Mentiras sobre los animales que han difundido los dibujos animados

Mariela Ibarra Piedrahita · 6 febrero, 2015

A través de los años las personas hemos aprendido diferentes cosas relacionadas con la nutrición, comportamiento y contextura de los animales, que terminan siendo simples mitos. Encontramos que muchas de estas creencias nos han sido inculcadas a través de diferentes medios, por ejemplo comics, películas, series, etc. Así que a continuación les traemos algunas mentiras sobre los animales que han difundido los dibujos animados.

Los avestruces son cobardes y esconden la cabeza ante el peligro

De hecho no hay nada de cobarde en los avestruces, llegando a alcanzar los 3 metros de altura y a pesar cerca de 180 kilos, las avestruces son el ave más grande y pesada que existe sobre la tierra. Son un formidable contrincante para cualquier depredador, desarrollando un arsenal de defensas que incluyen una potente musculatura, gran tamaño y peso, una velocidad que puede alcanzar los 90 kilómetros por hora y fuerza suficiente para matar a un león de una patada.

Estas escarban la tierra en busca de alimento, de hecho los avestruces son animales sumamente territoriales, además de ser buenos padres que protegen a sus polluelos y huevos con ferocidad, por lo tanto lo más probable es que, ante el peligro, un avestruz salga corriendo a toda velocidad o ataque con sus poderosas patadas.

Al los ratones les gusta el queso

raton

Posiblemente la mentira más transmitida en las caricaturas y algunas películas es que a los ratones les encanta el queso y por lo tanto harían casi cualquier cosa por un trocito de ese delicioso manjar. Sin embargo (Y como hemos hablado sobre otros productos lácteos en este blog) la realidad es que a los ratones no les gusta el queso en absoluto, es más, tienen el olfato tan sensible que algunos quesos les resultan realmente repulsivos.

Sin embargo este mito es muy antiguo, más que las caricaturas, parece ser que en tiempos antiguos las personas almacenaban grano, carne salada y queso en bodegas. Los granos y la carne quedaban bien resguardados, sin embargo el queso debía airearse, por lo cual era más vulnerable a un ratón hambriento que, dado el caso, consumiría cualquier cosa, incluso llegando a morder humanos para consumir su carne.

Los toros se enardecen con el rojo

¡Temes que al ir caminando por el campo con tu camisa roja encendida, te topes repentinamente con un toro y debas correr por tu vida? Si bien encontrarse de sorpresa a un toro puede ser bastante intimidante, algunos especímenes llegan a pesar una tonelada, lo cierto es que, a menos que te considere una amenaza, no correrás el menor riesgo, y nada en el color de tu ropa hará que el toro pierda la cabeza. La respuesta a esto es muy simple, los toros carecen, al igual que los perros y a diferencia de los gatos, de las células en los ojos que les permite diferenciar el color (bastones), sintiéndose más atraídos por el movimiento.

El coyote es lento

Para los amantes de las aventuras del malvado y desafortunado coyote y el veloz correcaminos, será un duro golpe darse cuenta que de hecho los coyotes por mucho más veloces que estas aves. Durante la huida la velocidad máxima que puede llegar a alcanzar un correcaminos es de 32 kilómetros por hora, que es bastante lento si tenemos en cuenta que la velocidad promedio a la que llegan los coyotes es de 69 kilómetros por hora… Así que no tendría sentido para el coyote la inversión en tantos cacharros de Acme, aunque la serie hubiese sido muy corta, además de poco entretenida.

Conejos aman las zanahorias

conejo

Otro mito bastante extendido por la Warner Bros. es que a los conejos les encanta la zanahoria, y esto tiene algo de cierto. Sin embargo no es que sea una verdura específica la de su predilección, a los conejos les encantan las verduras en general, pero cuando hablamos de sus preferencias estos escogen las hojas verdes sobre las zanahorias.

Los perros y gatos no pueden convivir

Esto tiene algo de cierto, pero tiene más que ver con un problema de comportamiento que con un odio exacerbado. Un perro o gato mal socializado se llevará mal con cualquier animal porque no ha aprendido a contener su instinto de caza, pero es absolutamente posible, e incluso común, tener perros y gatos que se llevan muy bien y que comparten el mismo espacio.