Conoce las habilidades caninas de los perros

Francisco María García · 24 septiembre, 2016

Son muchos los detalles o habilidades caninas que puede tener tu mascota. Uno de ellos es el salir a la calle y escaparse en cuanto pueda. Eso puede suceder porque el animal está todo el día encerrado.

Para que tu amigo no intente escapar cada vez que pueda, deberías salir a caminar diariamente a paso rápido mínimo 1 hora.

Habilidades caninas. Incentivo para dar la mano

perro sordo

Para conseguir que  tu mascota te de la mano a una señal tuya, puedes comenzar con un premio en tu mano y dejando que el animal lo huela. Recompensa cualquier movimiento de la pata y espera a que te toque la mano con la pata. Cuando el can sepa que ha de tocar tu mano con la pata para obtener el premio debes moverla lentamente alejándola del suelo un poco más en cada sesión.

Practica las habilidades caninas levantando cada vez más  la mano. En las siguientes sesiones puedes ir añadiendo al juego una señal con la mano y una orden verbal. También practicar en diferentes lugares con distracciones y en distintas posiciones.

El entrenamiento

Las Habilidades Caninas se consiguen con una buena dosis de entrenamiento. Hay que trabajar cantidad de ejercicios y actividades de habilidad, coordinación, equilibrio, auto control y concentración a los perros. Todo ello sin importar raza, edad, tamaño y/o constitución. Muchos de los movimientos provienen de otras disciplinas.

Con el desarrollo de estas habilidades en los animales, además de prevenir el aburrimiento y hacer ejercicio mental, también lograremos una mejor comunicación con el perro, incrementando el vínculo de unión y confianza entre el can y su guía, algo esencial antes de exigirle que nos obedezca.

Todos los perros

Estos ejercicios de habilidades caninas o fomento de mañas pueden llevarse a cabo con cualquier perro, no hay límites de edad, ni de tamaño, etc. Puede entrenarse en todo lugar, ya sea dentro o fuera de casa. Es una actividad apta para toda la familia, incluidos los más pequeños de la casa.

Unos pocos minutos al día bastarán para entrenar y desarrollar la habilidad. Lo más importante es que consigas divertirte e interactuar más cada vez junto al perro y tener momentos agradables que fomenten la confianza entre el peludo y tú como dueño.

Muchas opciones o habilidades

Aunque la imaginación no tiene límites a la hora de pensar en las mañas que tu amigo puede desarrollar, hay algunas que son las más utilizadas, o las básicas:

  • Sentarse a orden del dueño.
  • Tumbarse cuando oiga determinada palabra.
  • Andar sin tensión en la correa, lo que además supone una gran comodidad para ti como propietario en el momento del paseo.
  • Ladrar cuando el guía lo de la orden de hacerlo, igual que callar.
  • Coger objetos y llevarlos al dueño.
  • Seguir un rastro.
  • No cruzar límites físicos sin permiso o autorización del dueño, etc.
  • Habilidades graciosas.
  • Recordar cosas. Los perros pueden recordar cosas y utilizar esos recuerdos en algunas situaciones nuevas, diferentes de aquellas en que se generaron.
  • Reconocer personas. Cuando el vínculo ya se ha creado y reafirmado, el perro reaccionará siempre de la misma forma al ver a una persona, sobre todo si la asocia con un estímulo positivo.
  • Los colores. Aunque los canes ven de forma monocromática, tienen una escala de grises que los permite distinguir todo lo que les rodea.
  • El lenguaje corporal en los perros suele ser gestual. Utilizan sus orejas, su cola, la postura de su cuerpo, la dilatación de sus pupilas, etc. Son muy gestuales, y si estamos atentos entenderemos muchas percepciones suyas.

Habilidades con el olfato

nariz seca en el perro

Está demostrado que los perros tienen una capacidad olfativa que supera en cien veces la de los humanos. La habilidad que ellos tienen para localizar y separar olores es muy superior a la nuestras.

Un can que es privado de utilizar su olfato durante los paseos, es más que probable que acabe escogiendo maneras poco deseables de interactuar con los perros con los que se cruza. Puede acabar obsesionándose por avanzar y tirar de la correa para llegar a ninguna parte, simplemente por nerviosismo.

En lugar de prohibir a nuestro amigo oler cosas, personas, etc., deberíamos permitirlo y fomentarlo (sin molestar a quien no lo desee). De esa forma nos aprovechamos al máximo de una de sus grandes capacidades: el olfato.