El abuelo que pasa sus últimos días cuidando a los perros

Han sido muchas las historias que te hemos contado sobre personas que han dado todo por los animales. Personas que dedican varias horas al día a cuidarlos en refugios, personas que gastan todos sus recursos por ellos, e incluso aquellos que han perdido fortunas. Hoy te traemos una bella historia desde Argentina, un abuelo que decidió pasar sus últimos días dedicado a los perros.

Este hombre parece tener movimientos rutinarios en una localidad costera llamada Viedma, y un chico que lo observaba decidió contar su historia a modo de carta.

Sus últimos días dedicado a los animales

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La carta de Pablo Cortez, el chico que lo observó en sus últimos días, decía algo así:

“Me gusta sentarme a tomar mate cerca del barco hundido (una atracción turística de la localidad), y hoy, de repente, veo llegar una bicicleta muy vieja en la que iba alguien con un chaleco verde. Era un señor, yo diría que más bien un abuelo.

Atrás, llevaba una bolsa de comida de perros. Miré a dos perritos que en cuanto me vieron se pusieron a acompañarme, pero al llegar el chaleco verde, fueron corriendo a su encuentro.

El abuelito paró, aparcó su bicicleta, abrió la bolsa de pienso y sacó una cuchara para servir. Antes de dejarle seguir con su labor, me acerqué a él y lo invité a un mate. Nos presentamos y me dijo que se llamaba Queravita y que era descendiente de italianos.

Me contó cómo era su vida. Todos los días sale a recorrer la costa cuando la mañana apenas ha llegado con el fin de alimentar, según él los llama, a sus pichus. Gasta toda su jubilación en alimentarlos y en comprar medicamentos, algunos de los cuales lleva encima.

Conoce tan bien la naturaleza canina que sabe que si un perro no come en 2 días le saldrá moquillo y de esa forma, él mismo puede medicarlo.

Más adelante, quiso saber sobre mí, sobre qué estaba haciendo en el lugar, pero eso ya no era importante. Su servicio eclipsaba cualquier cosa que yo hiciera, por importante que fuera”.

Sin duda, este hombre tiene un gran corazón. Es anónimo, no es famoso ni conocido, pero como dicen, “el movimiento se demuestra andando”, y su movimiento demuestra que sus sentimientos son puros y sin condición.

Otros que dan su todo por los animales

perro y gato con persona mayor

Este hombre que pasó los últimos días de su vida haciendo esto, no es un caso aislado. Aunque son los menos, hay muchas personas que se dan incondicionalmente por los animales. Está el caso por ejemplo de aquellos que ofrecen su casa como protectoras.

O los que trabajan en refugios y ONG’s que velan por el bien de ellos. Aún quedan personas con un gran corazón y buenos sentimientos que con sus movimientos demuestran qué es lo que les importa realmente en la vida. Te traemos algunas de estas historias como recordatorio:

  • El millonario que gastó todo. Wan Yan era un chico de 29 años que tenía una fortuna, pero que se le esfumó. Dicen que el dinero cuesta en llegar y no tarda nada en irse. Este chico perdió su perrito y en su búsqueda se dio cuenta de cuántos animales abandonados había que necesitaban ayuda. Pensar que su perro podría estar pasando hambre o frío lo desgarró, por lo que decidió poner una perrera en la que se ofreciera la adopción y sin ánimo de lucro. Invirtió toda su fortuna en esto.
  • Tekis. Un hombre en Grecia ha rescatado la friolera de 200 perros abandonados en las calles de su país. Pensar en que la crisis del estado dejaba sin comer a muchos animales, le partía el corazón. Renunció a su trabajo y vendió todas sus posesiones para usar el dinero en cuidar de aquellos más necesitados.

Estas son solo dos historias de personas que han hecho mucho por los animales, pero hay muchas más. Esperamos que haya más personas con un corazón tan grande y que poco a poco, si bien aún sigan habiendo animales abandonados, al menos puedan estar en mejores condiciones.

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