Como adaptar la casa para darle la bienvenida a un nuevo perro

Irene Peláez · 15 diciembre, 2014

¿Acaba de adoptar un nuevo perro? ¿No está seguro de lo que debe hacer para que se sienta cómodo en su nueva casa sin que se la destroce? Aquí tiene algunos trucos y consejos para hacer que la adaptación de su nueva mascota sea agradable, cómoda y fácil tanto para el animal como para el dueño.

Antes de que llegue

Antes de introducir a su cachorro o perro adoptado en su nueva casa, hay varias cosas que debe tener preparadas. Lo primero es acondicionar un lugar para que duerma y pueda tener sus cosas. Es conveniente que tenga el suelo de baldosines y no tenga alfombras ni moquetas para facilitar su limpieza.

Si se le tiene fuera, deberá ser en un lugar cercado y tener un sitio donde resguardarse del frío, la lluvia y el sol y donde esconderse si se siente amenazado o asustado. Tener a su perro en un lugar aparte es conveniente, pero debe recordar que necesita jugar y relacionarse con la familia. Este será su lugar, su “territorio” y debe estar en una zona tranquila de la casa, alejada de los puntos de mayor jaleo.  También en un área tranquila, deben estar los platos para su comida y bebida; mejor de cerámica o metal, puesto que los de plástico pesan poco y se mueven mientras el perro come. Además, es conveniente que tenga juguetes que pueda morder, arañar o destrozar. Si muerde sus cosas, no morderá las tuyas y de esta forma ocupará su tiempo y no se aburrirá si está solo.

Además de acondicionar su sitio, deberás retirar todo lo que pueda hacerle daño o sea peligroso, y todo lo que no quieras que rompa. Retira de su alcance objetos valiosos, cables, objetos eléctricos, productos químicos y todo lo tuyo que no pueda morder. Lo mejor es que impidas su acceso a las zonas de la casa donde haya jerséis, zapatos y todo aquello que les encanta morder pero que no quieres que muerda hasta que aprenda a respetarlo.

El primer día

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Cuando se incorpora un cachorro o un perro acogido a su nuevo hogar, hay varias cosas a tener en cuenta. En primer lugar, la incorporación debe ser paulatina. Si el perro es adulto, es mejor no llevarle directamente a la casa, sino llevarle a desfogarse para liberar la excitación del momento y que llegue a su nueva casa más calmado.

Si es un cachorro, deberá tener más de 45 días y lo primero que hay que hacer es llevarlo al veterinario para hacerle un chequeo general. Otra cosa muy importante es decidir enseguida un nombre apropiado y llamarle siempre por el mismo nombre. Es en los primeros días cuando aprende a acudir cuando se le llama y a acostumbrarse al nombre y se confundirá si se le llama por nombres diferentes.

Una vez que ha llegado a la casa, lo mejor es enseñarle el sitio que le hemos preparado y confinarle a él durante el primer día. Permitirle explorarlo, mostrarle su cama, sus juguetes y el lugar donde comerá.  Gradualmente se le irá abriendo el acceso al resto de la casa para que pueda acostumbrarse poco a poco  a los nuevos olores y a los nuevos ambientes. Si es muy pequeño es probable que durante las primeras noches se muestre intranquilo y aúlle.

Para evitar que eche de menos a su madre, coloque una bolsa de agua tibia en su cama y cerca un reloj analógico, puesto que el tic tac le recordará a los latidos del corazón de su madre y se calmará. Si además posees algún objeto que conserve el olor de su madre o de su hogar anterior, colóquelo en la cama. El olor familiar le hará sentirse más seguro. Bajo ningún concepto le consientas en esas noches cosas que no pretenda consentirle en un futuro o se acostumbrará y no habrá vuelta atrás.

Necesidades básicas

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La comida es un proceso delicado en los primeros días, sobre todo si el nuevo perro es un cachorro que acaba de dejar la lactancia. Este periodo es complicado y puede causar trastornos digestivos. Para facilitar el tránsito, humedece el alimento en agua fría. La proporción aproximada es de una medida de agua por cada cuatro de alimento, pero la cantidad de alimento que le dé a su cachorro deberá consultarla con el veterinario.

Aunque te parezca que duerme demasiado, déjale dormir. Los cachorros pequeños duermen 20 horas al día y tienen el oído muy delicado, por lo que pueden estresarse si les molestas. Además, ten cuidado con todo lo que pueda tragarse, los cachorros son como los bebés en este sentido, conocen su entorno por el gusto y se llevan todo a la boca.

Usos y costumbres

Desde el primer día se firme con el cachorro y edúcale o se acostumbrará a hacer cosas que luego no te gustarán, como por ejemplo subir al sofá. Prémiale cuando use su cama y sus juguetes y castígale cuando haga cosas que no deba hacer, aunque siendo siempre amable y cariñoso no sea que te coja miedo. Sigue una rutina frecuente y realiza los paseos, las comidas y mandarle a dormir siempre a la misma hora. Prémiale cuando obedezca y acostúmbrale a que el amo eres tú. Adáptale a la obediencia poco a poco, mientras le acostumbras a hacer las cosas a tu gusto, mantenlo en su área si estás fuera de casa.

Acostúmbrale a llevar collar (mejor si tiene placa, para que sea identificable por si se pierde), aunque lleve el microchip (que es obligatorio). El collar no debe estar ni muy suelto ni muy apretado, debes poder meter dos dedos entre el collar y el cuello del animal. Además debes tener una correa para sacarlo a la calle que es conveniente que sea cómoda, larga y con mosquetón.perro nuevo 3

Los otros inquilinos

Si hay en la casa otras personas o mascotas, el nuevo perro deberá ser presentado poco a poco y con la persona con la que más confianza tenga siempre presente. Si hay otras mascotas tardarán más en acostumbrarse por lo que es conveniente que las presentaciones se realicen siempre en terreno neutral y bajo supervisión, se les alimente por separado hasta que sean amigos y es importante no prestar menos atención a las otras mascotas para que no sientan celos.

Y sobre todo…

Ten paciencia. Hasta que el perro aprenda lo que tú quieras, hará muchas cosas mal. Debes demostrarle que le quieres y jugar con él. Sobre todo recuerda que las primeras semanas son un periodo donde tú y tu nueva mascota debéis aprender a conoceros y respetaros mutuamente.