África, incautaciones en aeropuertos, etcétera. Sin embargo, y por desgracia, los abusos y los delitos contra animales y plantas están presentes en todas partes. Si quieres luchar contra ello, aquí tienes algunas medidas que puedes adoptar:

  • Infórmate sobre qué especies están protegidas en tu localidad: a veces, un gesto tan inocente como arrancar una flor tiene un impacto negativo sobre el ecosistema. La información es poder.
  • Denuncia los delitos que encuentres en tu entorno: la cría y la compraventa de animales y plantas protegidos son el origen de muchos problemas, como las invasiones de especies foráneas.
  • Por supuesto, no compres animales: además de poder estar incurriendo en un delito, hay miles de amigos de otra especie que no conoces esperando en las protectoras.
  • Rechaza todas las formas de explotación animal: el dinero que se entrega a industrias como la peletería, la caza deportiva o la propia alimentación cierra el ciclo de la financiación de muchas actividades ilegales.
  • Incluye costumbres ecológicas y de protección del medio ambiente en tu vida diaria: desde reciclar una lata hasta comprar frutas a granel tiene un impacto positivo, así que no lo desestimes.
  • Colabora con grupos de presión social: los cambios siempre vienen desde abajo. Ya sea a nivel local o internacional, las organizaciones que presionan a los gigantes de la economía necesitan todo el apoyo posible.
Los monos son animales que pueden deprimirse.

Sobre todo, nunca olvides que tu aportación individual tiene un valor incalculable para tu planeta. Vivimos tiempos en los que las grandes hazañas se logran en grupo y no responden a nombres individuales, así que no pierdas la esperanza de crear un mundo mejor para todos.

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