Acoso escolar y la terapia con perros

El acoso escolar, mejor conocido como bulling, es una de las formas de maltrato más utilizadas en los niños y jóvenes de hoy en día. Este tipo de acoso consiste en aplicar violencia psicológica, verbal y física a las demás personas. Pero una posible solución es la terapia con perros. Lo vemos.

Orígenes del bulling

La práctica del bulling, siempre ha existido, aunque no se le había puesto nombre o separado de otros tipos de acosos. Sin embargo, hoy en día ha aumentado significantemente.

Una de las modalidades de acoso que ha venido derivada de los avances tecnológicos y digitales, es el ciberacoso. Consiste en la facilidad que brinda la tecnología para acosar.

Se puede divulgar masivamente la información, mantener el anonimato y encontrar apoyo de otros acosadores.

Se le llama acoso escolar, debido a que suele suceder, mayoritariamente, en aulas y patios escolares. Incluso en las redes sociales, la mayoría de los ciberacosadores son niños o adolescentes.

Lo recomendable es que los padres mantengan bajo vigilancia las interacciones a través de las redes de sus hijos.

Un método de agresividad

Este tipo de violencia se basa en la constante intimidación del individuo. Se logra así una relación de poder, acosador-acosado. De esta forma, el agresor adquiere fuerza y control, aunque sea simbólicamente.

El bulling provoca en la víctima estos síntomas:

  • Terror: el acosado padece de miedo excesivo y no quiere estar en el mismo espacio que su acosador. Por ejemplo, si el acosador es de su escuela, es probable que evite a toda costa asistir a clase, aunque tenga que fingir estar enfermo.
  • La víctima suele estar en un estado de nerviosismo. Suele pensar que lo persiguen, lo van a atacar, o que se burlan de él, aunque no sea así.
  • Es usual que las personas acosadas sufran de depresión, y quieran permanecer solos. La agresión social que padecen por la falta de aceptación, es abrumadora para ellos.

La importancia de afrontar el problema cuanto antes

Es importante detectar los síntomas del acoso a tiempo. Este problema puede llevar al individuo al límite del hostigamiento, causando que su sensibilidad se quiebre. Incluso puede cometer atentados contra su vida, porque piensa que esta no vale la pena, o carece de sentido.

La terapia con animales

Hay diferentes proyectos en marcha, usando animales como terapia. Es el caso de la asociación Entre Canes, que promueve terapias con perros para luchar contra el acoso escolar. Este proyecto tiene ocho sesiones, donde se realizarán diversos talleres que ayudarán a los niños y jóvenes. Se trata de identificar y controlar las emociones, buscando de esta forma una posible salida para los problemas.

Una de las tareas para los niños impuesta en la terapia con perros, se basa en conseguir la coordinación para enseñar al perro a resolver ciertas situaciones. Durante este tipo de ejercicios, el niño se ve obligado a socializar con el resto para idear una estrategia, y alcanzar el objetivo.

En este tipo de terapias con perros, el juego es un factor crucial. Con él se incentiva a los niños y jóvenes a participar en la terapia, ya sea por el amor a los animales o el placer de la diversión.

Además de ser una terapia para el tratamiento del acoso, también ayuda a su prevención, ya que los perros ayudan a desarrollar el instinto sociable del menor. El niño consigue una mejor adaptación con su entorno y aprende a resolver los conflictos con que se pueda encontrar.

La terapia con perros logra un efecto cognitivo y afectivo, importante para el desarrollo del individuo en la sociedad. Se depuran los pensamientos negativos, y ayudan al individuo a recobrar la seguridad en sí mismo y su entorno.

Beneficios de la terapia con perros

  • Ayuda a la relajación mental y física.
  • Lograr una mayor capacidad de autocontrol, y control de nuestro entorno.
  • Evitar el comportamiento agresivo.
  • Recuperar la confianza.
  • Establecer vínculos sociales.
  • Mejorar la comunicación y el desarrollo de la afectividad.
  • Mejorar la autoestima.

El niño o el adolescente suele tener dificultad para salir, por su escasa experiencia en la vida, del acoso infantil. Por esta razón, es importante que mantengamos bajo vigilancia a nuestros jóvenes y niños. Con ello podremos prevenir y atacar el acoso a tiempo, evitando nefastas consecuencias, como la depresión, el maltrato e incluso el suicidio.

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