Nunca me arrepentí de rescatarte

Aún hay muchos que están dispuestos a adoptar perritos de la calle y darles un cálido y acogedor hogar. Todos aquellos que han vivido la experiencia, no se arrepienten de haberlo hecho, pues los animales que más necesitan son los que más nos terminan dando. Cualquiera que adopte uno podrá decir lo mismo. Nunca me arrepentí de rescatarte.

Desgraciadamente, aún hay muchos perros sin hogar y muchas personas que solo están dispuestas a tener un perrito si es de raza y pueden presumir con sus amigos de cuánto les ha costado. No decimos que comprar un peludo esté prohibido, pero somos partidarios de la adopción y mucho más cuando hay tantos que la necesitan.

Hemos traído a modo de carta los sentimientos que cualquiera que haya rescatado un perrito de la calle puede tener. ¿Quieres saber lo que te estás perdiendo?

Nunca me arrepentí de rescatarte

holanda sin perros callejeros

Estos están siendo unos meses difíciles para mí, pues verte así débil, tan dependiente de mí, no es algo a lo que me tienes acostumbrado.

Nunca quise tener animales, desde que se murió Toby sé el sufrimiento que la muerte de un amigo leal puede traer. Sin embargo, a pesar de todo lo que estoy sufriendo por verte así y lo que sufriré cuando ya no estés, te contaré un secreto: Nunca me arrepentí de rescatarte.

Mi mente está llena de recuerdos estos días, rememorando la primera ve que nos vimos. Recuerdo que iba caminando, sin rumbo, intentando olvidar un amor perdido, cuando te escuché llorar. Al principio creí que deliraba, que era mi imaginación, pues la calle estaba desierta. Solo estábamos un contenedor de basura y yo.

Entonces, volviste a llamarme, y me dí cuenta, ¡estabas en el contenedor! Fui corriendo a buscarte pero no te veía, te silbaba y tú llorabas más fuerte aún. Entonces agaché la mirada, y ahí estabas, en esa caja de cartón fría y oscura.

Me miraste con esos ojitos brillantes que apenas se veían entre tu cabello negro y lo supe, tenía que llevarte conmigo.

Desde entonces, aunque te sentiste tan tímido los primeros días, siempre me llenaste de cariño, fuimos inseparables y me demostraste tu amor día tras día. 

Son tantos los recuerdos… No olvido aquella ve que enfermé y no te separaste de mi cama, todos los días que me esperabas tras la puerta a la vuelta de mi trabajo, nuestros paseos nocturnos, los diurnos con un calor abrasador.

Recuerdo la primera vez que mis amigos te vieron, me dijeron que por qué no había conseguido un perro de raza. Para ellos no eras lindo, no supieron ver tu belleza más allá de lo aparente, pero con el paso del tiempo te ganaste sus corazones y te amaron como si fueras suyo.

Fuiste uno más en la pandilla y siempre estuviste ahí en nuestros momentos importantes. Reías cuando reíamos y nos consolabas cuando más lo necesitamos.

niño rescata perros de la calle

Siempre hemos estado ahí el uno para el otro, y siempre he sentido que tu amor por mí era incondicional.

Ya no podemos casi pasear, te cuesta esperarme tras la puerta aunque lo sigues haciendo, pero con mayor lentitud y con el mismo amor. Por eso y mucho más, no puedo menos que corresponderte con el mismo amor, cuidarte y darte unos últimos días de vida dignos de ti, porque nunca me arrepentí de rescatarte.

Y es que a pesar del dolor que ahora estamos viviendo, nuestra vida juntas ha merecido la pena. Esto es solo un daño colateral que ambos intentamos llevar de la mejor manera, pero, ¿sabes algo?, si el tiempo volviera atrás una y mil veces, una y mil veces te traería conmigo porque nunca me arrepentí de rescatarte.

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