Los animales en los Juegos Olímpicos

Yamila 1 septiembre, 2016

Lamentablemente para muchos, los Juegos de Río de Janeiro han llegado a su fin. Y además de quedarnos en la memoria momentos asombrosos y celebraciones por medallas y récords, también debemos analizar el papel de los animales en los Juegos Olímpicos, más precisamente de los caballos que compiten en las pruebas de equitación.

La historia de la jinete holandesa y su caballo

Adelinde Cornelissen es una amazona que representa a Holanda en las pruebas hípicas. Fue noticia mundial no por haberse colgado la presea de or,o sino porque decidió abandonar la competición debido a que su caballo estaba enfermo.

El cuidado del animal es más importante que su adiestramiento. Eso es lo que indican los que se dedican a este deporte conocido como “equitación”. Más allá de la disyuntiva que nos genera pensar en un caballo siendo “usado” para saltar vallas y correr carreras, lo cierto es que los equinos son tratados (en la mayoría de los casos) como el bien más preciado de un jinete.

caballo andaluz 2

Esto fue lo que manifestó Cornelissen. Ella notó que su caballo, llamado Parzival, tenía fiebre tras ser picado por un insecto cuando arribó a Río de Janeiro. Si bien para el momento de la competición el animal estaba más animado, la amazona no quiso participar. Fue hasta la arena (el campo donde están colocados los obstáculos), saludó al público y regresó a la caballeriza.

“Para protegerlo decidí renunciar. Él es mi compañero, mi amigo… el caballo que ha dado todo por mi durante su vida, no merece que lo ponga en peligro”, fueron las palabras de la jinete holandesa en su cuenta de Facebook, donde también indicó que el animal estaba recuperado de la supuesta picadura de un insecto que produce sustancias tóxicas.

Breve historia del salto ecuestre en los Juegos Olímpicos

Más allá del relato sobre esta jinete y su caballo en la última edición de los Juegos, es preciso hablar un poco sobre los comienzos de esta disciplina en la mayor cita del deporte mundial. Para ello debemos viajar un poco en el tiempo, casi 100 años atrás, más precisamente a 1921.

En ese momento se fundó la Federación Ecuestre Internacional (FEI por sus siglas) y se homologaron las reglas de las disciplinas que incluían caballos con las de los Juegos Olímpicos y los Juegos Ecuestres Mundiales.

Antes de la Segunda Guerra Mundial casi todas las competiciones de este tipo eran exclusivas para los oficiales de caballería del ejército de cada país. En los eventos ecuestres que se incluyeron en los Juegos Olímpicos de París 1900, Estocolmo de 1912, Berlín 1916 (suspendidos por la Primera Guerra Mundial), Amberes 1920, París 1924, Los Ángeles 1928, Berlín 1936, Helsinki 1940 y Londres 1944-1948 (suspendidos por la Segunda Guerra Mundial) y Helsinki 1952, los militares dominaron los podios.

Cabe destacar la actuación del francés Pierre Jonqueres d’Oriola, que ganó junto a su caballo Alí Babá dos medallas de oro en salto individual (en 1952 y 1964) y dos de plata en salto por equipos (1964 y 1968).

caballo persona

A partir de la edición de 1956 en Melbourne, Australia, se introdujo la participación de las amazonas (mujeres) en las pruebas de equitación.

Durante la competición, el jinete o la amazona deberá guiar al caballo por los distintos obstáculos siguiendo un trazado prefijado. Es importante destacar que existen penalizaciones por derribos de vallas (están ubicadas a 1,60 metros de altura), desobediencias o exceso de tiempo para completar la prueba.

En el caso de que el atleta se caiga del caballo queda eliminado, así como también si se producen dos desobediencias o hay un error en el recorrido. El ganador o ganadora es quien tenga menos penalizaciones o haya terminado el trayecto en menos tiempo.

Sin dudas se trata de un espectáculo digno de ver aunque no entendamos nada de equitación, nunca hayamos cabalgado ni tengamos la intención de hacerlo. La belleza de los caballos, su porte, el cabello y por supuesto el atuendo de los jinetes y amazonas son maravillosos.

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