La demencia senil en perros

Francisco María García 23 septiembre, 2017

La demencia senil en perros es un aspecto prácticamente inevitable del proceso de envejecimiento natural de nuestros mejores amigos. Sin embargo, es posible tomar diversas medidas para mejorar su calidad de vida durante su vejez.

El cerebro es un órgano de múltiples tareas. Es responsable de interpretar y traducir los estímulos externos a los demás órganos. Se encuentra vinculado y controla todos los procesos metabólicos del organismo.

Una vida longeva es sinónimo de muchas alegrías y momentos compartidos. Sin embargo, también significa el desgaste físico, psicológico y emocional del organismo. Inclusive de la capacidad cognitiva del cerebro. Esta regla vale para los seres humanos y también para los perros.

¿En qué consiste la demencia senil en perros?

Se llama genéricamente demencia a todos los procesos que implican pérdidas de memoria y funciones cerebrales. El envejecimiento implica naturalmente la aparición de indicios de demencia. Las neuronas se van muriendo y el cerebro va perdiendo gradualmente la potencia característica de la juventud.

En el caso de los seres humanos, el Alzheimer es la enfermedad cerebral que provoca el tipo de demencia más severa. La degeneración neuronal es tan aguda que puede cambiar radicalmente la personalidad y el comportamiento, llevando a trastornos graves de identidad.

El comienzo de la demencia

En los perros, la demencia se caracteriza principalmente por la pérdida progresiva de las funciones sensoriales. La visión y la audición se van viendo afectadas más rápidamente. El olfato, que es el principal sentido de los perros, suele resistir más fuertemente.

En casos más avanzados, el animal empieza a perder también la función cognitiva. Lo que en realidad es una consecuencia lógica de la degeneración de sus sentidos. Se vuelve incapaz de reconocer comandos y muestra dificultad de localización espacio-temporal.

Aunque la causa más aceptada y frecuente de la demencia sea el envejecimiento, también hay otros factores de riesgo. Entre los más relevantes se encuentran: alimentación desequilibrada, intoxicación, accidentes vasculares, traumatismos y/o daños cerebrales de distintas naturalezas.

¿Cuáles son los síntomas de demencia senil en perros?

Como adelantamos, los síntomas de la demencia senil en perros influyen en los cambios de su conducta habitual. Los canes suelen entrar en la fase sénior, entre los 6 y 10 años de edad. Normalmente, cuanto mayor es el porte del peludo, más rápidamente aparecen los síntomas de vejez.

Los perros seniles pueden demostrar dificultad para escuchar las llamadas y comandos de sus dueños. Y normalmente no se trata de desobediencia, pero si de pérdida de audición.

Lo mismo puede suceder con su visión. El animal suele demostrar dificultad para orientarse al caminar. Al no ver los objetos en su camino, puede golpearse o derrumbarlos, por no conseguir desviar a tiempo.

Perdiendo sensibilidad

Al poco tiempo, el animal va perdiendo la sensibilidad. Las reacciones a los estímulos externos como ruidos, olores y presencia de otros animales disminuyen. Incluso les cuesta sentir a personas en su territorio.

Los síntomas van progresando y la demencia severa puede ocasionar los siguientes síntomas:

  • Cambios de temperamento.
  • Hiperactividad o ansiedad.
  • Falta de apetito.
  • Cansancio, letargia y/o depresión.
  • Pérdida de control sobre sus necesidades fisiológicas.
  • Pérdida de consciencia y movimientos aleatorios.
  • Fallos en la memoria, olvidando su propio nombre y/o a personas conocidas.

Sin embargo, la demencia senil en perros puede desarrollarse silenciosamente y solo ser percibida en una fase muy avanzada. Por ello, las visitas periódicas al veterinario son indispensables para conservar su bienestar. Se trata además de diagnosticar tempranamente cualquier trastorno.

¿Existe tratamiento para la demencia senil en los perros?

Nada puede evitar el envejecimiento. Sin embargo, existen tratamientos paliativos para frenar la degeneración neuronal y mejorar las funciones cognitivas.

El veterinario puede administrar los llamados IMAO – Inhibidores de la Mono Amino Oxidasa. Estos fármacos poseen acción neuroprotectora, ya que reducen la acción de radicales libres.

Complementariamente, se puede utilizar el extracto natural de Ginko Biloba. Este tratamiento mejora la oxigenación del cerebro y puede favorecer las funciones cognitivas.

Vale la pena recordar que el veterinario es el profesional capacitado para recomendar un tratamiento específico y adecuado a cada animal.

¿Cómo prevenir la demencia senil en los perros?

Una mejor calidad de vida en la vejez depende básicamente de adoptar hábitos saludables desde la juventud. Así se evitan los factores de riesgo que llevan a una aceleración del proceso de demencia senil en los perros.

Una alimentación equilibrada, la práctica regular de ejercicios físicos y los momentos de esparcimiento son medidas preventivas eficientes. Siempre hay que respetar la carta de vacunación y realizar las desparasitaciones periódicas.

Te puede gustar