La hidratación en los gatos: es imprescindible ingerir agua

El agua es un nutriente esencial para tu gato, representa el 60-75% del peso corporal de un felino adulto. Que tu mascota beba agua es muy importante. Fomentar una ingesta diaria de agua, ayuda a que tu gato mantenga buenas condiciones de salud, ya que permite que los alimentos se digieran más fácilmente. Asimismo, la ingesta de agua, regula la temperatura corporal de los animales y permite que la sal y otros electrolitos, puedan pasar a través del cuerpo de tu mascota.

La cantidad de agua que necesita tu gato, depende de factores ambientales o de actividad que realice. La hidratación en los felinos ayuda a prevenir problemas del tracto urinario. Por eso la hidratación y el consumo adecuado de agua son relevantes para la salud de tu mascota.

Si tu gato consume más calorías y produce más desechos metabólicos, necesita más agua para mantener su temperatura corporal. En general, un gato adulto debe beber más o menos la misma cantidad de agua -en mililitros- como el número de kilocalorías consumidas por día.

El alimento seco para gatos contiene de 7 a 12 por ciento de agua, mientras que los alimentos enlatados pueden llegar hasta un 80 por ciento de agua. Los gatos que comen sólo alimentos secos, no obtienen la cantidad de agua que precisan. Por lo que deben tener fácil acceso al agua limpia y potable de forma que puedan incrementar su ingesta.

Hidratación en los gatos

gato y grifo

Es importante alimentar a tu gato con comida húmeda por lo menos una vez al día, ya que esto ayudará a reemplazar el suplemento de agua que no pueden obtener cuando bebe directamente de su tazón.

Los gatos aprenden rápidamente a beber agua. Sin embargo, si has notado que tu gatito no se acerca al tazón quizás puedan existir algunas razones para que esto suceda. En ese sentido es importante que trates de ofrecer a tu gatito agua corriente. Lo mejor es que mantengas su tazón de agua siempre en el mismo lugar.

Asegúrate de utilizar un recipiente de acero inoxidable y no de plástico, porque el agua que se encuentra todo el día en un plato de plástico puede tener toxinas.

Limpia su cuenco de agua todos los días. El sentido del olfato de un gato es muy agudo. Si él detecta algún olor extraño en su plato, lo más probable es que desista y no beba agua.

Si tu gato está enfermo, vigílalo de cerca para detectar signos de deshidratación.
Busca atención veterinaria si tu gato tiene vómitos o diarrea.

¿Cuáles son las causas de la deshidratación en los gatos?

sida en gatos

Entre las causas de la deshidratación se encuentran los vómitos y la diarrea, el aumento de la micción, condiciones médicas como la diabetes o insuficiencia renal en la que el gato orina más a menudo. Golpe de calor, falta de agua potable disponible, shock, pérdida de sangre o fiebre.

Los síntomas de deshidratación en los gatos se puede clasificar de diferentes formas: deshidratación leve, hasta el 5%; moderada entre 5 y 10% y severa, 10% o más.

Los signos de deshidratación, entre otras señales, incluyen ojos hundidos, poca elasticidad de la piel, letargo, aumento de la frecuencia cardíaca o el estreñimiento.

La deshidratación en los gatos se puede determinar comprobando el grado de turgencia de su piel. Si hay deshidratación trata de captar algo de piel del cuello y suavemente tira hacia arriba. En un gato hidratado, cuanto tires de su piel se retraerá rápidamente, mientras que en aquel que se encuentre deshidratado, la piel se retraerá de forma mucho más lenta.

Otra forma de determinar la deshidratación es comprobando la circulación de la sangre de tu gato. Para determinarlo presiona con un dedo la encía superior de tu mascota. Retira el dedo. Observarás que existe una marca blanca en la encía donde colocaste el dedo. Con un reloj, mide el tiempo que tomo para la mancha blanca tome color rosa. En un gato sano ese tiempo no puede superar los 2 segundos.

La deshidratación en los gatos también se puede comprobar haciendo un análisis de orina, esto se hace para verificar los niveles de electrolitos y la función renal.

Ocasionalmente se pueden solicitar pruebas adicionales para investigar la función renal y hepática, así como también estudios para detectar la diabetes.

El tratamiento consiste en la administración de líquidos por vía subcutánea o por vía intravenosa, la cual deberá realizarse bajo la supervisión de un veterinario.