Como controlar la calidad de las clínicas veterinarias

Los veterinarios suelen crear un sello de calidad con el objetivo de ofrecer soluciones a la preocupación existente por la salud de perros y gatos.

El sello en las clínicas veterinarias

Las clínicas veterinarias pueden solicitar un certificado de calidad que asegure que sus servicios tienen la garantía de fiabilidad para los clientes. Estudios realizados confirman que la mitad de los hogares españoles tienen mascota en casa. Por ello, está bien justificada la preocupación de las personas que comparten su vida con un animal doméstico sobre su salud y bienestar.

Recogiendo esta demanda, el colectivo veterinario ha desarrollado un certificado de calidad en las clínicas para animales con la finalidad de garantizar el mejor servicio.

A partir del 2010, el colectivo veterinario ha creado un certificado de calidad que favorece el control del trabajo en las clínicas para animales. Desde que esta nueva normativa está funcionando, decenas de clínicas en España ya lo han obtenido y otras tantas  están en proceso de estudio para su certificación.

Los primeros centros en obtener este certificado de calidad los encontramos en Madrid, pero se han sumado otros a lo largo de la geografía española, como es el caso de Toledo, Guadalajara o Alicante.

miedo al veterinario

Objetivos de la certificación de calidad

  • La modificación de hábitos y prácticas profesionales, teniendo siempre en cuenta la atención al propietario y a la mascota.
  • Unificar los criterios en los centros y clínicas veterinarias para fijar objetivos homogéneos y mejorar el servicio ofrecido de forma general.
  • Incrementar la transparencia de los servicios ofrecidos con la documentación técnica puesta a disposición de los clientes, así como la exposición pública de las tarifas y los derechos.
  • Fomento de la comunicación y la interacción entre el veterinario y los clientes.

Obtención del certificado de calidad para las clínicas

Una clínica que quiera obtener su certificado de calidad debe cumplir una serie de requisitos, como disponer de instalaciones, equipamiento y personal adecuados para cubrir los servicios de las instalaciones, entre los que se encontrarán las consultas, cirugías, urgencias, ingreso y hospitalización, etc.

En la inspección previa para obtener y renovar el certificado, se produce la revisión de las instalaciones y la situación del personal de la clínica, que debe estar contratado y tener la formación adecuada.

En este sentido, existe un Comité Deontológico del Colegio Oficial de Veterinarios que investiga las incidencias y negligencias que algunos profesionales puedan cometer en el ejercicio de su profesión.

¿Cómo elegir una clínica veterinaria?

Lo primero a tener en cuenta es el distintivo existente en las propias instalaciones, que acreditará que se trata de una Clínica Veterinaria, y no de otro centro habilitado al efecto. En lo que respecta a las especialidades que se promocionan, no siempre encontraremos realmente la totalidad. Hay mucha publicidad engañosa. Acudir al Colegio veterinario más cercano o a las asociaciones protectoras de animales nos va a proporcionar mucha información sobre la clínica que hemos elegido.

¿Qué es el código deontológico?

Se trata de un documento que recoge una serie de criterios, valores y principios que asumen en su labor diaria los profesionales.

Entre las variables que se recogen en el código está la necesidad de utilizar una receta para prescribir medicamentos a animales. Este aspecto permitirá controlar los plazos entre tratamiento y consumo del ganado, así como la utilización de sustancias ilegales.

Mediante esta regulación y aprobación del código ético de los veterinarios, se regula por primera vez en España esta profesión. Cuenta con 24 capítulos que ordenan el acceso y las formas de ejercicio, las publicaciones, la relación con clientes y otros profesionales, así como un amplio contenido sobre la prescripción de medicamentos.

malas practicas veterinarias

La exigencia de una receta normalizada para el flujo de medicamentos potenciará, entre otras cosas, la seguridad de que todos los ganaderos cumplen los plazos que se establecen entre la medicación del ganado. También su posible destino al consumo humano, generándose con ello una importante garantía de carácter sanitario.

Además, los veterinarios pueden vender medicamentos a través de su botiquín o bien mediante su establecimiento detallista, si figuran como dueños o titulares de los mismos. La nueva regulación ética, como vemos, viene a cubrir muchas lagunas existentes en la normativa actual, que ha originado un exceso de situaciones no deseadas e indefensión para usuarios y clientes de las clínicas veterinarias.

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