La importancia de jugar con tu perro

Irene Peláez · 11 febrero, 2015

Cuando se tiene un perro hay que asegurarse de que sus necesidades básicas estén cubiertas; por ejemplo, comida, bebida, sueño, paseos… Sin embargo, hay que tener en cuenta que el juego es una de las necesidades básicas de los perros. Es una actividad que le ayudará a desarrollarse intelectual y emocionalmente y es especialmente importante si el perro pasa mucho tiempo solo dentro de casa. Aquí te explicamos por qué debes jugar con tu perro.

¿Para qué sirve el juego?

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El juego en los perros ayuda al desarrollo intelectual e incita a los perros a comprender mejor su entorno, conocer el funcionamiento de las cosas, aprender reglas básicas de conducta, aprender a controlar su fuerza y a desarrollar habilidades y destrezas, como por ejemplo reaccionar adecuadamente a los estímulos.

El juego además les ayuda a socializarse, tanto si juegan con otros perros o con humanos, y desarrollan diferentes habilidades con distintos compañeros de juegos. Los juegos con perros estimulan la fuerza bruta y el instinto cazador y los juegos con humanos desarrollan la cooperación y la inteligencia y son más dinámicos. En ambos casos los perros aprenden a respetar a los demás además de liberar energía y desahogarse, lo que impide la aparición de estrés y ansiedad y hace que el perro sea menos violento. Además, los juegos con humanos ayudan a reforzar el vínculo amo-perro.

¿Cómo juego con mi perro?

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Los perros utilizan la boca como instrumento principal porque conocen el mundo a través del sentido del gusto y del olfato. Por eso lo huelen todo y lo muerden todo. No se puede evitar que tu perro te mordisquee mientras juega, pero se le puede educar para que contenga la fuerza de sus mordiscos y no muerda de forma descontrolada. Para ayudar con esta educación dale mordedores y enséñale a usarlos. Utiliza juguetes que pueda morder y de los que pueda tirar.

Los momentos de juego son los que se deben aprovechar para educar al cachorro, tanto en el morder como en la obediencia y demostrar que es el dueño el que tiene el control. Para ello, cuando vayas a darle un juguete, lánzalo no se lo des en la boca, porque interpretará que te lo ha quitado y que tiene él el control. Por la misma razón, nunca vayas detrás suyo a quitarle un juguete, debes enseñarle que sea él quien te lo traiga o quien te persiga a ti.

Si observas que adopta una actitud violenta o temperamental o que no quiere devolverte el juguete, interrumpe el juego. Debe aprender que así no se juega y que el juego se acaba cuando dices tú. Si jugáis al tira y afloja debes de ser tú quien lleve la voz cantante y gane al juego, o pensará que él es más fuerte y puede contigo.

Los juegos pueden realizarse tanto dentro como fuera de casa, pero cuanto más grande sea el espacio, más energía liberará, porque podrá correr más y practicar juegos de búsqueda y persecución, así que el lugar ideal es un campo apartado y lejos de la carretera, donde puedas tenerlo sin correa y no haya peligro. Si le gusta un juego en particular, deja que lo practique y si es muy activo, puedes probar con actividades como el agility, el canicross o el bikejöring.

Consejos para jugar con tu perro

Como ya hemos dicho, el juego es una faceta muy importante para la socialización y educación del perro, por lo que asegúrate de que juegas mucho con él, sobre todo si pasas mucho tiempo fuera de casa y no tienes tiempo para dar largos paseos. Si no puedes cubrir tú todo el tiempo de juego que necesita, pídele ayuda a un familiar o a un amigo.

El adiestramiento puede ser un juego, de hecho el perro aprende porque cree que lo es y recibe caricias y premios cuando consigue algo, así que aprovecha las horas de juego para educar a tu perro y enseñarle el entrenamiento básico o para enseñarle trucos.

No uses objetos o cosas de la casa como juguetes. Tu perro no sabe distinguir entre lo que puede usar y lo que no y tan pronto irá por las zapatillas viejas que le tiras que por los zapatos nuevos que te acabas de comprar.