La historia de un perro guía que cuida de una Gran Danés invidente

Mariela Ibarra Piedrahita · 3 mayo, 2015

En el 2011 la foto de un perro guía que cuidaba de una Gran Danés invidente derritió el corazón del mundo entero. Mientras algunos se debatían si la foto era real o no, otros se dedicaron a buscar información sobre la peculiar pareja canina, y se toparon con esta increíble y maravillosa historia.

Cuando Lily, una Gran Danés blanca de seis años, tenía solo unos meses fue arrollada por un vehículo y el accidente le causó un daño severo en los globos oculares. Esto produjo una infección y, para salvar la vida de Lily los veterinarios se vieron obligados a extraerle los ojos. Se le dio una esperanza de vida muy corta, en especial porque iba a estar condenada a permanecer en interiores para evitar que se extravíe.

Es en este momento entra en juego el papel de Maddison, otra Gran Danés (que actualmente tiene siete años), quien interviene y se convierte en su guía y su inseparable compañera.  El perro aprendió a darle pequeños toques y a indicarle el camino a través de gruñidos o del contacto físico, su cuidador le puso una correa para facilitarle a Madisson la tarea de guiar a Lily.

Sin embargo, para finales de 2010 su cuidador atravesó un periodo de crisis y se quedó sin los recursos suficientes para poder mantener a ambos perros, debido que la calidad de vida de Lily depende de Madisson, decidió entregarles a ambos al centro Dogs Trust Re-homing, ubicado en Shrewsbury, Inglaterra.

perro solo

El gerente del centro, Louise Campbell, quedó profundamente conmovido al ver la relación entre los dos canes, en especial al saber que Lily había podido llevar una vida medianamente normal gracias al interés y la ayuda de Madisson. Sin embargo, era conciente que ambos perros eran prácticamente inadoptables, teniendo en cuenta que las dos excedían los 5 años, además de ser de un tamaño gigante y que necesariamente la persona que quisiera llevarse a uno de los canes, debía adoptar a los dos.

Así que inició una campaña a través de los periódicos locales con el fin de dar a conocer la historia y la mala situación que atravesaban los animales. Lo que Campbell nunca llegó a imaginar fue que esto atraería la atención de miles de personas, que se solidarizaron con ellos y se manifestaron de inmediato.

Uno de los periódicos que publicó la historia, recibió alrededor de dos mil comunicados de personas que estaban dispuestas a adoptar a Lily y a Maddison. Después de un arduo proceso de selección, el centro entregó las afortunadas perras a la familia Williams, compuesta por Anne y su marido Len, un ex bombero que se enamoraron de ellas en cuento conocieron su historia.

perro pide comida

La hija de ambos se había mudado recientemente y se había llevado a sus dos Setters Ingleses, dejando la casa vacía. Los Williams tienen una extensa propiedad campestre, que incluye un patio grande donde ambos perros pueden jugar. Igualmente les hacia falta tener alguien a quien cuidar y con quien dar largas caminatas, así que encontraron en Lily y Maddison la compañía perfecta que llene el vacío que dejaron sus otras mascotas.

La pareja incluso llevó de viaje a Lily y a Maddison, quienes gozaron de unas merecidas vacaciones en Francia y en Lagos, donde se reunieron con los demás miembros de la familia Williams.

Actualmente, ambas perras gozan de una vejez feliz, siendo los Williams cuidadores dedicados y cariñosos, que les dan todo lo que necesitan. Louise Campbell manifiesta sentirse complacido con el resultado final de este proceso y con haber encontrado un buen hogar para ambas perras.

Esto nos demuestra que el reino animal tiene mucho que aportarnos, lo bueno es que este tipo de historias son comunes y a diario podemos sorprendernos con maravillosas historias que involucran el amor entre humanos y animales.